Kanye, un grande con (muchos) problemas

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Por David Meléndez

Pese a ser más conocido últimamente por sus sonados escándalos (como cuando en los MTV Movie Awards se subió a alegar que su video era mejor que el de Justice, que se llevó el premio) Kayne West sigue siendo músico y por eso ahora presenta un concierto en vivo; eso sí, sin salir de los problemas, cosa que parece encantarle.

La fama de Kayne fue ganada a pulso. Cualquiera de sus discos —de The College Dropout (2003) a 808s & Heartbreak (2008)— ha superado con creces al anterior y el hijo pródigo de Chicago (no nació ahí, pero creció en la apodada “ciudad del vientoâ€) ahora presenta un concierto para la conocida serie de VH1 “Storytellersâ€.

Aunque el formato en directo faltaba dentro de su discografía, existen varias cosas que han prácticamente “sacado de sus cabales†a los fanáticos de hueso más que colorado del intérprete de “Strongerâ€. Una de ellas es el hecho de que el DVD no tiene esa calidad visual incisiva que se esperaba, máxime cuando West es un perfeccionista —cosa que aseguran sus años de productor antes de lanzarse como cantante— y le molestan sobremanera los productos finales con poco compromiso.

Por toda la web, infinidad de críticas se han centrado en las cuestiones técnicas fallidas. Incluso, es más que evidente que la elección de no utilizar el anamorphic widescreen ha sido dolor de cabeza fuerte para ciertos puristas de la tecnología, puesto que todo aquel que tenga una pantalla de alta definición observará que la imagen aparece “centrada†y con barras negras tanto arriba y abajo como a los lados. Luego, está la cuestión capital del sonido, que viene en dos canales y no en el fastuoso 5.1 tan socorrido en el nuevo milenio. Y, como era de esperarse, sobre las tonalidades de la imagen donde reina el negro, surgen de vez en cuando los engorrosos pixeles.

Grabado el pasado 13 de febrero en los Sony Studios de Los Ãngeles, California, este combo de DVD y CD es material básico para los amantes de West, a pesar de los tropiezos (incluidas las futuristas vestimentas de sus músicos) y sí, la grandilocuencia. Egocentrismo total.

Kayne West
VH1 Storytellers
Def Jam / Roc-A-Fella, 2010

En lo que respecta al disco de audio, hay infinidad de dimes y diretes en torno a si fue o no editado. Ocurre que la dinámica del concierto fue que, entre canción y canción, West espetaba sus acostumbradas críticas desbocadas sin miramientos (como contra Thom Yorke, vocalista de Radiohead), así como sus ya usuales defensas casi celestiales de hechos reprobables (como el pleito entre Rihanna y Chris Brown). Una persona del staff de “Storytellers†dijo por ahí de manera encubierta que entre música y palabras el show pasaba de tres horas, así que se decidió “cortar†la mayoría de los discursos y dejar todo en 90 minutos.
Con respecto a su elección de canciones, West centró su atención en el álbum 808s & Heartbreak, aunque no dejó fuera éxitos como “Good lifeâ€, “Touch the sky†y “Flashing lightsâ€. Cualquier seguidor de West que se sienta atraído por este concierto debe conseguir la edición de lujo (el combo de disco compacto y DVD), porque en audio solamente vienen incluidas nueve canciones, movida criminal para un sector de melómanos, ya que mutilar un concierto nunca es bien visto.
Por ahora, West sigue en el ojo del huracán. Ojalá que no se tope con pared, porque la caída será, lejos de suntuosa, patética.