Editorial / Octubre
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El otro dÃa, saliendo del cine, un buen amigo, más intuitivo él que inclinado a cuestiones intelectuales, me decÃa: “¿Qué le está pasando al cine? Antes, de cada diez pelÃculas que uno veÃa, salÃa contento de siete… Y ahora pasa al revés”.
Yo no quise abundar mucho en el tema, pero la verdad es que creo que eso que decÃa no es en absoluto exacto. En mi experiencia, esa proporción no ha cambiado: Siempre ha habido más pelÃculas malas que buenas.
Unos dÃas después, otro buen amigo, éste sà un gran conocedor de cine, me platicaba que otro crÃtico le acababa de preguntar: “¿Qué le pasó al cine, que en los últimos veinte años no ha logrado crear las grandes pelÃculas que solÃamos ver antes?”.
Asà que, sospeché, no es (sólo) que el tiempo nos haya pegado y que hayamos perdido la capacidad de asombro con los años. Parece que es el cine el que ha perdido su capacidad de asombrarnos. La verdad, yo no tengo elementos para saber si este estado de las cosas prevalecerá, si irá a menos o si se repondrá.Y por eso, porque creo que nadie se merece la frustración que da el tener que desplazarse hasta el cine, gastar en palomitas, refrescos y estacionamiento, padecer los errores y horrores de que la programación nos haya engañado y sufrir los comentarios de algunos espectadores impertinentes, es que les propongo, como lo hago yo cada vez más, voltear los ojos hacia los anaqueles de DVDs, donde es posible encontrar pelÃculas a prueba de catástrofes, a veces por el precio de un solo boleto (o menos).
Vean cualquier cosa de Hitchcock, de Kurosawa, de Visconti, de Billy Wilder, de Chaplin, de Welles, de Fernando de Fuentes y no se frustrarán. Posen sus ojos en alguna de las primeras pelÃculas de Coppola, en casi cualquiera de Scorsese, en alguna de Sidney Polack, y no tendrán reclamo alguno. Contemplen lo que consigan de Wajda, de Fabri, de Konchalovski, de Herzog o de Elia Kazan y no se arrepentirán de haber usado su tiempo y su dinero. Si el presente del cine es desolador y el futuro es incierto, su pasado, en cambio, es maravilloso, inacabable y está lleno de sorpresas por descubrir. Ésta es mi repuesta a mis dos amigos: Ya no hagan berrinches y prendan hoy en la noche su DVD.
Mauricio Hammer





