Música que importa

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El inicio del Siglo XXI fue muy confuso, incluso para la música pop. Entre boy bands y nü metal, no era necesario un Y2K para saber que el fin estaba cerca. El mundo necesitaba de algo novedoso y emocionante, de un último tren hacia La Gran Verdad

Por Esteban Cisneros

Los nuevos grupos de guitarras parecían ser la respuesta. La fórmula era simple: Rock and roll sencillo y machacón; una formación tradicional de guitarra-bajo-batería y que el nombre de la banda comenzara con The y fuera en plural. Regreso a lo básico. Como en los tardíos años sesenta, el grupo de garaje se revaloraba como música esencial: The Strokes, The Vines, The Hives, The White Stripes, The Libertines. Nómbralos tú.

Entre todos ellos había uno de bajo perfil y altos decibeles, llamado The Black Keys.
Originarios de Akron, Ohio, comenzaron a hacerse importantes de a poco. Sólo eran dos tipos: Dan Auerbach y Patrick Carney. De actitud casi autista, su dedicación obsesiva era la música; su fijación, usar instrumentos y equipo vintage. Fieles a su estilo y a su sistema de trabajo, se mantuvieron allí. Hoy muchos de los grupos mencionados no existen o han perdido su esencia y su impacto. ¿En dónde estánThe White Stripes oThe Libertines? ¿Qué ha sido de esos Strokes tan excitantes? En cambio,The Black Keys siguen creando música emocionante y rabiosa, sin concesiones: Música necesaria para menear el esqueleto y soltarse el pelo.Tres acordes, sube el volumen y diviértete.

El séptimo disco del dúo indica que gozan de perfecta salud musical. Grabado en la zona industrial de Nashville,Tennessee, en un estudio construido por Auerbach, El Camino es un álbum que se hizo en apenas semanas. “Decidimos ir frescos cada día al estudioâ€, comentan. “Hacíamos lluvia de ideas hasta que salía una canción. Hicimos una cada dos días.†Enfocados en crear buenas melodías, contrataron al afamado Danger Mouse como productor y coescritor.

El resultado es un disco tan espontáneo que fascina. Es sólo rocanrol, pero cómo gusta. Según Carney, ésa es la intención: “Queríamos hacer un disco más eufórico que todo lo que habíamos hecho antes.†“Lonely boyâ€, el primer corte, anuncia un álbum lleno de músculo y melodía. Un primer sencillo más que adecuado. “Dead and gone†flirtea con el glam sin perder el toque de The Black Keys, que se calzan las botas en “Gold on the ceilingâ€, con un riff sureñísimo.

Pocos grupos de rock duro se salvan de dar el zeppelinazo y éstos lo hacen en “Little black submarines†(que, todo sea dicho, es un gran tema). “Money maker†bebe de nuevo del rock clásico con ese delirante riff. “Run right back†es todo lo que debe ser una canción rock: Movida y vibrante. “Sister†es un hit, espontáneo y brincón. Hasta aquí, impecable.

“Hell of a season†es otro temazo, puro Black Keys.
El garaje más rudo está en “Stop stopâ€, con una guitarra muy sixties. “Nova baby†es un trancazo que mucho debe a los Nuggets de Lenny Kaye. Y cierran con “Mind eraserâ€, que nos deja con los oídos zumbando. The Black Keys siguen siendo un grupo referencia no sólo por su sonido, paradójicamente original (hacen el rock de siempre, lo hacen bien), sino también porque tienen una discografía prácticamente infalible. Estos dos orates lo han hecho de nuevo: Confeccionaron un gran disco. Esta es la música que importa.