El desmadre de Ariel Pink

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Ni el mal gusto del teatro Fru Fru, con sus muebles y sus motivos dorados, ni la barra tan singular (con Nachos y palomitas), ni los devaneos fresas de Rey Pila fueron suficientemente bizarros para opacar a los protagonistas de la noche…

Por Alex Castro

Ariel Pink y su banda Haunted Graffiti, llegaron al lugar después de la media noche.

Luego de una prueba de sonido express, la banda salió a tocar y su cantante no tardó en mostrarse molesto por las evidentes fallas del micrófono. Ariel Pink cantaba mientras movía botones y revisaba cables, pero al no tener éxito, se retiró del escenario, sorprendiendo a sus compañeros –y a todos los asistentes–, quienes se las arreglaron para improvisar.

La dinámica se repitió una y otra vez: El cantante volvía, cantaba, golpeaba el micrófono, reía sarcásticamente y cantaba en español frases como “Vamos a la playa†y “No tengo dineroâ€, hasta que se desesperaba y abandonaba la tarima nuevamente. Sin embargo, sus músicos sacaron adelante el show, improvisando cada que era necesario y tocando como los grandes. Luego de no más de sesenta minutos todos se retiraron, aunque el baterista se salió del lado del público visiblemente molesto, hasta que los promotores se lo llevaron a los camerinos.

Incertidumbre, adrenalina, alcohol y barandales rotos. Eso es rock, ¿no? Ariel Pink’s Haunted Graffiti vino a rockear, que nadie lo dude.

Fotos: Araceli Rodríguez.