Editorial / Junio
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“Los viejos rockeros nunca mueren”, cantaba el gran Miguel Ríos.
Pero estas semanas, como tantas veces antes, la realidad se ha empeñado en desmentirlo, llevándose al muy emblemático Ronnie James Dio, creador del no menos emblemático cuernito metalero, y de paso al bajista de Slipknot, Paul Gray.
Pero los rockeros viejos no sólo mueren: también sufren, como nuestro querido Cerati, que aún se halla grave, luego de haber sufrido un accidente vascular que hoy se ignora si le permitirá seguir funcionando y haciendo lo que mejor hace.
Y, por si fuera poco, comprobamos que los rockeros viejos también lloran, tal y como lo ha hecho en estos días el buen Alex Lora, mostrándonos una faceta desconocida de este veterano de la escena mexicana: La del padre de familia atribulado que intenta evitar a toda costa ver a su hija tras las rejas.
Así pues, mi estimado Miguel: en ésta, te equivocaste.
Mauricio Hammer



