El artista de electro-pop regresa su mente a 1979 y recuerda como fue haber hecho “Metamatic”, su obra maestra. John Foxx comparte los pasos que él mismo se impuso para la grabación de este álbum: Ocho pistas, un sintetizador principal, sin acordes y una caja de ritmos.

En 1979 estaba viviendo en un departamento en Tollington Park, al norte de Londres. Acababa de salirme de Ultravox, decidí volverme solista al terminar la gira norteamericana del álbum “Systems of Romance”, nuestro tercer disco. Me encanta escribir y grabar, todo lo que tenga que ver con el aspecto creativo. También es agotador, pero son las giras las que hacen el verdadero daño. A la tercera semana de gira te empiezas a sentir como fantasma, y a la cuarta semana ya eres el hombre invisible. Después de eso, necesitaba descansar.

Fue una especie de locura en ese momento, sin embargo, tenía un puñado de nuevas canciones escritas en mi libreta. Algo más estaba sucediendo en el mundo, era algo que me hacía ruido, sabía que era algo importante.

Por primera vez era posible comprar sintetizadores a precios muy económicos, además de que eran totalmente portátiles. Había una caja de ritmos también, que tenía ritmos muy torpes, se trataba de la Roland CR78. Tenía una en casa junto con otros instrumentos: un Arp Odyssey, un Space Echo, un Elka, un pedal Flanger MXR y un pedal phase. Con este kit mágico, me di cuenta que podía hacer un álbum yo mismo.

Esto fue todo un descubrimiento. Las bandas eran un dolor de cabeza y el futuro se veía móvil y ágil. Uno o dos músicos con un sintetizador, una caja de ritmos, una máquina de carrete, algo de imaginación y listo.

Empecé a notar que un grupo de artistas estaban en la misma misión, aunque no nos conocíamos los unos a los otros. En 1978 Daniel Miller y Thomas Leer lanzaron sus grabaciones caseras “Warm Leatherette” y “Private Plane” puro ADN. Y ahí estaba Cabaret Voltaire , que habían sido unos feroces pioneros por algún tiempo. También en ese año apareció el primer disco de la Human League, mientras que Chris & Cosey estaban ocupados conspirando dentro de Throbbing Gristle.

Una nueva corriente de música estaba emergiendo y lo iba a cambiar todo. Una división genética al principio, después una mutación tecnológica completa. Fue en ese momento que Gary Numan consiguió concentrar los elementos de esa nueva escena en dos sencillos perfectos, los cuales abrieron la puerta para todos los demás. Fue brillante y totalmente imprevisto. Estábamos en la plataforma de lanzamiento.

Ya había decidido que tenía que diseñar un proyecto y crear un nuevo yo. Después de la breve explosión del punk, el reto era transmutar la ira en algo cool, una furia blanca; más eficiente, más efectiva.

Así fue como comenzó la grabación de mi primer álbum como solista. La música estaba firmemente basada en el ruido y la vibra de Londres, además de otras ciudades. “Hermosos lugares horribles”. Plazas, monumentos, carreteras, coches y fábricas abandonadas, todo iluminado por las polvosas y distorsionadas luces de neón. Perfecto.

El álbum también fue un estado mental. Una especie de romanticismo exhausto. Un hombre, una mujer y una ciudad. Una solitaria y náufraga metrópolis, tratando silenciosamente de mantener la dignidad y la esperanza en el romance.

Las instrucciones sónicas fueron estas:

1.- Ocho pistas nada más.

2.- No acordes.

3.- Un sinte principal –El Arp Odyssey-. Una máquina de cuerdas, un Minimoog para los bajos.

4.- La mezcla siempre dirigida a tener solo un instrumento tocando a la vez (una lección tomada del Dub)

5.- Stereo radical; canal izquierdo o canal derecho, nada intermedio.

6.- Los sintes deben sonar como ellos mismos, nada de imitar sonidos de instrumentos reales.

7.- Todas la melodías principales tocadas en el Arp, y lo más angular posible; como Bernstein.

8.- Sin inflexiones o estructuras de Blues u otros clichés americanos, aunque debe tener la simpleza y crudeza de mi disco favorito de toda la vida; “ Smoke stack Lighting” de Howlin Wolf. Tenía que ser el primer disco de una nueva forma. European Electron Blues.

9.- Solo caja de ritmo, sin platilllos.

10.- Los temas de las letras tienen que tratar de situaciones urbanas.

11.- El canto no debe ser perfecto ni emotivo. Es un documental. Todo está filmado en closeup.

Mucho del álbum está influenciado por la ciencia ficción, un gusto que tenía desde niño cuando vi la película “Robot Monster”. También tomé cosas de T.S Elliot y William Burroughs y lo mezclé con los comics de Marvel. Y por supuesto con J.G Ballard. Una extraña forma de cultura personal, que fui acumulando a través de visitas a las librerías de usado. Me gustaba la forma en la que Ballard describía el futuro inmediato y el presente. A veces creo que él sigue todavía aquí, trabajando como ghost-writer para los noticieros.

Combina todo esto con un adulto que creció en un pueblo industrial del norte de Inglaterra, con la imaginación de un estudiante de artes, mala comida, un Londres descuidado, con una sensación de no encajar, con el miedo al futuro cercano y una sobreexcitación sónica. Tendrás como resultado “Metamatic”.

Como siempre, la disquera cambió el calendario. “Metamatic” no fue lanzado sino hasta después de Navidad, lo que significó que saliera en enero de 1980. De esa forma se convirtió en el primer disco synth de los ochenta.

Traducción: Jacobo Vázquez López

Nota: El texto original aparece en la revista Electronic Sound Issue 48.