Little Boots: Corazón de chica, sangre de DJ
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Por Maximiliano Torres
Victoria Hesketh, mejor conocida como Little Boots, no es una de esas chicas que salen del Conservatorio. Pero eso no es todo. Alguna vez audicionó para el programa “Pop Idolâ€, y Simon Cowell la mandó a su casa.
Pero lo anterior tampoco significa demasiado. Cuando mucho, quiere decir que el futuro de la música está dejándose humillar por los realitys de Cowell, exhibiéndose en clips desvergonzados en YouTube o bailando en clubes de caballeros, deslizándole su demo a los clientes importantes (como hizo en su momento Lady Gaga).
Asà que si Little Boots llega tan lejos como promete su primer álbum, sus clips de YouTube, en los que coverea a Madonna y Human League vistiendo pijamas, o el propio videotape de su audición en “Pop Idolâ€, estarán ahà para sonrojarla.
Pero vayamos a su historia. Derrotada en esa democracia del estrellato pop, Victoria se unió a una orquesta juvenil, luego a un trÃo de jazz y más tarde a Dead Disco, una bandita electro para la que escribÃa canciones. Su plan maestro era componer una canción llamada “Stuck on repeat†y hacérsela llegar a Kylie Minogue a través de conocidos comunes. Aunque el plan salió mal, pues como ella misma confiesa, al demo de “Stuck…â€, hecho con Garage Band y un viejo teclado, se le notaban las costuras.
Pero para el oÃdo de Joe Goddard (productor de Hot Chip) aquella canción era una bomba, quizá el mejor track bailable desde “Cant get you out of my headâ€, y por eso la ayudó a armar un EP con éste y otro tema llamado “Meddle†que, para darnos una idea de lo infeccioso que sonaba, se fue directo a musicalizar un comercial de Victoria’s Secret.
Todo iba de maravilla hasta que Little Boots, nadie sabe cómo, invocó el maleficio del hype, esa fama avasalladora y prematura que primero dicta que todos hablemos del artista posiblemente sin haberlo escucharlo y, luego, que nos hartemos del mismo antes de haber escuchado su álbum completo.
¿Es tan difÃcil controlar una carrera musical en los nuevos tiempos? Al parecer sÃ. Un año ha pasado desde que Little Boots fue la ganadora de la encuesta “BBC’s Sound of 2010†y, aunque no alcanzó la ebullición de MGMT (quienes ganaron la misma encuesta en 2009), Victoria tiene el instinto y talento para sobrevivir la dañina fama que la está rodeando.
En el horóscopo del mainstream, este año es, otra vez, el de las mujeres con teclados, pero la ventaja de esta inglesa de 25 años es la historia detrás de su álbum debut Hands.
Little Boots
Hands
Atlantic, 2009
Hands es toda una sorpresa. Las versiones previas, bloggeadas y antreadas de tracks como “Stuck on repeat†y “Meddle†advertÃan en esta chica a una exponente de la electrónica europea. Ya saben: Elegante, alternativa y discreta.
Pero la edición final del disco es pop declarado y suena al potencial de los discos debut de Britney Spears, Lily Allen, Lady Gaga o Katy Perry.
Victoria Hesketh va por su propia tiara entre todas esas princesas, aunque no a la misma velocidad. En momentos en que el pop femenino no destaca precisamente por fresco, Little Boots es un gustazo porque tiene intuición para las melodÃas, coros y ritmos; es decir: tiene hormonas de mujer y neuronas de DJ. Para probarlo, dejen sonar este disco en el estéreo del coche o bien suéltenle la rienda en una fiesta.
“New in townâ€, “Click†, “Simmetry†(a dúo con Philip Oakey, de Human League) y “Remmedy†son casuales en el mejor sentido.
Si Justified, de Justin Timberlake, es el disco que hubiera resucitado a Michael Jackson, Hands es el disco que Madonna y Kylie continúan intentando grabar, sin atinarle aún.
La única falla de este debut es que LB no es la show woman requerida por las audiencias del pop al que aspira. Verla en vivo sin armamento coreográfico, sólo con su pandero y una banda de músicos, podrÃa restarle impacto al fenómeno que lleva dentro.



