COBERTURA Brujería: Acordes críticos para oídos poseídos

Mirar de frente a Brujería supone también poder mirarlos en retrospectiva. Los años no pasan en balde para una banda que asume y afirma que “Brujería solo hay una y no tiene imitaciones.” Tal como la noche del viernes 24 de noviembre la banda no se cansó de repetir con sus peculiares voces grindcoreras.

¿Pero qué implica que una banda no pueda ser imitada? ¿Pueden sus integrantes trascender las fronteras de los estereotipos y permanecer gloriosas? Al sonar “La Ley del Plomo” y “La Migra”, Brujería retoma la historia de nuestro México, donde las fronteras nos comenzaban a crear ruido y solo las intensidades del grindcore podían recrearlas.

El tiempo permitió que los síntomas de una nación consumarán este fuego y con él Brujería incursionó en acordes como los de “La Isla Fantasía”, tema cuyo clímax anuncia el poder de los sueños que permanecen así, donde ninguna revolución ha acontecido al final porque simplemente estamos poseídos. Y aunque surgieron otras piezas como el “Angel Frontera” hacía falta más para pasar al siguiente nivel.

Con su propuesta “Pocho Aztlan”, Brujería retoma esa potencia conceptual que lo vio nacer con esa presencia antiimperialista y antigobierno, solo que en esta ocasión la cabeza de Trump aparece en cada rola y con cualquier acorde. A escasos metros del escenario veíamos azotarse una enorme piñata y una pequeña cabeza. De manera simultánea Juan Brujo sostenía su machete en el aire y en la tierra. El frenesí del público esperando sus pasos de un baile casi brujesco. Ya para cuando “Revolution” y “Matando Gueros” sonaba diversos miembros del público habían sido desalojados por los jóvenes de seguridad. Y es que para todos Brujería representa desahogo….pero también la posibilidad de dejar el uniforme zombi y borreguil de la música como mercado.

Estar con Brujería en la Carpa Astros representó un balde de acordes críticos para oídos poseídos.

Por: Valentina Morales

Fotos: Samara Hernández Martínez

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