Dentro de la movida post-punk de la Ciudad de México, Prismatic Shapes destaca por una cuidada propuesta estética y sonora, que ha convertido a este proyecto en uno de los más interesantes en la actualidad. Pedro Gopar nos plática en una generosa entrevista sobre la historia del grupo y el lanzamiento de su nuevo disco “Deadbeat”.

¿Cómo surge la idea de crear un grupo como Prismatic Shapes?

Pedro Gopar: Fue durante enero de 2017 cuando me surgió una necesidad por ensamblar mi propio proyecto musical. Después de dos años como estudiante de historia en la Universidad de Buenos Aires, decidí regresar a México. Francamente estaba un poco desilusionado, ya que si bien la historia siempre me había apasionado, fue hasta ese entonces que los docentes y profesores en la universidad me hicieron ver que yo tenía una especie de “conflicto multidisciplinario” por así decirlo, uno en el cuál debía haber optado por antropología o sociología.

Ya de vuelta en México, mi hermano Diego me animó a emprender aquellos proyectos que siempre había dejado un poco de lado. Recuerdo bien que él me dio el impulso para poner punto final a un ciclo de mi vida y pensar: -OK, de aquí en adelante tengo que hacer algo que realmente disfrute hacer, no importa bajo qué circunstancia-.

Quiero pensar que uno siempre recurre a ciertas figuras públicas, personajes que de manera indirecta te han acompañado en diversas etapas de la vida así que el momento del no retorno fue cuando me decidí a componer canciones siguiendo el ejemplo de algunos héroes que tuve desde la adolescencia como David Byrne, Colin Newman o John Lydon. Escuchar bandas como Talking Heads, Wire o Public Image Ltd. definitivamente fueron el elemento catalizador para crear Prismatic Shapes.

En su música se notan ecos de sonidos de los años ochenta, ¿qué les parece más relevante de esos años; musical y culturalmente hablando?

Para mí, hablar de los años ochenta es hablar de una de las décadas que más fascinación me provocan. A lo largo de mi vida he venido escuchando música proveniente de esta época y de cierto modo he ido entrenando el oído para escuchar este estilo único de producciones características de aquellos días. La revolución protagónica de los sintetizadores, el modo en el cual procesaban las baterías para que sonaran enormes en la mezcla final, los efectos de modulación en las guitarras y las líneas de bajo tan dinámicas y tan características de aquel entonces simplemente me vuela la cabeza.

Aunado a eso, hay una parte subjetiva, una forma en la cual interiorizo la década del ochenta de forma especial, como si viviera, sufriera y disfrutara una nostalgia falsa por algo que realmente no viví. Pienso en los años ochenta como la manera de conectar con la juventud de mis padres a través de la cultura pop, es decir, a través de la moda, de las películas, de las series televisivas, todo el espectro cultural sencillamente me da una subida de adrenalina.

¿Qué diferencias encontramos de su EP del 2018 a su nuevo álbum “Deadbeat” (2020)?

Cuando grabamos nuestro debut, Gloomy Afternoon en 2017, Prismatic Shapes era un proyecto apenas formado. Las cuatro canciones que forman el EP tuvieron una excelente aceptación por parte del público y todo fue gracias al productor que trabajó con nosotros en dicho lanzamiento, Raúl Torres de Molinette Cinema. Sin embargo, cuando lo escucho hoy en día pienso en ese EP y en su cualidad de sonar más al mismo Raúl que a la idea primigenia de Prismatic Shapes.

A diferencia de nuestro debut, Deadbeat surgió de un proceso creativo completamente distinto en el cual conté con Fernando Torres de la ahora extinta banda de jangle pop, Okama Flannel Boy para los arreglos musicales, mientras que como ingeniero de grabación y productor fungió Sebastián Soto.

Todo esto se convirtió en una metodología de conceptualización de poco más de un año en la cual me adentré a deconstruir la vida moderna y sus síntomas más visibles, como la ansiedad o el aislamiento social mientras trataba de pintar paisajes sonoros lo más cercanos posibles a dichos estados emocionales. Todo esto mientras Fernando me ayudaba a colorear y matizar la obra y Sebastián se esmeraba en darle profundidad y espacialidad al resultado final.

Ya en la parte de post-producción, hubo dos personas clave para pulir y potenciar nuestro sonido: Fernando Barragán de Cetera Estudio como ingeniero de mezcla y Erk Aicrag de las bandas Hocico y Rabia Sorda como ingeniero de master desde Red Room Studios en Alemania.
Estoy muy orgulloso con el profesionalismo y la entrega que mostramos todos en este proyecto. Podría decir que
Deadbeat, a diferencia de Gloomy Afternoon refleja de manera más precisa la problemática de la “modernidad líquida” de Bauman a través de atmósferas densas y ambientaciones sonoras oníricas y alienadas.

¿Consideran que Prismatic Shapes pertenece a una escena específica en la Ciudad de México (estilo musical, estética, lugares para tocar, etc)?

Para ser honesto, no creo en el término “escena”, por lo menos no en términos en los que se entiende hoy en día. Pienso que sí hay un circuito de gente bohemia y espíritus afines con gustos e inquietudes similares. Gente con la cual me he llegado a entender muy bien y en el cual siempre se respira un aire de diversidad y retroalimentación. Amigos con los cuales podemos tener conversaciones enriquecedoras sobre arte, política, situaciones personales o sobre la vida en sí misma, incluso aunque no siempre lleguemos a un acuerdo sobre esto.
La movida
post-punk en México lleva años creciendo a paso seguro, y todo parece indicar que esta tendencia seguirá en un futuro cercano. Esto personalmente me emociona porque todos y cada uno de los que estamos en este “circuito” le añadimos nuestro estilo propio al post-punk mexicano. Si echamos un vistazo a lo que está sucediendo actualmente podremos encontrarnos con propuestas increíbles como diversas.
EquinoxiousZeitCapitalsAcid FaderDramatic, I Can FlySoma CakeHvmvn, San Charbel, Modi Key, Frío y Vacío, Procesamiento Digital de Señales o Decena Trágica son solo algunos ejemplos del eclecticismo que existe en la actualidad mexicana.

Han tocado en el interior de la república mexicana, ¿cómo ha sido la reacción de la gente con su propuesta?

Excelente, disfrutamos mucho cada show que hacemos en provincia porque de cierta forma, la gente del interior de la república es más intensa, más cálida. Pienso que se debe a la cuestión eterna de la mentalidad de la gran ciudad, aquí todos somos un poco más pose, “mind your own business” como cantaba Delta 5. En lugares como Pachuca, Oaxaca o Puebla la gente se ha entregado de forma muy linda con nosotros, en muchos sentidos ellos tienen más arraigado un sentimiento de colectividad que nosotros los capitalinos, que tenemos una tendencia constante hacia el individualismo urbano. Queremos muchísimo a nuestros amigos de provincia porque los encuentro más transparentes y siempre nos demuestran ser más naturales a la hora de presenciar nuestro show.
Con motivo de nuestra gira promocional del álbum teníamos preparadas dos fechas para León y Guadalajara pero esa misma semana se agravó el problema del COVID-19 y tuvimos que posponer esos eventos. Esperamos que esta situación pase relativamente pronto, por el bienestar de todos.

¿Han considerado en algún momento lanzar un sencillo en español?

Soy un ferviente amante del new wave argentino. Bandas como VirusLos Encargados o Miguel Mateos forman parte del soundtrack de mi vida, sin embargo el concepto central de la banda gira en torno a los grandes cuestionamientos de la existencia y pienso que dicha problemática requiere de un lenguaje más universal.
Tal vez en algún momento me aventure con algún proyecto alterno en el que pueda expresar ideas en mi idioma materno pero por ahora me gustaría respetar las influencias directas de
Prismatic Shapes: bandas escocesas de los años ochenta como LowlifeCocteau Twins The Wake, pero también grandes escritores como Jack Kerouac, T.S. Eliot, George Orwell, Allen Gingsberg, J.G. Ballard o Marshall Berman

¿Qué tan importante es la imagen en su propuesta? (look, diseño de portadas etc)

Siempre he concebido la música como un performance multimedia. Para mí, el diseño visual y conceptual es inherente a la música. Debo decir que al componer Deadbeat tenía en mente que aquello debía ser la parte sonora que complementara la sensación que produce el ver viejas películas de VCR, y en viceversa, que el efecto analógico de los glitches de las cintas Beta y VHS pudieran ser una parte visual para las canciones de Prismatic Shapes.

En cuanto a la portada de Deadbeat, fue una colaboración fortuita y muy exitosa con la diseñadora mexicana Mariana Zanatta. Fue ella quien nos hizo la propuesta visual de estilo slasher ochentero que podemos apreciar en el arte visual del álbum.

¿Qué planes hay en el futuro?

Seguir trabajando en Prismatic Shapes, definitivamente. Me considero una persona de mucho empuje cuando de proyectos personales se trata, además tengo mis propias ambiciones artísticas, lo cual me ayuda a enfocar mis energías en la música.
Todo artista tiene como reto el superarse y reinventarse a sí mismo, así que mi idea sobre el futuro de la banda es seguir creciendo, mantenernos en movimiento y seguir refrescando nuestra propuesta. El estilo atmosférico y melancólico que logramos para este álbum me satisface mucho, pero también tengo una necesidad por explorar sensibilidades más
pop y new wave y fusionarlas con nuestro estilo envolvente y etéreo.

Siento que tenemos aún muchas cosas por decir y muchos momentos que sonorizar y lo más importante es que la gente cercana, la gente que nos ha seguido desde que iniciamos todo esto nos hace sentir apoyados a cada paso que hemos dado desde aquel enero de 2017. Estamos muy agradecidos por todo lo que nos han brindado.

Por: Jacobo Vázquez López