Recordar algunas mañanas quietas con el ruido citadino, las voces cruzadas a cada paso, los olores que trae el viento junto con su temperatura, retener las texturas al tacto con detalle, y que en cada giro y mirada cambie la escena, por lo tanto también las circunstancias. Recordarlo por la noche, cada momento, entre cada sinapsis generada. 

Otro mundo, otro tiempo, otras letras, otras miradas… redactar con el propósito de fluir conlleva con notoriedad tiempo y por supuesto talento; algunos seguro discrepan de esa anterior afirmación, pero como el canto, aunque te encante hacerlo, algunos no nacimos para ello. 

Y Haruki Murakami nació para escribir sin duda alguna; como el herrero japonés forjando una katana de excelencia para el combate, me atrevo a indicar que él funde la percepción “insitu” entre líneas.

Haruki Murakami (Kioto, 1949) es uno de los pocos autores japoneses que ha dado el salto de escritor de culto a autor de prestigio y grandes ventas. Ha recibido premios como el Noma, el Tanizaki, el Yomiuri, el Franz Kafka o el Jerusalem Prize, y ha sido distinguido con la Orden de las Artes y las Letras por el gobierno español. Tusquets editores ha publicado siete novelas suyas, un libro de relatos y De qué hablo cuando hablo de correr.

En japonés, la letra y el número 9 son homófonos, los dos se pronuncian kyu, de manera que 1Q84 es, sin serlo, 1984, una fecha de ecos orwellianos. Esa variación refleja la alteración del mundo en que viven los personajes de esta novela: Aomame, instructora de gimnasia, y Tengo, profesor de matemáticas. Pero ambos son más de lo que parecen: la bella Aomame es una asesina; Tengo, un aspirante a escritor al que han encargado la corrección de una enigmática obra. Y esta primer parte lanzada desde 2011 en MaxiTusquets Editores, es una obra conocida ya por muchas personas que han seguido sus publicaciones literarias a través de Editorial Planeta.

1Q84 parte 1, ¿qué es?; como cada aspecto del arte es considerado subjetivo por las circunstancias varias que se puedan presentar, el hecho de pasearse entre páginas en 1984 en Japón conlleva una interrogante que desprende más y más cuestiones, no sólo de esta obra, sino que incluso de la vida misma. Y es que su estilo está tatuado en toda la obra; que al llevar entre Tengo y Aomame en paralelo con la historia y el tiempo, sus circunstancias, forma de vida, pensamiento e ideas que surgen de cada personaje, son un barco translucido literario que navega constante en la mente de cada lector que quiera y haya abierto las páginas de 1Q84.

Pensar en la historia en general es pensar en nosotros mismos individualmente y a nuestro al rededor, por supuesto en nuestros semejantes que son y participan como co-creadores de nuestra realidad, es difícil llevar con sigilo el pensamiento propio a un objetivo de acuerdo a nuestra personalidad individual. Él complementa el pasado, los recuerdos, las palabras, pensamientos, anécdotas, el presente y la ficción del cerebro por cada personaje incluído en las líneas escritas. 

De acuerdo a la pregunta anterior, es una novela sin más ni menos, un trabajo que se ensalza con cada detalle explícito e implícito dejando al lector saciado y con apetito a la vez; que con rareza y atavismo nos perpetra al origen mismo del hecho que estamos leyendo; así leer empezó como la vida y así siguió sin parar.

Por: Alan Garay