Belle and Sebastian son realmente amor

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8.9

Belle and Sebastian
Write About Love
Rough Trade, 2010

Por Cynthia Rodríguez

En octubre, varios mexicanos tuvieron la hermosa experiencia de ver en vivo a Belle and Sebastian, una de las bandas más importantes del indie, y considerada la madre del twee (lo que sea que eso signifique). La visita se hizo con el pretexto de promocionar Write About Love, su octavo álbum de estudio desde The Life Pursuit (2006).

Los primeros cuatro LPs de la banda abrían con Stuart Murdoch casi susurrando, acompañado quizás por una queda guitarra acústica. Los siguientes tres, al contrario, comenzaban con música animada y hasta picarona. Pero ahora, como nunca antes, la primera voz que escuchamos pertenece a Sarah Martin, corista y multinstrumentalista de B&S casi desde su comienzo. Además de contar con ese mérito, “I didn’t see it coming” es una soleada canción pop llena de armonía y descaro.

Vuelven las melodías contagiosas y las letras dolorosamente verídicas. “Come on sister” es chusca y ardida, y trata uno de los temas favoritos de Murdoch: El amor- odio hacia una celebridad con la que llegó a existir algo. “Calculating bimbo” es una triste balada sobre quien sigue amarrado a alguien del pasado. Luego, uno termina cantando “I want the world to stop” desde la primera escucha. No llega al nivel de “Get me away from here I’m dying”, pero tiene el mismo potencial de convertirse en un clásico de la juventud inadaptada. Tras del proyecto “God Help the Girl”, Murdoch siguió enamorado de la idea de invitar chicas a cantar sus temas. “Little Lou, ugly Jack, prophet John” cuenta con
la ayuda de Norah Jones, y la actriz Carey Mulligan hace coros en la que da nombre al disco. Si bien la aterciopelada voz de Jones es inconfundible, Mulligan pasa desapercibida.Tendrá talento histriónico, pero no musical. La misma Sarah Martin pudo haber hecho un trabajo mil veces mejor.

Es más, parece que Martin es la estrella de Write About Love. En casi todas las canciones la escuchamos como vocalista o acompañante, y en “I can see your future” se siente como pez en el agua. Después de chascos como la irritante “I’m not living in the real world” y la sosa “Read the blessed pages” (oootra que Murdoch pudo o no haber dedicado a su ex-compañera Isobel Campbell), ésta es la cúspide del álbum. La música es perfecta, tradicionalmente B&S, pero llegando al nivel de acompañamiento de leyendas como Dusty Springfield. Es una lástima que Dusty haya muerto antes de la gran explosión de este grupo, ya que pudieron haber hecho algo fabuloso juntos. ¿Pero por qué será que Murdoch decidió entregar gran parte de la responsabilidad vocal a Martin y las invitadas? Se le oye cansado en varios temas, en especial “Sunday’s pretty icon”. ¿Estará tratando de alejarse de los reflectores y dedicarse sólo a la música y a la autoría? No se notó cuando vino a México. Al contrario: Bailaba lleno de júbilo y se dejaba querer por docenas de fanáticos que proclamaban su nombre. Sin embargo, en este disco ya no es tan apasionado como en piezas del tamaño de “The state I am in” o “Funny little frog”.

Sea cual sea su decisión, esperamos que siga con B&S y que vengan más álbumes y presentaciones. O que mínimo, como comentó hace poco a NPR, logre tener la mejor taquería de Glasgow.