El Principe de las Tinieblas estrena guitarrista

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Existen dos Ozzys: El tartamudo caricaturesco, producto de la desmitificación y la incontrolable ambición de su esposa, y el legendario ex cantante de Black Sabbath, con una prolífica carrera solista y excelentes discos en su haber.

Por Emilio Jalil

Quienes conocemos al segundo Ozzy, hemos visto lo que hace sobre el escenario y sabemos quién fue Randy Rhoads, es siempre un gusto escuchar un nuevo disco del Príncipe de las Tinieblas.

Así nos llega Scream, décima producción del cantante y primera en 22 años sin el guitarrista Zakk Wylde, quien fue reemplazado por Gus G. Lo primero que salta al oído es esa gran ausencia, ya que Wylde se había convertido en parte esencial del sonido de Ozzy, y aunque Gus G es un extraordinario guitarrista, carece de la personalidad y carácter de su antecesor.

El álbum abre con sus dos mejores canciones, “Let it die” y el sencillo “Let me hear you scream”, las cuales nos muestran a un Ozzy indudablemente recargado, aunque no todo el disco logre mantener el nivel de intensidad de dichos temas. Quizá tenga que ver en algo la producción demasiado limpia de Kevin Churko, quien en su afán de darle a la grabación un sonido amigable con la radio, sacrificó el sonido orgánico de los discos clásicos de Osbourne, llegando incluso al punto de agregar ciertos efectos digitales a la voz, lo cual puede parecer muy forzado o estéril.

Scream es un buen disco, quizá el mejor desde Ozzmosis (1995), con suficientes solos de guitarra y ganchos para mantener satisfechos a los fans de Ozzy, aunque la ausencia de Zakk Wylde ha dejado un espacio que será muy difícil de llenar.

8.0

Ozzy Osbourne
Scream
Sony Music, 2010


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