¿Follow the leader?
Publicado en/// La Miscelánea
Dicen por ahí que Twitter es una maravilla. Yo lo plantearé así: ¿Twitter es una maravilla?
Partamos de la base de que esta red social es un concurso de popularidad que puede hacer que la gente desarrolle problemas existenciales por su reducida cantidad de seguidores o que se sienta parida por Quetzalcóatl por tener una gran cantidad de ellos.
Por Daniel Segundo
La idea de captar la atención de la gente cuando uno abre una cuenta, es promisoria. De manera que uno se alista a expresar todas esas ideas brillantes como el oro, en un time line de ritmo trepidante, el cual, si tuviera sonido, seguramente sería parecido al de una ametralladora AK-47 (también conocida como “cuerno de chivo”).
Cuando cae un follower, y otro, y luego otro, los ángeles trinan con enormes trompetas que interpretan canciones de Pérez Prado. El ego crece y uno supone que las “genialidades” que ofrece lo hacen merecedor de eso y más. Todo va bien hasta que uno se percata de la oscura realidad al ir al perfil de otros usuarios y comprobarlo: ¡TIENEN MÁS SEGUIDORES! El problema inicialmente plantea un conflicto de ego y después de revisar sus letras la pregunta obligada es: “¿Por qué?” Algo incomprensible cuando descubres personas de la vida real que son unos perfectos imbéciles, pero cuyo microblogging resulta un éxito. Otra vez: “¿Por qué?”
Otro ejemplo son las personas que uno no necesariamente conoce, pero que se dedican todo el día a poner chistes fusilados de libros de picardías mexicanas, o que se dedican de tiempo completo a insultar a actores de dudoso talento o a políticos corruptos; o peor aún, a poner frases “zen” y de superación personal. Eso para no hablar de los que se hacen los “interesantes” participando de todo hashtag de moda, tan trascendental como #siyofuerasuperheroe.
Los casos son muy variados y la respuestas para tratar de entender su popularidad, muchas. A mí me resulta tan incomprensible el fenómeno, que me hace pensar que la estupidez, en este país, atrae gente. La reflexión en ese sentido es la siguiente: ¿Somos followers o borregos? Si no me creen, revisen la cuenta @thailyvilla, propiedad de la amiga presencial de la supuesta chica violada por Kalimba, la cual suma, sí, léanlo bien, la nada despreciable cantidad de 71, 403 seguidores y contando, cuando antes del escándalo promediaba un nada digno tabulador de 12. (Un lujo imperdible: Su diseño-conceptual- metafórico de perfil con wallpaper de fresas detrás).
Después de preguntarle a varias personas al respecto, me respondieron que siguen a alguien por la simple razón de que es su amigo, porque es guapo o famoso, sin que necesariamente lo que escriba sea “interesante”.
Todo esto me hace pensar una vez más que Twitter es un circo de ideas, en el cual estas se confrontan, y tal vez yo mismo sea uno de los casos que en este texto expongo, aunque crea que lo que escribo en la red social son ideas tremendamente “avant garde”. Tal vez debería ser más sencillo en mi proceder y mañana intente poner en mi cuenta el clima y alguna broma política con mucho spanglish, para ganar algún nuevo seguidor. Los invito a ver su lista de “seguidos” para, acto seguido recordar: “Dime a quién sigues y te diré quién eres”.



