El romanticismo invadió el Teatro Metropólitan aproximadamente a las 18:40 horas la noche del sábado 3 de febrero. El inconfundible recinto art deco alumbrado en su interior con luces moradas, fue el elegido para disfrutar la trayectoria de 75 años de romanticismo convertido en música, convertido en bolero. El amor personificado en: Los Panchos.

El interior del inmueble, alfombrado de rojo, del mismo color las butacas. Dos esculturas griegas colocadas en los nichos laterales resaltaban sus formas con la luz púrpura que enmarcaba al escenario. Quizá Los Panchos no pudieron haber escogido mejor lugar para su celebración.

El inconfundible requinto inicial de “Contigo” abrió el primer popurrí de los Panchos, anunciando su presencia en el escenario. Las luces se apagaron y el idilio comenzó a fraguarse en el lugar. “Enamorada”, y “Perdón” completaron ese primer momento. De pasión, de ilusiones, de reproches, de faltas, de arrepentimiento, de despedidas, de encuentros, de todo lo que conlleva conjugar el lenguaje del amor, nos cantaron.

La melancolía que inició con los años 40’s comenzó a percibirse en los rostros de los asistentes, innumerables parejas que por momentos olvidaban sus pláticas virtuales en sus teléfonos y se dispusieron a cantar, murmurar y escuchar cada letra de sus éxitos. Gaby Vargas dedicó unas palabras a su público, y agradeció su apoyo y acompañamiento en tan prolija historia de amor.

Comenzaron a aparecer sus invitados, la primera de la noche, María Fernanda -de la Sonora Santanera- cantando dulcemente impecable “Piel canela”, siguió el tinte rockero con Bon –vocalista del grupo ochentero Bon y los Enemigos del Silencio- quien supo fusionar su tesitura característica en un himno de toda una generación en la canción “Mi último fracaso”, canción que trata de la vida sentimental de su autor, Alfredo Bojalil, mejor conocido como El Güero Gil, fundador de Los Panchos, y quien mantuvo la dirección del trío hasta el año de 1978, retirándose y dejando en su lugar a Vargas, quien se ha encargado de mantener vigente el nombre de esta agrupación.

La combinación de intervenciones de los artistas invitados que acompañaban a Los Panchos, con los popurrís que amalgamaban a la perfección sus éxitos y su historia musical, le daban el ritmo exacto a la velada. “Cenizas”, “Échame a mí la culpa”, “Sombras nada más” conformaron el popurrí dedicado a nuestro Rey del bolero ranchero: Javier Solís, artista que Los Panchos eligieron para un proyecto del cual fueron pioneros indiscutibles -grabar un álbum con la voz de una estrella post mortem-, en el año 1970 con aquél memorable álbum, “Dos ídolos cantando juntos”.

Los Panchos, integrantes de las mejores películas de la Época de Oro del cine mexicano: Una Gallega en México, Los Mujeriegos, entre otras 31 más; los más solicitados para presentarse en centros nocturnos, programas de televisión y giras por toda Latinoamérica, que compartieron escenarios e hicieron duetos con figuras de la talla de Tin Tan, Eydie Gorme, Gigliola Cinquetti, Estela Raval y María Martha Serra Lima, entre muchos más, nos hicieron revivir esos gloriosos años 40’s, donde por estos pasillos se paseaban artistas como María Félix, Dolores del Río y Pedro Armendáriz, quienes eran asiduos asistentes del aquél entonces Cine Metropólitan.

Siguió el desfile de invitados y de décadas: Nadia nos agasajó con “Cuando vuelva a tu lado” y “La media vuelta”, y fue ella precisamente quien animó a las parejas del público a confesar los años de matrimonio que llevaban, tímidamente, a lo lejos, surgió la pareja ganadora, sus 60 años de matrimonio fueron celebrados con un premio y la dedicatoria especial de “Solamente una vez”.

Después, Tricilo Circus Band con su característico vestuario clown, arribó al escenario con un ensamble acertado de “Quizas, quizás, quizás”; Los Shulos despertaron gritos en las fanáticas más jóvenes interpretando “Bésame Mucho”; la elegante presencia y voz de Fabiola Finkmann nos emocionó con “Sabor a mí” y “La última noche”; Jaime Islas, -quien fuera una de las primeras voces de Los Panchos-, cantó en popurrí “Alma Corazón y Vida”, “La Hiedra” y “La Malagueña”; Madame Recamier nos deleitó con “Es la historia de un amor”; la parte rockera de la noche fueron las interpretaciones de Kass -de Los Amantes de Lola- con “Espérame en el cielo”, Héctor Quijada -de La Lupita- con “Amorcito corazón”, Chava -de Coda- entonó “No me quieras tanto” y Guian -de Colombia- cantó “Sin ti”.

Una de las interpretaciones más ovacionadas, fue la de Gaby Vargas y su requinto al interpretar “Granada”, donde demostró el furor amoroso que existe entre ellos, las notas parecían recitar su sortilegio y su complicidad era digna de esos amantes, que han seguido la iniciación amorosa en el orden correcto, un rito con el virtuosismo propio de la inspiración y el talento.

Por eso no los queríamos dejar ir. Prestos a todo, como los buenos amantes, salieron al escenario en múltiples ocasiones, para darnos más de sí: “Si tú me dices ven”, “En mi viejo San Juan”, “Espinita”, “La Mucura”, “Sin un amor”, “Obsesión”, “Quién Será”, “Nuestro amor”, “Mujer”, “Poquita fé”, “Allá en el rancho grande”, “Cielito lindo”, “Sabor a mí”, “Triunfamos”, “Caminemos”, “No”, “Voy a apagar la luz”, acabando la noche con “Esta tarde vi llover”.

Jawy Méndez y Alex Mendoza -de Guatemala-, cantantes urbanos, fueron los presentadores de la noche, mientras que el grupo Efecto Eco se encargó de empezar esta velada romántica con canciones de su propio repertorio como “Tu amor fue para mí” y “Desaciertos”, demostrando también su interesante propuesta musical con el arreglo popero de la memorable “Si tú me dices ven”.

Adán Juárez, Taurino Aguilar y Gaby Vargas, -éste último con 41 años ininterrumpidos en los escenarios- son Los Panchos, agrupación que con el bolero elegantemente dicho por tres voces e instrumentado con dos guitarras y un requinto, versan letras que reflejaban delicadamente lo tormentosa que puede llegar a ser la vida amorosa.

El trío Los Panchos ha dejado un legado de alrededor de mil 200 canciones, además de haber grabado en diferentes idiomas como inglés, japonés, árabe, tagalo, griego e italiano y de haber incursionado en diversos géneros musicales, como el tango, el country, el vals peruano, el pasillo, el son, la rumba, el mambo, la guaracha, el chachachá, el joropo, el merengue, la clave, la guarania, la galopa, el blues, la cueca y el pasaje venezolano.

Nacidos en el Nueva York jazzístico de los años 40’s, Los Panchos arribaron a la escena musical con canciones rancheras, pero fue el bolero quien les abrió las puertas del mundo y los coronó como los favoritos de los amantes.

Que bien podría enmarcarse en el calendario nacional El Día de Los Panchos como el día en que se reconoce a uno de los grupos mexicanos que se torna inmortal y que entona y describe las escalas del amor como ningún otro.

Texto: Montserrat Gómez

Fotos: por Mario González