Oye Sorullo…
Publicado en/// La Miscelánea
Para cuando lean esto, seré una mujer casada. Después de un largo y hermoso noviazgo, habré cruzado el altar, firmado papeles, compartido anillos, salido en fotos, partido el pastel, brindado y brindado. No tenemos mucho presupuesto, asà que el evento habrá sido sencillo.
Por Cynthia RodrÃguez
El enlace en un jardÃn, la recepción en donde trabaja mi cuñado, y con menos de cuarenta invitados. Para muchas cosas nos han ayudado los parientes; y entre lo que preferimos tomar en nuestras manos se encuentra la música.
Habiendo sido ésta un hilo conductor de nuestra relación, me aventé a armar el playlist. Puse cosas de The Clash, The Slits, Queen, LeTigre, Blondie, Pulp, Supergrass, Orange Juice, hasta Datarock, YACHT y el rap de “Mi Bella Genioâ€. Descuiden, que cuando todo mejore armaremos otra fiesta a la que pueda ir más raza y ahà sà sacaremos temas de la Tesorito y las Sonoras.
No estamos solos. Una amiga se habrá casado a la semana siguiente, y tanto ella como su pareja se encargaron de hacer dos playlists: La de él, inundada de metal; y la de ella, con reggaeton para irse hasta abajo. Pero, ¿qué hay que considerar para hacer la “curadurÃa†de las canciones para tu boda? Primero que nada, que es tu boda. Su boda, pues. ¿Tienen los mismos gustos? ¿Son polarmente opuestos en lo que escuchan, pero seguro tienen otras cosas en común? (Si no es asÃ, pobres diablos) Pues elijan algo que no les dé pena bailar. Y si no les gusta bailar, también pobres diablos. Se valen grupos favoritos, Ãdolos solistas, cosas que les tocó escuchar en algún momento de su historia juntos, hasta los placeres culpables más enfermizos. Nadie los juzgará, aficionados del grindcore, si les da por bailar “La Macarenaâ€. Eso, claro, si ustedes fueron quienes la eligieron. He ido a enlaces en los que los novios están infelizmente hundidos en su asiento porque los DJs ponen puras rancheras para sus papás y tÃos. Ni aunque hayan salido con domingo siete se merecen tal castigo.
Otra cosa: Temas tabú. Supersticiosos o no, ¿a poco no les parece extraño que en las bodas pongan “El venadoâ€? Piénsenlo: Han jurado amor eterno a su nuevo cónyuge, y ahora oyen de un marido cuya esposa se ha involucrado con medio continente. ¡Hasta se ponen cuernitos de ‘fomi’ en la cabeza! Lo mismo con “Capullo y Sorulloâ€. Es divertida, pero no será divertido cuando al marido le salga un hijo del lechero. Y si a la madrugada, novias mÃas, quieren complacer a sus comadres forever alone con temas de Paquita y Lupita, mejor mándenlas a un bar de mala muerte, que no querrán berrear esos himnos cuando tengan cuarenta años y él se haya ido con una de veinte.
Las bodas son eventos que deberÃan ser positivos, divertidos y libres de cualquier malviaje. Les tomó siglos encontrar el recinto, el vestido y el pastel perfectos; ahora escojan la música perfecta pa’que amarre. Y, por favor, elijan un vals bonito que puedan recordar en años venideros con una sonrisa en el rostro. En peligro les ponen la de Titanic – donde el bato se muere – o la de El Guardaespaldas – donde el bato se va. O la de “Every breath you takeâ€, donde el bato es un acosador de pacotilla.



