Víctor Hervank es un músico y compositor que remonta sus años de formación a la edad de 17 años desde donde gradualmente avanzó hasta convertirse en Licenciado en piano por parte de la Facultad de Música de la UNAM, momento a partir del cual comenzó a desarrollar un sonido que le permitiese integrarse a la escena local con base en el indie rock que se fusiona con elementos diversos.
Dicho lo cual, platicamos con él con motivo del lanzamiento del video “Religión por cables” que forma parte de su disco actual Millennial Crush.
Aquí el diálogo: Antes de la llegada de Millenial Crush, tu disco actual, cuentas con los discos Alien y Suicido, ambos de 2016. ¿Cómo recapitulas el camino que seguiste para grabar esos materiales? Ya que toda la labor y lo has hecho desde la independencia hasta la fecha.
El EP Alien comenzó siendo un proyecto ambicioso porque quería que fuese un LP, al respecto, las canciones contaban con mucha producción y arreglos e iba a contar con una banda de rock grande; estaba contento con todo ello que quería plasmar, pero en esa etapa comencé a conocer la escena y los estudios de grabación que me parecían buenos, cuestión que me hizo realizar los ajustes necesarios hasta definir el EP.
Y Suicido es el reflejo de la experiencia de haber concretado un trabajo que tuviese una idea más clara. Lo disfruté mucho porque fue un proceso muy fluido, además es cuando se conformó la banda estable que tengo actualmente. Aquí se incorporaron el chelo y la batería, además que todo cobró un tono más eléctrico y menos acústico, a lo cual denomino como ‘rock de cámara’. 
Del mismo modo se incorporaron elementos como el cajón flamenco, los sintetizadores y efectos, además de recursos electrónicos.
Por eso Suicido me parece un disco más redondo y menos ingenuo, cuestión que ha favorecido también para presentarlo en los lugares en vivo.
El sencillo que recientemente se ha desprendido de Millennial Crush es “Religión por cables”, ¿tocante a esta canción utilizaste técnicas con las cuales no habías trabajado previamente?
Sí, aquí sobresale la inclusión de la computadora para generar atmósferas y sonidos que no había obtenido antes, esto con objeto de sincronizar todos los elementos con la banda.
La idea fue no agregar más músicos de los que las canciones necesitan y por eso “Religión por cables” solo cuenta con cuatro instrumentos de tecla, de los cuales evidentemente nada más puedo tocar uno, pero aquí es donde entra la computadora, esa máquina que hace exactamente lo que yo quiero y de forma práctica para poder llevar el concierto a todos lados.
Así es como “Religión por cables” se volvió una canción que maneja un montón de atmósferas, pero dándole prioridad a la letra.
¿Dónde realizaste las grabaciones de Millenial Crush?
Este disco se grabó el año pasado en Estudios Noviembre justo en el mismo nombre del mes. Y complementario a ello en Saratoga Récords. 
El trabajo de grabación de las 10 canciones se dividió en dos sesiones, la primera de ellas abarcó 12 horas donde se grabaron todas las bases con los instrumentos y así obtener el registro del el ritmo y la armonía de instrumentos como la batería, chelo, piano y la guitarra eléctrica. Y posteriormente se grabaron todas las atmósferas coros y voces, además de algunos instrumentos de apoyo. Para la parte de producción me encargué enteramente de ello, desde escribir los arreglos hasta dejar la grabación organizada. Todo esto lo abarqué y afortunadamente funcionó.
 
¿Cómo se localiza tu disco actual en plataformas digitales? Esto porque si uno escribe tu nombre los que aparece son los primeros dos discos. ¿Y ya presentaste el álbum de manera oficial?
El 12 de marzo Millennial Crush se lanzó en todas las plataformas digitales y lo que está pendiente es la presentación oficial.
Asimismo, acerca de cómo localizar el disco ese detalle es curioso, ya que Spotify toma el nombre ‘Víctor Hervank’, pero como solitario y precisamente así es como aparecen los dos primeros discos, no obstante, Millennial Crush aparece como Víctor Hervank & The Pockets Band, de tal modo que está registrado como un artista distinto.
Así pues, busquen el disco con base en ese dato.
 
¿Cuál es tu relación actual con el formato físico para plasmar el trabajo? Ya que actualmente el formato representa un esfuerzo extra en relación con la facilidad que dan las plataformas digitales y sitios como YouTube.
Es un formato que funciona con base en los usos y costumbres de las personas, porque el disco físico se destina a un nicho de mercado que tiene que ver con la nostalgia y aquella gente que quiere relacionarse de manera más profunda con la música, ya que es una forma de tenerla en sus manos e incluso descubrir cosas que las plataformas digitales no te dan como el booklet. Al respecto, todos mis discos contienen booklet, en uno de ellos el detalle radica en contener un sobre promocional que al desdoblarlo tiene forma de periódico y al ver las noticias impresas lo que se lee son las letras de las canciones, además de mensajes en los titulares.
Esa es otra forma de vincularse con el contenido de un disco que el formato digital no te aporta.
 
¿Y con el área del video cómo te relacionas? Se puede notar que alternas conceptos muy distintos entre sí, ya que en “Religión por cables” te manifiestas por medio de la animación, mientras que en un video previo como “Insomnio” se escenifica toda una historia donde incluso alcanzas a participar.
Esta parte la trabajo con Víctor Bermúdez que es el director de los videos que he hecho. Él y yo solemos tener pláticas muy amplias para que ambos criterios se puedan unir y estemos contentos con el trabajo que realizaremos. Por ejemplo, el realiza muchas modificaciones a lo largo de cinco-seis borradores con los que se trabaja, eso nos permite tener claro lo que podemos y no podemos realizar.
Y cuando partimos de un concepto que yo tengo él me ayuda a desarrollarlo. “Religión por cables” fue un concepto minimalista que no buscó contar una historia con objeto de darle prioridad a la letra y música.

“Insomnio” fue lo contrario, ya que aquí le conté a Víctor un montón de cosas que me habían pasado y él se encargó de adaptarlas de manera novelada, de ahí que se obtuvo una historia larga e interesante en imágenes.
Ahí actué como actor secundario, mientras que los personajes principales se encargaron de darle la intención a lo que queríamos contar.

 

¿Cómo asimilas el hecho de presentarte ante audiencias que pueden variar drásticamente su número?
Uno debe considerar que siempre hay la posibilidad de un mal día, a todos nos pasa a alguna vez. Y en cuanto a los públicos, así sean dos o cinco personas, yo nunca he cancelado una presentación porque a ellos se les ofrece el concierto con la misma energía. La intención siempre es que la gente se lleve una buena experiencia.
Desde la independencia uno hace la música de la manera más honesta posible porque no se está persiguiendo lucrar como el último fin de la música, y creo que aquí es donde vienen los ideales, porque la música sí puede generar determinados cambios al ser un vehículo ideológico que ayuda al entendimiento y proceso emocional de las personas. Puede generar algún nivel de cambio de conciencia.
Eso me ha pasado siendo fan de otros artistas a quienes escuchándolos me han invitado a leer otro tipo de historias o bien ver cine distinto. La música nos ayuda ampliar las experiencias en nuestra vida.
Y todo esto es un reto: el poder conectar con las personas que van a verte, porque si haces las cosas de manera mecánica es probable que la gente no se conecte contigo. Lo que importa más que los números es la posibilidad de ocasionar que la música se salga de la zona de confort, ésa donde se llega a interpretar que el artista está por encima de la gente cuando en realidad es todo lo contrario al ser un vehículo para compartir momentos únicos e irrepetibles.
 
¿Siendo artista independiente qué consideras fundamental realizar para levantar e impulsar un proyecto?
Definitivamente ser una persona muy ahorradora. Hay que considerar que aunque hay momentos donde parece que lo invertido se va a fondo perdido, después hay un instante donde de esa inversión se obtiene un fruto. Ese es el caso de los videoclips donde uno puede llegar a gastar más de lo que se calculó inicialmente, pero es algo necesario hacer.
Hay que saber invertir, pero no en cosas superfluas para poder enfocarse en buen equipo musical. Por ejemplo, en cuanto al formato físico hago un tiraje muy corto, no más de 500 discos, al estar consciente que no todo la gente va a querer ese producto, menos entre quienes tienen menor edad y optan por el formato digital.
Considerando esas situaciones es que mejor se puede optar por invertir en una buena mezcla y masterización.
Y tener un trabajo a la par de lo musical tampoco está mal porque ayuda a saber administrar las finanzas, situación que es útil para el futuro.
 
Hemos llegado a la parte final del año ¿cuáles son tus planes para cerrarlo y qué perfilas para el inicio del siguiente?
En esta parte final del año me enfoco en hacer una gira escolar, estaré en las preparatorias del Instituto de Educación Media Superior de la Ciudad de México, en algunas universidades como la Universidad Pedagógica Nacional y la Universidad Justo Sierra, entre otros espacios similares. 
La idea de cerrar el año de esta manera es llevar la música a otros contextos y conocer más personas.
Y a mediano plazo, en 2019, el objetivo es entrar al cartel de festivales y generar fechas tanto en la Ciudad de México como en el interior de la república.
 
¿Comentario final para despedirte de esta conversación?
Millennial Crush es un disco que se compone de dos conceptos, las relaciones de la personas con la tecnología y la parte del amor en estos tiempo de Internet.
Espero que les guste.
 
Por: J. Alejandro Rojas Luna
 
 
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