30 años después

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Me  pregunto  qué  pensarían  unos  jóvenes R.E.M., allá  por 1981, si  les  enviaran el  disco  Collapse into Now desde el futuro y les dijeran que son ellos, treinta años después.

Y  es  que a  pesar  de  algunas  excepciones,  desde  hace  tiempo  parecía  evidente  que la inspiración ya se les estaba agotando…

Por Alejandro Mancilla

Pero ahora, el grupo regresa con un muy buen disco, al que podemos definir como una colección de canciones de autor, en donde la ausencia del factor sorpresa parece lo de menos cuando nos encontramos con algunos de los mejores temas de la banda en años.

Este nuevo trabajo, Collapse into Now, es un álbum que, como presentíamos, nos remite al sonido clásico de R.E.M., desde “Discoverer”, el tema inicial, en donde guitarras juveniles y gritos a la “Murmur” nos dan la bienvenida. “All the best” es una canción que solo puede sonar así si tu grupo de garage lleva tres décadas ensayando y tiene dinero para todos los pedales de guitarra del mundo, mientras que “Uberlin” de inicio podría ser “Drive” (de su disco Automatic), pero con una base rítmica diferente, muchas mandolinas y otro sentido; a los pocos segundos evoluciona y nos hace olvidar la similitud de la línea melódica de la voz.

El grupo se nota desesperado por sonar fresco, y su esfuerzo es bien recompensado en “Oh, my heart”, que es una dramática balada, de esas que solo le salen bien a Stipe; sin duda se trata de uno de los momentos de mayor esplendor en un disco que justo cuando empieza a ponerse lento y predecible, resurge con un gran arreglo o una guitarra de Peter Buck, quien parece gritar: “Seguimos haciendo grandes canciones, aunque no estemos en 1992”.

El orden de las canciones es inteligente, al combinar los momentos más álgidos con guitarrazos espontáneos a medio tiempo, como guión de película. La profunda balada “It happened today” suena bien, gracias a unos brillantes coros finales (por cierto, Eddie Vedder participó en este tema) que le quitan el aburrimiento inicial, mientras que “Every day is yours to win” con todo y sus tic-tacs (quizá heredados de “Drive”) es una canción casi redonda y “Mine smell like honey”, pues —¿cómo explicarlo?—, es R.E.M. en su estado pop, natural y primigenio. Por su parte, “Alligator aviator autopilot antimatter”, además de ostentar el mejor título de todos los tracks, nos presenta la colaboración acertada de Peaches (aunque aún así, no logra convencer tanto como lo hiciera en su momento Kate Pierson, de B52’s).

El disco casi termina con una canción punk de adulto contemporáneo con remordimientos de conciencia: “That someone is you”, seguida por la lenta y solemne melodía de mandolina de “Me, Marlon Brando, Marlon Brando and I” y “Blue”, una canción inesperada que parece sacada de una cinta de naves espaciales, pero con poesía de Patti Smith. Buen final, que hace que valga la pena recuperar la costumbre de escuchar los discos de principio a fin. Este disco te va gustar si eres fan de R.E.M., pero también si eres un nuevo adepto, de esos que traen puesta una playera que dice “INDIE”; así, con mayúsculas.

R.E.M.
Collapse into Now
Warner Music, 2011