Editorial / Enero
Publicado en/// Editorial
Últimamente me ha dado por andar en bicicleta para tratar de perder algunos kilos, pero el caso es que el lugar donde me da por andar es la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec…Pues bien, sucede que en ese bonito parque de todos los chilangos han pensado en todo y en todos: Si lo que te gusta es correr, hay una excelente pista de tierra que se conoce con el bello nombre de El Sope (supongo que por su forma); si lo tuyo es caminar, puedes hacerlo por todo el parque, pero es especialmente agradable hacerlo alrededor del apacible lago lleno de patos y carpas. Y también hay un circuito para ciclistas, que no es más que un fragmento robado a las avenidas que cruzan al que han delimitado con topes para proteger a los pedaleantes que lo usan. Hasta aquà todo iba muy bien: Los corredores corren, los caminantes caminan y los ciclistas… “bicicleteanâ€.
Pero resulta que no todo es color de rosa, porque hoy se me ocurrió ir y cuál serÃa mi sorpresa al descubrir que por el susodicho circuito habÃa más personas caminando que en bicicleta, con las consiguientes molestias para ellos y para mÃ, que nos tenÃamos que evitar mutuamente sin que faltaran las malas caras de algunos por las molestias ocasionadas.
¿Por qué, me pregunto yo, si hay otros sitios idóneos para caminar –y éste es un circuito de bicicletas– escogen estos señores (creo que no vi a ninguna señora), andar justo aqu� Seguramente, si uno les pregunta, tendrán a la mano una excelente respuesta: “Ah, pues es que este circuito me recuerda uno de mi natal Curécuaro†o “Me pone de buenas pasar junto a los juegos mecánicos porque son muy alegres†o algo por el estilo.
Pero la verdad, la verdad, es que los mexicanos detestamos la reglas, no nos gustan, nos chocan, vamos. En la colonia-pueblito-barrio donde están nuestras oficinas, que es un poco tierra de nadie, es posible atestiguar cotidianamente las evidencias de esta fobia contra la reglas: AquÃ, las flechas que indican el sentido de las calles son una mera sugerencia; los lugares de estacionamiento (o sea, la calle), son propiedad EXCLUSIVA de quien vive en la casa más próxima (so pena de sufrir una ralladura, pinchadura, etcétera), los niños juegan en las calles sin siquiera mirar si viene algún coche y los mecánicos utilizan las aceras como extensión o nave principal de sus talleres.
Siempre que viajo a otros lugares, especialmente del primer mundo, regreso admirado de cómo se respetan las normas y las leyes. Y luego, cuando me paran por pasarme un alto o porque me falta una calcomanÃa y mientras saco el billete correspondiente, volteo hacia el cielo y doy gracias por vivir en un paÃs tan flexible y comprensivo como éste.
Mauricio Hammer



