¡Qué oso!
Publicado en/// La Miscelánea
Hace poco leía en algún lugar una entrevista con Jenni Rivera, en la que hablaba de su más reciente disco, que está compuesto por covers de canciones que oía de niña y adolescente, cuando trabajaba en los mercados, en el puesto de discos de su familia.
En la entrevista, ella decía que era “Una gran bendición el haber tenido la oportunidad de trabajar detrás de un aparador musical (¿?). Mis padres no pudieron haber escogido mejor negocio: La música”. Es obvio que por su cabeza nunca ha pasado que lo que sus padres hacían no era precisamente legal ni formaba parte del negocio de la música, sino del de la piratería.
Algo semejante pienso cuando voy por la calle y escucho en las bocinas de puestos parecidos a los que seguramente tenían los papás de Jenni las recopilaciones que se
ofrecen, y que un cierto DJ muy orgulloso anuncia como de su creación. Y yo, como todos, tengo “amigodz pidatadz” que alguna vez me han invitado a ver una película subtitulada de la peor manera, pero de la que el pirata se siente muy orgulloso, y nos muestra su logo y presenta la producción como suya.
Y es que en estos tiempos de cambios, crisis, falta de legalidad y veloz cambio tecnológico, es difícil a veces para la gente entender que lo que hacen es algo equivocado. Estoy
segura de que un vendedor pirata dice con confianza que tiene un puesto de discos, contrariamente a un ladrón, que difícilmente dirá que se dedica a robar autos, por
ejemplo. Pero en esto de lo ilegal tolerado, el otro día fui a un concierto. Tenía dos boletos
extra que tenía que vender, y cuando llegué la banda ya estaba empezando a tocar. Se nos acercó a Mauricio y a mí un revendedor y nos ofreció una mínima cantidad por ellos, pero dadas las circunstancias (entre ellas que ya casi no había gente afuera), pensamos que era lo más que íbamos a recuperar, así que se los dimos. Muy amable, nos dijo que se llamaba El Oso, que cuando quisiéramos estaba a nuestras órdenes y procedió a entregarnos dos tarjetas de presentación, creo que en versión Dama y Caballero. Véanlas:
¿No son acaso lo más ingenuo y dulce, pero al mismo tiempo desvergonzado que han visto últimamente?
Pilar Ortega





Me parece que la piratería es algo muy malo y común…sin embargo es muy difícil que una persona que apenas tiene para ir viviendo el día a día se le pida que gaste cerca de 200 pesos(por decir alguna cifra) en un disco…me parece que los discos en general son muy caros, aunque se que se podrá argumentar que se tienen que cubrir diversos gastos, de publicidad, distribución, etc…sin embargo me parece que podrían y deberían bajar de precio…Se tiene que buscar otros nuevos modelos de negocio, aunque creo que el disco no desaparecerá, por lo menos durante un buen tiempo…