El 9 de julio de 1978 aconteció en The Rocket, un pub situado en la localidad de Crawley, pequeño poblado ubicado al Este de Sussex en Reino Unido, la primera presentación en vivo de una banda conformada en aquel entonces por Robert Smith (guitarra y voz), Lol Tolhurst (batería) y Michael Dempsey (bajo), quienes después de una serie de cismas internos tanto de integrantes como el nombre mismo, habían llegado a su denominación definitiva: The Cure, acontecimiento que jamás los hizo imaginar que años después, un 7 de julio de 2018, estarían conmemorando y celebrando en el Hyde Park de Londres, ante una heterogénea multitud de seguidores que abarcaban distintos rangos de edad, 40 años de trayectoria dentro de la cual se han forjado distintas alineaciones hasta la actual conformada por Simon Gallup (bajo), Jason Cooper (batería), Roger O’ Donnell (teclados), Reeves Gabriels (guitarra) y el citado Smith, quien ha sido el eje en torno al cual ha rotado la identidad y mitología de esta agrupación élite al interior de la historia de la música pop en cualquiera de sus manifestaciones, géneros y corrientes.

The Cure Anniversary 1978-2018, es el registro cinematográfico en formato 4 K de dicho concierto cuya dirección corrió a cargo de Tim Pope, realizador de 23 videos en la cronología del conjunto, el cual se planteó el objetivo de transmitir a la gente el verdadero y más hondo ser de The Cure por medio de balancear la dimensión apabullante de su espectáculo que se proyecta al emocionado público que los escucha y mira, esto al tiempo que también se muestran diversas tomas lo más cercanas e íntimas posibles para reflejar la pasión, fuerza y unión que hay entre todos los integrantes cuando tocan en el escenario. Hay emoción desde cualquier ángulo que se quiera apreciar, y eso fue apreciado en un complejo de cines en la Ciudad de México a invitación de Universal Music para la prensa, misma experiencia que podrá ser compartida por el público en general a partir del 29 de agosto.

Es así como el concierto abre con una filmación sobria que al atardecer rememora como se hacían las cosas antaño: simples y directas, siendo las canciones capturadas de ese modo “Plainsong” y “Pictures of you” (Disintegration, 1989), además de “High” (Wish, 1992). Acto seguido son “A Night like this” (The head on the door, 1985), “The walk” (Japanese whispers, 1983) las piezas que marcan la incorporación de técnicas de edición modernas donde las imágenes pueden manipularse acorde con la creatividad del director que, en este caso, acudió a cortes que se hacen súbitamente  acorde con el pulso de la melodía y el complemento de las luces. La retina del espectador de inmediato es impactada.

Beneficio de lo anterior lo reciben “The end of the world” (The Cure, 2014), “Lovesong” (Disintegration), “Push” e “In between days” (The head on the door), “Just like heaven” y “If only tonight we could sleep” (ambas del Kiss me, Kiss me, Kiss me, 1987), “Play for today” y “A forest (las dos de Seventeen seconds, 1980). Como puede percibirse hubo una selección detallada de distintas épocas y momentos creativos compartidos, aspecto que se refrenda al caer de pleno la noche con “Shake dog shake” (The Top, 1984) y “Burn” (The Crow, banda sonora, 1994) pieza que destaca por la flauta que evoca el místico vuelo del ave. Tal detalle es el que sirve de marco a la incorporación de efectos visuales que parecieran recrear visiones psicotrópicas, ya que las imágenes se desfasan, tornan un tanto cuanto oblicuas y adquieren matices multicolor. ‘Alucinante’ es la palabra correcta a utilizar y en ella se recrean “Facination street” (Disintegration), “Never enough” (Show, 1993), “From the edge of the deep green sea” (Whis), “Disintegration” y “Lullaby (el lector sabrá de qué disco), junto con “The Caterpillar” (The Top). 

Por su parte, el bloque que conforma el colosal cierre es copado por “Friday i’m in love” (Wish), “Close to me” (The head on the door), “Why can’t I be you”  (ambas del Kiss me, Kiss me, Kiss me, 1987), “Boys don’t cry”, “Jumping someone else’s train” y “Grinding halt (trío emanado del recopilatorio Boys don’t cry, 1980, derivado, a su vez, del vital debut Three imaginary boys, 1979). Finalmente “10:15 Saturday Nigh” y “Killing an arab” (Boys don’t cry) cierran la sesión llena de épica personal tanto para The Cure como la audiencia.

Es así como concluye esta película de 135 minutos y 29 canciones que editaron juntos Robert Smith y Tim Pope durante los meses posteriores al concierto, esto en conjunto con Paul Corkett, productor y responsable del espectáculo en vivo. A lo anterior hay que agregar que la producción se hizo en los Brighton Electric Studios y la postproducción definitiva en Abby Road Studios a principios de 2019. La crema de la crema.

“Si me hubieran preguntado en The Rocket qué estaría haciendo en cuarenta años, les hubiera dado una respuesta totalmente equivocada… gracias a todos los que me rodean y a todos ustedes que están hoy aquí… Han sido cuatro décadas maravillosas… vamos por las siguientes”, son algunas de las palabras que Robert Smith dice sinceramente en momentos determinados del concierto, así que preparémonos y compartamos la siguiente década con The Cure.

Por: J. Alejandro Rojas Luna