El instrumento principal de Lisel, cantante, multi-instrumentista y productora, es la voz que modula y proyecta por medio de diversos tonos que dotan de particularidades irrepetibles a cada canción que conforma Angels of the Slope, su álbum debut conformado por diez piezas de fina factura.

Un año es lo que abarcó el proceso de creación e intervención tanto de las letras como la música, elementos que partían desde su propia computadora y un micrófono conectado a ella. Así fue como nacieron piezas como “Ciphers”, la que abre el disco, “Digital Light Field”, “Hallowmaker” donde inesperadamente se cuela un saxofón, y “Vanity”, esa pieza arropada por tecnología que convive con algo tan organizo como las cuerdas vocales de Lisel.

Dense una zambullida a las cristalinas aguas de Angels of the Slope, la experiencia bien vale la pena.

Por: J. Alejandro Rojas Luna