Draco Rosa, un vagabundo enamorado
Publicado en/// Entrevistas
El boricua Draco Rosa pertenece a esa rara especie de cantautores que son capaces de combinar la escritura de canciones para terceros –actividad con la que se puede asegurar el sustento–, con el desarrollo de una sólida carrera en solitario. Pero incluso su carrera solista se divide entre lo denso y oscuro de discos como Vagabundo, Vino y El Teatro del Absurdo, y el calor, color e inmediatez de Frío, Mad Love y el más reciente, Amor Vincit Omnia. De esa dualidad, así como de sus próximas presentaciones en México, charlamos con este hombre que hace canciones, pero también es multi- instrumentista, productor y actor.
Por Alex Castro
Me llama la atención que casi toda tu música se mueve entre la luz y la oscuridad…
Sí, yo siempre he dicho: “Oscuro hasta la muerte”, pero luego en la desesperación y el miedo busco la luz, como en este último disco.
Por fin tienes una agenda de conciertos para México. Parece que atiendes más tu carrera en otros países.
Bueno, lo que yo atiendo es mi finca en un lugar que se llama Utuado, en Puerto Rico. Pero lo que sucede es que la música cuesta para llegar… ¿Quién paga? (risas). Yo estoy en Los Ángeles con la familia y de vez en cuando toco, pero casi siempre en Puerto Rico o Colombia, porque me pagan para ir y así es mucho más fácil. No es que no quiera estar en México, pero es que la invitación se tiene que dar antes.
Sé que no te encanta tocar en vivo.
Me gusta hacer discos y me gusta la idea de documentar canciones. Las tocadas en vivo me gustan cuando hay dinero y se realizan en un lugar donde el sonido es bueno. Me cuesta mentir, aunque todos me dicen: “Tienes que hacer como que la estás pasando muy bien, nadie se va a dar cuenta”. Y no sé, luego me dicen que parezco inválido, solo porque me la paso sentado… Pero lo hago para sentir la música.
Finalmente vas a tocar en el Vive Latino. ¿Cómo ves la escena de la música iberoamericana? ¿Estás conectado con ella? ¿Te interesa?
Me interesa, siempre y cuando la música venga de un amigo, porque de buscar, no busco nada. Me la paso escuchando Pandora, una estación de radio que pongo todos los días y donde he conocido un grupo de los setenta que se llama Can. ¿Lo conoces?
Claro.
Ahí escucho música bien chévere. Mi vida es el piano, componer, leer… En realidad es muy aburrida.
¿Y qué haces en tu finca?
Hay una siembra enorme de cítricos: Limones, naranjas, toronjas y chironja, que es un injerto de naranja con toronja. También estamos sembrando planta medicinal y frutas exóticas; todas las mañanas comemos papaya y próximamente vamos a tener cabras. Ahí he encontrado mucha paz, mucho silencio y música también.
“Happy” es una de tus canciones que más me llama la atención; háblame de ella.
Es un tema súper freaky que surgió cuando estaba en un barrio chino de España, mientras platicaba con gente que me decía: “¿De qué vas a comer?” “Tú eres tu peor enemigo”. Yo estaba con el I Ching, y surgió la canción. Fui al estudio y le dije al baterista: “Graba esto”. Él lo hizo medio a la fuerza, pero después le encantó. Esos son los amigos que te quieren, no los que te dicen: “¿Por qué no eres así?” o “Por qué no grabas esto?”. En el ‘96 grabé un disco que se llama Vagabundo y en la disquera me dijeron: ¿Por qué no vuelves a lo de antes?” Y yo contesté: “¡No quiero volver a ningún lado!
¿Entonces no les gustó Vagabundo?
No, porque lo encontraban muy dark y negativo; lo veían como un disco molesto. Cuando llegué a México me cancelaron todos los programas de televisión; toqué en el programa de una flaca alta, que estaba con Ricky Martin (Rebecca de Alba) y canté ahí “Madre Tierra”.
Pero no creo que haya sido un disco al que le fue mal en ventas.
Pues con los años, no. Es un disco que cada que alguien lo conoce, lo consigue o lo descarga. A mí me encanta.
He conocido a mucha gente que se niega a escuchar tu música, solo porque estuviste en Menudo.
Bueno, los prejuicios están en todas partes, también aquí, en este cuarto. La vida es así y no pasa nada.
Draco Rosa
Amor Vincit Omnia
Sony Music Latin, 2009
Después de la tormenta reflejada en dos álbumes oscuros, viene la calma. Ahora, el músico de 41 años nos entrega nueve canciones serenas y apacibles que parecen reflejar el momento de paz por el que atraviesa el autor.
La luna se oculta para dar paso a una mañana soleada que invita a ver las cosas de otro modo. Más alejado del rock y más cercano a la bachata, en este trabajo Draco nos conecta con todas esas emociones a las que Juanes, Santana o Juan Luis Guerra pretenden llegar, pero no saben cómo.




