Dentro de una escena tan competida y dispersa como la actual, esta donde en el presente proyectos con diversas propuestas de sonido y niveles de calidad pululan por doquier tratando de ganar la atención de determinados nichos de escuchas, pues es emocionante detectar aquellos artistas que buscan salirse de las estructuras convencionales haciéndolo por medio de creatividad que se empalma con experimentación, esto con objeto que los instrumentos vibren y se fijen de manera singular en los oídos del receptor. Dicho lo cual, éste precisamente es el caso de Max Kracer, músico y productor multi instrumentista, quien con su álbum Northern Lights es prueba fehaciente del poder inmenso y balsámico que puede tener el simple hecho de escuchar canciones.

Y es que las diez piezas que conforman este trabajo son un genuino viaje donde relucen recursos valiosos de garaje, cuyo registro se hace por medio de frecuencias lo-fi que alcanzan su mayor magnitud cuando las guitarras estallan generando sus respectivas distorsiones. Y qué decir del hábil manejo que se hace de los sintetizadores para expandir las notas y dotarlas de identidad en constante mutación: Un deleite la combinación.
34 minutos con 35 segundos es el tiempo que lleva recorrer la geografía sonora de canciones tales como la homónima que abre el disco, o bien, piezas como “Strain through”, “From the mind” y “The only time” (la cual se divide en dos partes), mismas que dan cuenta del modo en que Max asimila la música junto con las infinitas posibilidades del sonido en combinación con las letras que fungen de salvoconducto para relatar historias.
Solo necesitan pulsar play y dejarse llevar para poder vislumbrar las luces del norte.
 
Por: J. Alejandro Rojas Luna