El segundo álbum de estudio de Juan Huertas se encuentra en camino y “Lágrimas de oro” es el primero de sus anticipos.
He aquí la conversación que sostuvimos para conocer el proceso creativo del cantautor que tiene estrecha relación con México:
 
Círculo Mixup: “Lágrimas de oro”, es el sencillo que anticipa nuevo álbum por venir, al respecto, ¿oficialmente cuando comenzaste a trabajar en torno al nuevo material que es sucesor de Criatura (2017), dónde se realizó el trabajo de producción, la mezcla y hubo grabaciones en estudio casero?

Juan Huertas: “Lágrimas de Oro” es el primero de una serie de singles que van a salir a lo largo de 2020. Lo trabajé fuertemente con el productor Orestes Di Vruno, que es también el músico que me acompaña en las giras por México. Trabajamos mucho en un estudio llamado Santa Marta, en Argentina. Nos enfocamos primero en las programaciones y después en las capas de teclados, guitarras, voces y efectos que son tan importantes como los instrumentos analógicos.

La mezcla la realizó también Orestes y la masterizó Mariano Bilinkisque es un ingeniero muy conocido en Argentina y ha trabajado con Catupecu Machu y Los Pericos, entre otras bandas importantes. 
Y trabajar en estudio casero no ocurrió tanto en esta producción porque al tener estudio mi productor, pues aprovechamos los teclados y las máquinas de ritmo, así que nos enfocamos en crear desde allí. No obstante, lo más cercano a estudio casero fue una parte realizada en estudios móviles, como nos pasó aquí en México, donde grabamos las maquetas de las canciones.
 
¿En torno al nuevo material consideraste que hubiese una temática conceptual que uniera a las canciones o cada una es independiente entre sí?
Me parece que el hilo conductor es que se trata de canciones muy personales que condensan mi estética musical, pensamiento y forma de escribir, cuestión a la que le doy mucha importancia.
Hay que reconocer que los singles siempre tienen una cuestión de aislamiento, y esa es su gracia, ya que salen en distintos momentos. Del mismo modo el hilo conductor es mi voz, me parece que cuando uno es solista es más fácil no estar atado a ningún género.
 
Tomando como punto de referencia “Lágrimas de oro”, ¿qué técnicas de producción e instrumentación utilizada le destacas a la audiencia?
De esta canción destaco que de una misma procesión de acordes es posible pasar por un montón de escenarios musicales y diferentes estados emocionales, pero sin la necesidad de cambiar el estilo. Aquí lo importante son las capas que se van agregando, mientras que la voz y la lírica sobresalen, porque ésta fue una letra que llevó tiempo escribir, se le dieron bastantes vueltas porque siempre me ha gustado combinar palabras que son aparentemente incompatibles entre sí.
“Lágrimas de oro” se trata entonces de una mezcla entre el pop electrónico y la música urbana por medio de una letra cercana al rock, que es una influencia proveniente de los años ochenta, yo nací en esa década y es la época en que estaban Charly García, Fito Páez, Los Cadillcs, Babasónicos, Soda Stereo; así que esa letra se incrusta en esa tradición, aunque la sonoridad sea mucho más moderna y en el tono de lo que se escucha actualmente.
 
¿De dónde partió esta idea de representar el video de la canción con algunos personajes que muestran sus rostros, tú entre ellos, y en otros casos las caras están cubiertas con tela?
En el proceso estético estoy muy involucrado, aquí trabajé con el director con el que suelo hacer mis videos y se llama Alejandro Atwell. Yo tenía referencias que me interesaba destacar, una es la de un fotógrafo que me gusta mucho, Moises Saman, que hace combinaciones del mundo árabe con imágenes modernas. Y también está la obra pictórica “Los Amantes” de René Magritte, quien representa a dos amantes besándose con los rostros cubiertos, aspecto que me pareció interesante y súper fuerte.
El video gira entonces en torno la idea de los amantes y como se van descubriendo, aunque en un inicio están cubiertos por un velo y eso genera misterio. Se trata de la manera de intentar establecer cercanía, pero con una limitación de por medio. Esas referencias visuales me fueron muy interesantes;  incluso hay otra proveniente de una serie de HBO que se titula ‘Euphoria’ donde la temática es adolescente, pero con trasfondo trash, porque hay drogas, sexo y turbación emocional, pero tiene aspectos bellísimos en lo visual.
Esa mezcla de elementos, incluido un poema de Cortazar que habla de los amantes, es lo que le dio forma y potencia a las imágenes.
 
¿Para la música que haces actualmente todavía contemplas el formato físico como parte del trabajo que plasmas? 
Antes de ser solista estuve en un proyecto grupal: Anima Triple, una banda de rock con la que toqué más de una década, con ese proyecto edité cuatro materiales físicos: dos discos y dos EPs. Después, a partir de Criatura (2017), dejé de editar físico y desde entonces no he tenido la necesidad de editar algo tangible. Creo que los tiempos cambian y también hay que adaptarse a la logística del mercado de la música autogestionada, porque editar un disco es caro. 
Relacionado a esto, cuando vengo a México giro mucho por todo el país, he recorrido más de doce ciudades desde y eso complica transportar el material.
Lo que sí me interesaría hacer es un vinilo que tenga una estética con arte visual que cause impacto artístico. El CD actualmente ya no me despierta algún morbo artístico.
Así pues, creo que ha sido cuestión de adaptarse a las plataformas digitales, porque lo importante es que la gente escuche las canciones y eso haga que me vean en vivo, esa es la mejor plataforma: poderse mostrar de cara a cara con la gente y tocando las canciones. A partir de ahí se puede conectar con el público.
 
¿Tienes estrecha relación con México, qué representa para un artista independiente la posibilidad de salir de gira a otro país?
La experiencia de poder tocar fuera de tu país es muy intensa y emocionante, porque es llevar algo profundo de ti que quieres y proteges mucho, son tus rolas que haces para mostrarlas a diferentes públicos.
Estar cara a cara y poder mirar a los ojos a la gente para que cante contigo tus canciones es algo que uno quiere lograr. He tenido shows muy hermosos en México, recuerdo uno en el Boulevard Chapultepec, en Guadalajara, en Querétaro, uno en Monterrey en una sala muy linda que es el Café Iguana junto con Los Estelares, otra banda argentina. También abrí el show de Los Chinos, una banda que está creciendo mucho. Lo mismo puedo decir de Cuernavaca, Toluca y Guanajuato.
En fin, tocar fuera de tu país aporta subir tu capacidad artística.
 
¿Cómo tienes planificado moverte durante 2020, tanto en lo referente a presentaciones en vivo como material grabado? 
Ya estoy maqueteando las canciones nuevas que espero grabar en verano, del mismo modo espero regresar a México alrededor de mayo-junio para seguir girando y continuar construyendo esta relación tan bonita con el público que ya canta mis canciones.
 
¿Comentario final para despedirte, dónde puede seguirte la gente?
La obra siempre debe hablar por el artista, así que invito a la gente que escuche Criatura, mi primer disco solista, que es mi entrada al mundo del pop electrónico. Escuchen “Lágrimas de oro” y suscribánse a mi plataforma de YouTube para que vean los videos que se han hecho, ademas de canciones en vivo. En Instagram estoy como @juan.huertas, ahí comunico todo lo relacionado a giras y lanzamientos, también realizo streaming en vivo con versiones acústicas, adelantos de piezas nuevas o covers.
Los invito a conectarse con mi propuesta para que después puedan verme en vivo, lo cual agradezco mucho.
 
Por: J. Alejandro Rojas Luna