COBERTURA La virtud de ser Os Mutantes

EL PLAZA CONDESA
4 de junio de 2018 // 21:00 hrs.
A veces los elementos se acomodan de tal forma que es posible presenciar fragmentos importantes de la historia, una donde pueden coexistir sonidos de auténtico rock psicodélico emanado de los años sesenta y setenta, esto conjuntado con percusiones evocadoras del continente africano, además de acentos en la samba y la bossa nova, ambas músicas tesoro nacional de Brasil. 
Fue así que la noche del reciente 4 de julio Os Mutantes, sólido representante del movimiento Tropicalista, también denominado Tropicália, el cual nació a finales de la década de 1960 con el claro objetivo de amalgamar varias artes, desde la poesía, el cine, las artes visuales y, evidentemente, la música, pues se presentó en punto de las 21:00 horas en El Plaza Condesa, espacio que gradualmente se fue llenando hasta que Sergio Dias, el fundador de la banda, y quien desde 1966 la ha liderado toda su trayectoria, una donde el nombre del conjunto que ha experimentado distintos cambios de alineación e incluso se ha desintegrado un par de ocasiones, pisó el escenario ataviado de una túnica negra con motivos dorados a manera de dirigir el ritual previsto para la noche.
Os Mutantes desde los primeros acordes confirmó que se trata de una banda donde todos sus integrantes tocan, cantan y suenan con animoso virtuosismo, pero sin la necesidad de parafernalia ni recursos digitales que maquillen el sonido. 
De este modo, para la sesión fueron condensadas tres canciones provenientes de los discos Os Mutantes (1968), cinco piezas de Jardim eléctrico (1971), otros tres elementos de Mutantes e seis cometas no país do baurets (1972), dos más de A divina comédia au medio desligado (1970), un par extraído de Fool Metal Jack (2013), y un cover.
Es así que la encarnación actual del grupo conformado por Carly Bryant (guitarra acústica, teclados y coros), Esmeria Bulgari (coros), Vinícius Junquera (bajo), Henrique Peters (teclado) y Claudio Tchernev (batería), abrieron jovial y psicodélicamente con “Virginia”, “Tecnicolor”, aunada a “Time and space”, canción que demuestra la amplia gama de sonido que habita en Os Mutantes por remitir a algo que bien podría conectarse con Pixies o Talking Heads. Y qué decir de otras alusiones donde el escucha a lo largo del concierto puede establecer con Sergio Mendes, Jimmy Hendrix, la primera etapa de Santana y The Mamas and The Papas.
Prosiguieron “Cool Metal Jack”, “Cantor de mambo” y “Descople, Babe”, mismas que dieron paso a la contundencia de “El Justiciero” con sus emotivas exclamaciones contra aquel que ha cometidos crímenes de forma material o intelectual: ¡De rodillas, carbón! ¡De rodillas, hijo de la chingada!’ y “Bat Macumba”, corte que cuenta con un destello al tema clásico de la serie de Batman. 
Y es que la banda se caracteriza por ser impredecible en la estructura de sus canciones, ya que las variaciones de ritmo son permanentes, pero congruentes con la armonía y melodía. Con esto en cuenta es que llegaron en tropel  “A Minha Menina”, “Top Top”, “Jardim Eléctrico”, “Balada do Louco”, “Ando Medio Desligado” y “A Hora e a Vez do Cabelo Nascer”, cada una de ellas aportando algo tan elemental como es felicidad que se esparció entre todo el público heterogéneo por medio de aplausos sincronizados, gritos efusivos y coros donde correspondía, porque hubo incluso un instante donde al interior de El Plaza Condesa la gente cantó en portugués.
El encore lo aportó “Pies et Circenses” que confirmó el interés de Sergio Dias por abordar determinados temas sociales que convocan a manifestar descontento.
… Y cuando creíamos que Os Mutantes se habían despedido de la audiencia el sexteto regresó al escenario para interpretar “Baby”, obra original de Gal Costa y Caetano Veloso, detalle que dio cuenta clara de la riqueza cultural y artística que se desprende de Brasil, siendo un grupo de Mutantes sus mejores embajadores.
 
 
Por: J. Alejandro Rojas Luna
Fotos: Mario González
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