El futbol en México tiene la característica de que su final de Liga se juega no en uno, sino en dos partidos. Por más que se quiera pensar que esta característica antideportiva genera emoción, en los hechos es una maña para beneficiar una relación comercial de la que los más beneficiados son televisoras y Liga, los aficionados se chutan un doble partido que suele ser aburrido o intrascendente. Ahora en el cine tenemos algo similar.

Avengers: Endgame (Russo y Russo, 2019), es una entrega tierna, con muchos espacios de reflexión para intereses cotidianos, secuencias entretenidas que van encadenando la acción con la resolución de conflictos hasta llegar al clímax de la trama, pero que no es lo que se estuvo promocionando, no ofrece de fondo un cierre a cerca de 10 años de películas, esto sólo permea en la forma y de manera forzada.

Hemanos Russo

Lo anterior no es malo, el espectador saldrá satisfecho y con una sensación de plenitud, pero la entrega no sorprende, no es atrevida y se convierte en una cursilería empinada para recibir al mainstream con una sonrisa; algo que Avengers: Infinity Wars (Russo y Russo, 2018) parecía que estaba desafiado, por ejemplo, al convertir al villano en protagonista, mientras que los héroes se convertían en los antagonistas, entre otros detalles: el partido de ida había sido muy prometedor, mientras que el partido de vuelta se va, sin goles, a tiempo extra para que en penales termine ganando el mismo equipo de siempre.

Se ha dicho en este espacio: el género de superhéroes en el cine está en pañales. No importa que un estudio concatene películas durante 10 años, ya sea con secuencias post créditos o mediante cameos; el desarrollo del género apenas está viendo su utilidad y dando sus primeros buches de aire mientras pasa del vientre de su industria madre a una alberca de tramas complacientes, tintes de humor y galanes musculosos.

En los cómics, si tomamos a 1938 como el nacimiento del superhéroe, a sólo dos años se habría dado el primer crossover entre personajes con Human Torch y el Sub-Mariner, en Marvel Mystery Comics #7 (marzo de 1940); y a finales de ese mismo año habría surgido el primer grupo de superhéroes, Justice Society of America en All Star Comics #3. Casi cuarenta y seis años después, el primer mega crossover sería Marvel Super Heroes Secret Wars, con duración de 12 números a lo largo de un año, de 1984 a 1985 (un año antes de Crisis on Infinite Earths de DC).

En cuanto adaptaciones de cómics a la pantalla, contando series para cine, las primeras habrían comenzado en 1941, con Adventures of Captain Marvel (a.k.a. Shazam!) y Superman; pero la primer superproducción (gran presupuesto, respaldo para distribución y promoción) sucedería hasta 1978, cuarenta años después del lanzamiento del personaje en Actions Comics #1 con… Superman (Donner, 1978); y ahora, cuarenta años después de esa primer superproducción llega un evento como Avengers: Endgame.

Con esos antecedentes, con esa lentitud en la pantalla no extraña que Avengers: Endgame no optara por el camino disruptivo, no lo hicieron realmente en 10 años, no lo harán pronto (lo cual explicaría su preocupación por lanzar una maizeada campaña para evitar spoilers mediante redes sociales).

Tal vez los tomadores de decisión en la industria cinematográfica y televisiva ni siquiera sigan el juego a planteamientos ya mencionados: viajar en el tiempo, precuelas y tramas con pretexto del pasado; uso de personajes y villanos obsesionados con el viaje en el tiempo (¡Kang!); una crisis universal o una crisis en el multiverso (SPOILER: recordemos el reporte que hacen Rocket, Carol Dancers y Okoye). Mientras algo sucede, lo que sea, no queda de otra más que seguir viendo cómo se tiran penales.

Por: Víctor De Lucio @elipsigrafo

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