ENTREVISTA Armando Vega-Gil y una plática acerca del celuloide que se transmite por la radio

A Armando Vega-Gil habitualmente se le ubica como el bajista y fundador de Botellita de Jerez, banda imprescindible dentro de la escena del rock mexicano, sin embargo, habrá quienes conozcan poco un par de aspectos que complementan su vida, y en donde el celuloide y la radio se vinculan al interior de un espacio que conduce desde hace 10 años: Radio Cinema Paradiso, programa transmitido a través de Código CDMXestación por Internet, todos los jueves a las 19:00 hrs.

Así pues, con motivo de la conmemoración de los 500 programas emitidos a lo largo de una década de existencia es que fue posible platicar acerca del programa y la apreciación que tiene del cine mexicano, el cual, contradictoriamente, batalla para hacerse de confianza entre los espectadores comunes, ademas que no cuenta con suficiente respaldo del propio Estado.
Aquí la conversación al termino del taller de narrativa que Armando imparte: 

Círculo Mixup: ¿Qué te representa el medio de comunicación en que se ha convertido la radio digital y sus respectivos podcasts?, ya que con el tiempo que lleva Radio Cinema Paradiso, 10 años, evidentemente les tocó cuando apenas se iba estableciendo estos medios que ahora están más arraigados, aunque en ciertos sectores todavía se les subestima por preferir la radio convencional.
Armando Vega-Gil: Nuestra estación de radio surgió en respuesta a que el Gobierno Federal en su momento no le dio chance al gobierno de la Ciudad de México de tener una estación de radio abierta ni una señal de televisión, entonces el recurso fue Internet al coincidir que justamente estaba agarrando inercia el rollo de la radio por este medio.
No obstante, reconozco que a uno le gustaría la posibilidad de ser escuchado en el carro, que es donde la radio abierta se escucha mucho porque el público está cautivo. Eso limita a los potenciales escuchas de radio a que escuchen estaciones por Internet, aunque actualmente ya hay opciones para oír este tipo de radio en tu teléfono celular o con conexiones por Bluetooth.
También es radical la diferencia entre el público que oye radio por Internet y el de señal abierta, donde escuchas música o noticias como las opciones más marcadas. Nosotros tenemos la ventaja de movernos en ambos formatos.
 
¿En qué momento le tocó llegar a Radio Cinema Paradiso a un medio como Código CDMX ? 
Acerca de Radio Cinema Paradiso nos tocó entrar cuando la estación tenía tres meses funcionando y con la política de subir todos los programas como podcast, lo cual considero como la llave de oro, porque en este aspecto le gana a la radio abierta donde no todos sus programas se conservan y ya no puedes regresar a ellos ya sea por habértelos pedido o porque te interrumpieron. El podcast es hacer memoria histórica con acceso público.
Antes los programas los guardaban en cintas y fonotecas monstruosas de difícil acceso al público en general. En cambio, a mí me gusta que por Internet están disponibles todos los programas hechos de Radio Cinema Paradiso del año 2010 para acá; es decir, de los 10 años de programas solo nos faltan dos. 
Me gusta también que en estos registros digitales se puede revisar cómo se ha ido moviendo el cine mexicano desde entonces. Yo he notado cambios muy interesantes en la manera de abordar las temáticas y producirlas. Hemos pasado del cine minimalista al que puede ser más complejo en cuanto a los argumentos y la manera de presentarlos.
Y cabe destacar que dentro del tiempo que lleva de existencia el programa se ha contado con la producción del siempre estimado Ricardo “Coyote Lagañas” González y actualmente es Verónica Jasso quien se encarga de esa labor tan importante.
Previo al programa escribías reseñas de películas en revistas, pero con características particulares y distantes de los textos con formato habitual donde se hace un resumen de la película, además de anotar la ficha técnica. ¿Por qué abordar los textos de cine desde la perspectiva que lo hacías? 
Yo he sido cinéfilo desde que tengo memoria y hace casi 40 años ya escribía recomendaciones de cine en el periódico Novedades dentro de la sección ‘La Onda’, que abordaba lo que se exhibía en los video clubes, esto en contraposición al cine comercial. Así me entrené para ver películas no comerciales y más bien me centraba en aquellas de autor.
Tiempo después, en la revista La Mosca, conocí a gente como Fernando Rivera Calderón (‘… que ahora es rockstar’, bromea) y eso me llevo a conocer a gente de La Revista, publicación donde él me invitó sabiendo él que yo me veía de dos a cinco películas a la semana tanto comerciales como de autor.
Después La Revista, por orden de Martitha Shagún, es perseguida y aniquilada, pero se convirtió en Emeequis donde yo seguí colaborando con mi sección de cine que se mantenía siendo no convencional y sí extraña, porque escribía crónicas emocionales con base en lo que la película me había provocado o hecho reflexionar. Reflejaba mi emoción frente a la peli cual si fuese una confesión.
Me costó mucho trabajo que al principio los editores me entendieran, pero al final todo corría muy bien.
Después, cuando Emeequis comenzó a decaer financieramente, Verónica Ortiz, directora de la estación, conociendo mis textos y emoción por el cine me invitó a hacerme cargo del programa dedicado a este tema.
El programa ha ido modificando, antes yo era muy rígido y tenía mi cuestionario con preguntas e investigaba sobre el director, pero ahora es un poco más relajado porque he visto tanto cine, específicamente mexicano, que puedo ponerme a charlar con directores o productores para que se abran. Me interesa mucho conocer el proceso creativo, conocer de qué tesis parten, la puesta en escena, el trabajo con los actores o nos clavamos con cuestiones específicas como los temas y ejes de los argumentos o la concepción visual.
Estoy muy agradecido con el programa porque he hecho amigos increíbles. Por ejemplo, con motivo del aniversario del las 500 emisiones invité a Emilio Portes y Jorge Michel Grau, de quienes hice amistad a partir del programa. Con Jorge el contacto ya existía desde que hizo la Cabeza de Juan Pérez, después Pastorela, y siguió el Cácaro Gumaro donde yo fui guionista y actor. Y a Jorge lo conocí a partir de su película Somos lo que hay y posteriores festivales; después hicimos 7/19, la película del temblor. 
En fin, he podido conocer a gente como Issa López, y al momento de realizar esta entrevista en breve entrevistaré a María Novaro. Esto es hermoso porque estoy haciendo cuates y en un mundo que me encanta, porque también he dirigido cortos y he estado en producciones. 
El programa entonces me ha dado la posibilidad de platicar con gente importante dentro de la industria siendo un cinéfilo empedernido. Esto me gusta mucho.
 
Si uno consulta estadísticas actualmente se filma más que antes. Consultando información se estima que 2017 fue récord histórico al hacerse 162 películas, sin embargo solo 10 personas de 100 acuden a las salas comerciales a verlas. 
¿Por qué este desbalance, el espectador promedio no tiene confianza en el cine local o falta saber promover mejor las cintas entre el público?
Es precisamente lo que comentas y más elementos que se suman. Por un lado está la desconfianza hacia el cine mexicano a partir del bache con López Portillo donde la mayoría eran películas eran de ficheras, eso generó un vacío que respondía a cosas mercantiles. 
Del otro lado está el modo en que se presenta la película al público, pero creo que la parte más importante de todo es que no hay una buena ley de cinematografía en el país. 
Esta ley que se está poniendo en el tapete todo el tiempo, y ahora en medio de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio, es necesario que sea buena y sólida para saber cómo va quedar el cine mexicano de frente a las películas que vienen de Hollywood y contra las cuales no hay equilibrio.
Debería haber una ley que proteja al cine mexicano, porque ahora mismo está a expensas de lo que deciden dos oligopolios de pantallas en el país. Por ejemplo, a sueño en otro idioma de Enrique Conteras, ex presidente  de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, le tocó salir a exhibición cuando Avengers 4 saturaba las salas. 
Es muy difícil que si vas casualmente al cine optes por la película mexicana en vez de Avengers, a reserva que vayas explícitamente a ver la cinta nacional.
Estamos viviendo un momento histórico del capitalismo contemporáneo donde del hiper consumo nos hace ser parte de esta maquinaria. Somos el engrane del consumo. Creemos que vamos a ver las películas que queremos, pero en realidad vemos las que el mercado nos indica.
Una reforma a la ley cinematográfica tendría que velar por la protección del cine mexicano, porque es una manifestación cultural. Hay quienes dicen que en las películas locales siempre se habla de lo mismo, pero no consideran que son parte del reflejo de los que sucede en el presente donde hay narco y crimen organizado. Las películas son una reflexión de lo que está pasando en el país.
La secretarías a cargo de estos temas deberían ver que las películas son piezas culturales de Mexico y por consiguiente deben ser tratadas con esa perspectiva. Y también son piezas comerciales que se deben analizar como negocios viables.
También hay que reconocer que como público no estamos entrenados para ver cine mexicano, ese interés y conocimiento se extinguió durante las décadas de los 70’s y 80’s, además de la falta de protección citada al trabajo de los cineastas.
Así es como llegamos a la mezcla de cosas que deriva en que haya pocas pantallas disponibles y las que hay no son sean utilizadas por el publico.
 
En relación a lo que comentas, y con objeto de aportar información al publico para que precisamente se anime a ver cine mexicano, ¿qué películas de distintos géneros destacas en estos momentos?

La libertad del diablo, que es un documental muy fuerte, brutal, y está basado en los testimonios tanto de víctimas que perdieron a sus familiares o que han sufrido un secuestro o una tortura, como de victimarios que jalaron el gatillo por dinero, entre varios casos que realmente impactan. 

Es un trabajo minimalista en su estilo visual; de hecho las personas que dan sus testimonios solo nos enseñan sus caras cubiertas por máscara de las que se utilizan para tratar casos de quemaduras graves, mientras cada uno habla de su realidad ya sean víctimas, sicarios, soldados y policías, hasta llegar a la desoladora conclusión, la cual indica que al menos por ahora no hay esperanza para que el ciclo de violencia llegue a su fin en México. 

Pocas veces la sala una sala de cine puede estar tan silenciosa como se sabe que ocurrió un funciones de La libertad del diablo; porque para el espectador todo es muy crudo, pero necesario conocer.

La otra es Sueño en otro idioma donde se aborda el tema de las lenguas en peligro de extinción. Uno de los personajes dice algo así como que “Cuando una lengua muere, se pierde una forma de ver el mundo”, y a partir de ello el director pinta un excepcional y conmovedor retrato sobre la vejez, la redención, el perdón y las relaciones humanas.

A grandes rasgos el personaje principal es un joven lingüista que llega a un poblado en la selva veracruzana para obtener un registro de una lengua de la que quedan sólo tres hablantes. Cuando una de ellas fallece, este cuate debe idear un plan para reunir y hacer las paces entre los dos restantes que son un par de ancianos obstinados, quienes han estado peleados por 50 años.
Es una película con mucho mérito porque decidieron inventar un idioma con reglas, gramática y pronunciación. Los actores fueron muy rigurosos para apropiarse ese idioma y que sonara natural y fuera verosímil.
Y la otra película definitivamente es Vuelven de Issa López. Su trabajo en general me gusta mucho y aquí me encantó el modo en que se mezcló fantasía y terror. 
En esta película se cuenta la historia de una niña de 10 años que pide un deseo: que su madre desaparecida vuelva, lo cual sucede pero no como ella quería, porque su madre está muerta y ahora la sigue a todas partes que va. Así, en su intento por escapar conoce y se une a una banda de niños huérfanos producto de de la violencia. Como se puede apreciar el tema de la violencia es algo presente en nuestra realidad como comentamos anteriormente.
 
Armando ¿algo con lo que te gustaría despedirte de esta conversación?
Sí, que el público que no suele ver cine mexicano le de oportunidades al igual como sí están dispuestos a dárselas a películas gringas que manejan los mismos temas y a final de cuentas no son tan buenas.
Y que nos escuchen en Radio Cinema Paradiso, ya que esperamos continuar independientemente de los resultados de las próximas elecciones y todos los cambios que estos puedan repercutir en las dependencias de gobierno.
Muchas gracias por el espacio.
 
Por: J. Alejandro Rojas Luna
PageLines