Editorial / Abril
Publicado en/// Editorial
Homo homini lupus, el hombre es el lobo del hombre, es una frase que acuñó el comediógrafo latinoTito Macio Plauto en el Siglo II A.C. y que popularizó el filósofo Thomas Hobbes en el Siglo XVII.
Yo la leí por vez primera en El Malestar en la Cultura, de Freud, en el Siglo XX.
Ahora que Japón está en boca de todos por los terribles desastres que ocurrieron y siguen ocurriendo, hago esta reflexión: De las tres calamidades que enfrentan los nipones, dos son resultado de los caprichos de la madre Tierra y otro, resultado del “progreso” humano. Y se me ocurre hacerme la siguiente pregunta:
En una disputa acerca de qué es lo que ha aportado mayor cantidad de muertes catastróficas, ¿quién ganaría, la naturaleza o el hombre?
Vamos a ver: Los peores desastres naturales de la historia son la peste negra, que mató más de 20 millones de personas en el Siglo XIV. Le siguen la inundación en el Huang He (Río Amarillo) en 1931, que causó más de un millón de muertes (se cree que pudieran haber sido hasta 4 millones). Y a finales del Siglo XIX otra inundación en el mismo río, que causó un número similar de muertes. Es decir, estamos hablando de unos 55 millones de personas.
Ahora pasemos a los desastres causados por los humanos: La Primera Guerra Mundial dejó un saldo de 8 millones de víctimas; la Segunda Guerra Mundial, 55 millones. A Stalin se le atribuyen unos 20 millones de asesinatos en la Unión Soviética. O séase: en total, y sólo en el Siglo XX, rebasan los 80 millones de muertos. La diferencia, además, es clara como el agua (o turbia como la sangre): Los decesos por causa de la naturaleza eran inevitables…Y los causados por el hombre, totalmente prevenibles.
Hoy en Japón ya no se habla mucho ni del terremoto ni del tsunami causados por la naturaleza. Ya se han convertido en historia. Lo que nos tiene con el alma en un hilo, lo que aún no se sabe cómo acabará, ni qué secuelas dejará a los japoneses y al resto de los habitantes del planeta, es lo que está sucediendo en la planta nuclear de Fukushima, creada por hombres. Específicamente, hombres cuyos antepasados sufrieron por vez primera (y única hasta hoy), los efectos de la energía atómica, utilizada como arma de destrucción.
¿Tenía o no razón Tito Macio Plauto?
Mauricio Hammer



