10 negocios bizarros de los músicos
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Como la música ya no alcanza para solventar la vida de algunos rockstars, estos tienen que buscar algunas alternativas para “ayudarse”.
En el 40 aniversario de El Tri, Alex Lora puso a la venta el Tequila Lora, un licor reservado para los fans que aún compran sus discos. O sea, para los meros machos.
Madonna sabe que en México hay muchos gorditos con dinero, por eso inauguró en una exclusiva zona del DF la primera sucursal del gimnasio Hard Candy Fitness.
Sting también entró al negocio del alcohol. El cantautor promueve en su sitio web el vino tinto Syncronicity Blend; bebida ideal de toda fiesta chochentera.
En su visita a México, Stuart Murdoch mencionó que abriría una taquería de Belle & Sebastian en Glasgow. Y no, no era broma.
Nacho Cano encontró en el Bikram Yoga la cura a una vida de excesos. También una forma de hacer plata con las señoras que van al gimnasio que abrió en Madrid.
Si quieres pescar tu comida como todo un rockstar, debes visitar Lakedown Trout Fishery, la granja de truchas que Roger Daltrey abrió en Essex, Inglaterra.
Alice Cooper es dueño de Alice CooperTown, un bizarro restaurante en Phoenix, donde los meseros sirven hamburguesas, caracterizados como el cantante.
Hace poco, Jack White patentó su nuevo invento: el Triple Decker; un formato de vinilos que aún no sabemos para qué sirva, pero que White ya comercializa.
Bono y The Edge son dueños de The Clarence Hotel, un exclusivo lugar en Dublín, que paradójicamente está a punto de quebrar.
Bill Wymann dejó a The Rolling Stones en 1992 para dedicarse a su pasión: comercializar su propia marca de ¡Detectores de metales! (Toma eso, Moderatto).














Para mi gusto;
Bill Wymann se lleva las palmas con detectores de metales, por un momento pensé que eran detectores de heavy metal.