La hora del payaso loco
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La imaginación de David Lynch, siempre perturbadora y surreal, a la que nos hemos adentrado a través de sus numerosas cintas, de Eraserhead a Inland Empire, no deja de sorprendernos, especialmente ahora que ha dado a conocer el disco Crazy Clown Time.
Por Enrique Blanc
Quince canciones que retienen su peculiar visión del mundo y la vida y que se convierten en otro ambicioso y oscuro pretexto artÃstico que trasciende toda convención.
Al igual que el cine, el arte de todo formato y el diseño, la música ha sido una de las obsesiones del nativo de Montana. Su primera incursión en este campo se dio en los ochenta, de la mano de Julee Cruisee, para quien escribió letras en sus primeros dos discos: Floating into the Night y The Voice of Love; trabajos que hizo a la par del compositor Angelo Badalamenti, con quien ha colaborado en Blue Velvet y Mulholland Drive. Fue de hecho esta última cinta la que presentó las primeras canciones de Lynch, que más tarde formarÃan parte de BlueBob, su debut como músico, editado en 2001 y realizado en sociedad con el músico e ingeniero de sonido John Neff.
Cauteloso y progresivo, asà ha sido el acercamiento que a través de los años ha tenido Lynch a la música y que ahora se oficializa con Crazy Clown Time.
Determinante fue para él su participación en el álbum Dark Night of the Soul, que hizo junto a Danger Mouse y Sparklehorse. Mucho de lo que suena en Crazy Clown Time parece tener la influencia de ambos personajes: El esmero por una calibrada producción, muy basada en las técnicas utilizadas en el hip-hop del primero y el carácter artesanal, espontáneo y de aire funerario del segundo. En el disco, Lynch aparece en dos canciones “Star eyes (I can catch it)†y la que da nombre al proyecto. Dark Night of the Soul llamó sobremanera la atención por dos razones. Una, por los talentos que tomaron parte en su producción, entre ellos Iggy Pop, Suzanne Vega y The Flaming Lips. Dos, porque tras su lanzamiento, dos de sus mentores decidieron suicidarse: Mark Linkous (Sparklehorse) y Vic Chesnutt. En otras palabras, porque sin proponérselo parece salido del mercurial Hollywood inevitablemente trágico que ha inspirado algunas de las cintas de Lynch.
Crazy Clown Time está hecho junto a Dean Hurley, el sonidista de Inland Empire. Su primer track, “Pinky’s dreamâ€, cocinado con un trémolo guitarrero al uso de la música country y una percusión incesante, de corte tribal, presenta la voz de Karen O., la única invitada. “Good day todayâ€, su segundo, se encamina hacia la música electrónica bailable a través de un juego de beats de computadora, arreglos de sintetizador y la voz robótica de Lynch.
“Football gameâ€, en cambio, evoca la crudeza de producción y espontaneidad de Linkous, mientras que “Strange and unproductive thinkingâ€, de 7:30 minutos de duración (la más larga del álbum), es un discurso musicalizado con un loop de percusión. Una caja de Pandora, a la altura de la inclasificable imaginación de su autor.
David Lynch
Crazy Clown Time
Sunday Best, 2011










