Quedan escasos días de la presencia en el Frontón México de SKALAR, la instalación artística concebida en Berlín con objeto de adentrarse en lo que se puede generar a partir de manipular las fuentes de luz en combinación con el sonido, combinación de elementos que generan distintas sensaciones en el espectador.
Así, la obra concebida por el artista multimedia Christopher Bauder y el músico Kangding Ray, consiste en poco más de cincuenta espejos circulares sobre los cuales fuentes de luz se reflejan, acción que deriva en obtener distintas tonalidades entrar las cuales predominan los colores azul, rojo, verde y amarillos, aspecto que se refuerza con las luces que en la circunferencia se encienden y apagan.
Aunado a esto los espejos ascienden, descienden, se mueven de izquierda a derecha, se alinean y realizan formaciones cual si se tratase de una coreografía que incluso llega a simular lo que pudiera interpretarse como un oleaje continuo; todo esto acorde con música ‘ambient’ compuesta y diseñada para transmitir calma y zozobra con cada transición que hacen los objetos suspendidos desde el techo.

Cabe destacar que SKALAR cuenta con la cualidad de transforma y reorganiza continuamente, detalle que motiva a que los asistentes entren al espacio y permanezcan tanto tiempo como deseen, ya que es posible observar todo cuanto sucede ya sea sentados, acostados o caminando en el recinto mientras el mundo exterior se mueve con su ritmo y caos habitual. Ahí es donde se genera la catarsis.

Y es que Skalar hace reflexionar respecto a qu el mundo real no es exactamente como lo percibimos, porque la percepción visual es mucho más compleja al depender de la interpretación del estímulo recibido, y esta interpretación depende, en en parte, de cada individuo.
Adquirimos conciencia del mundo que nos rodea a través de los sentidos. Los estímulos desencadenan sensaciones, pero la organización, interpretación y análisis de éstas no depende exclusivamente de los sentidos, sino también del cerebro. A partir de los estímulos recogidos por los sentidos organizamos y recreamos la realidad y adquirimos conciencia de ella por medio de la percepción. Si centramos el argumento al campo visual, la percepción se define por el estímulo que produce la luz que, a su vez, nos crea una sensación que es analizada e interpretada en nuestro cerebro, donde las diferencias empiezan con la interpretación de la información que se recibe. Es decir, diferente cultura, educación, edad, memoria, inteligencia, e incluso estado emocional, pueden alterar el resultado final de interpretación.
Cada aspecto descrito es lo que aporta observar Skalar, esa instalación donde los objetos emiten o reflejan radiaciones luminosas de distinta frecuencia e intensidad que penetran en el interior del globo ocular a través de la pupila. La pupila se dilata o contrae en función de las condiciones lumínicas por la acción del iris. Después, la señal luminosa pasa por la córnea, el cristalino y la cámara interior acuosa hasta llegar a la retina, la parte fotosensible del ojo que trasmite todos este proceso a la memoria.

Por: J. Alejandro Rojas Luna