Entre el cierre del siglo XX y el inicio del XXI cobró forma un subgénero más dentro de la música electrónica, mismo que se vinculaba con techno, nu disco, synthpop y house, entre otras elementos tales como alusiones a tecnología al pasado y proyecciones hacia el futuro.
Así, dentro de este contexto sonoro, desde la ciudad de Liverpool, en 1999 se conformo Ladytron (nombre acuñado de un personaje cibernético de cómic creado por el autor Alan Moore), cuarteto donde Helen Marnie, Mira Aroyo, Daniel Hunt y Reuben Wu, daban coherencia y sentido a canciones de apariencia nihilista, pero dotadas de sub texto trascendente,  aspecto latente en su álbum debut 604 (2001), trabajo al cual le siguieron cuatro disco hasta el receso que impusieron los integrantes en 2011 y el cual terminó ocho años después con la llegada de la actual producción homónima del presente año.
De este modo, la cronología de acontecimientos nos ubica en el reciente 27 de febrero, fecha donde Ladytron se recontó con su audiencia después de siete años de no compartir el mismo espacio y tiempo.
Dieciocho fueron entonces las canciones seleccionadas para demostrar la vigencia de la banda tanto con base en la columna vertebral de piezas insignia, una selección de cortes destinados a la audiencia más apegada a la historia del conjunto, además del detalle anecdótico donde dos piezas fueron interpretadas en vivo por primera vez en la historia de Ladytron. Esos fueron los casos de “The Animals” y “You have changed”. El escenario de El Plaza  Condesa se convirtió entonces en un laboratorio que sirvió a la dama cibernética para analizar reacciones humanas.
Descrito lo anterior “Black Cat” del disco Velocifero (2008) abrió la sesión donde prosiguieron “The Island”, del reciente álbum homónimo, además de “Ghosts” y “Soft power”, provenientes ora vez de Velocifero y Whitching hour (2005), respectivamente.
Cabe destacar que desde el comienzo del concierto destacó la ejecución del baterista Billy Brown, elemento que en giras los acompaña desde 2008, y quien prácticamente daba todo de sí a cada golpe que asestaba a los tambores y platillos. Fue el héroe anónimo del concierto. Su aportación, junto con la presencia de Helen Marrie en primer plano, y el complemento en segundo espectro de Mia Arroyo, al momento de cantar, fueron los componentes que dotaron de humanidad a Ladytron, la cual puede llegar a ser un tanto cuanto fría y distante para determinados sectores de la audiencia casual.
Así, apoyándose en dos pantallas sobre las cuales se proyectaban e intercalaban imágenes a veces geométricas, otras difuminadas y una más con la recurrente presencia de una mujer que adoptaba determinadas posturas y flotaba ingrávida, es que prosiguieron “The animals” y “Deadzone” de su consistente presente, “Runaway” (Velocifero), “Fighting in Built Up Areas” (Whitching hour), “Paper Highways” (retorno al trabajo actual), “International Dateline” (Whitching hour) “White Elephant” (Gravity the Seducer, 2011), “Far From Home” y “You’ve Changed” (ambos temas actuales), pieza que indicó el receso de esta parte del concierto donde la mayor parte del publicó controló sus emociones y otro sector minoritario demostró instantes de euforia. 
Instantes después la banda retornó para soltar un conjunto de cuatro temas emblemáticos con objeto de cerrar por lo alto la sesión: “White Gold” (Gravity the Seducer), “Playgirl” (604, 2001), “Seventeen” (Light & Magic, 2011) y “Destroy Everything You Touch” (Whitching hour).
Ocho años de ausencia, ya sea en álbum o en vivo, pueden ser demoledores para cualquier grupo, pero en el caso de Ladytron simplemente fue cuestión de reiniciar su sistema para ser parte del futuro que se avizora.
 
Por: J. Alejandro Rojas Luna