EXPOSICIONES | Exposición fotográfica de Jesús Magaña: su contexto, la luz y los cuerpos

Hubo una época en que mi abuela tenía de vecino a Rodolfo Guzmán Huerta (El Santo); cuando ella trabajó en el Palacio de Bellas Artes podía tener de visitas a actores de la talla de María Félix y Rogelio Guerra; y cuando caminaba de regreso a casa podía toparse por la calle a Ana Bertha Lepe o a Sasha Montenegro que ya se dirigían a su salón de baile predilecto. La convivencia entre el público y los diferentes segmentos de vida artística y del entretenimiento se daba cotidianamente fuera de pantallas y escenarios.

La exposición fotográfica “Zapatero: ¡a tus cámaras! Jesús Magaña a color”, se asemeja a ese ambiente, a esa convivencia a través de retratos. Aun cuando la museografía es la propia de una galería, es como entrar a la casa de antaño de un familiar, donde las paredes muestran al mismo tiempo rostros de personas que nos resultan conocidas y de otras de las que hemos escuchado hablar.

Meche Carreño, Dolores del Río, Héctor Bonilla, Gina Romand, Claudia Islas, Tongolele, El Santo, La Familia Magaña, Jorge Rivero, Fanny Cano, Blue Demon, Daniela Rosen, Noelia Noel, y mi favorita de siempre Olga Breeskin, entre muchos otros.

La obra de Jesús Magaña (1933-2015), como la de todo artista, surge en un contexto determinado, explicado a profundidad en la exposición, se trata de una época de crecimiento económico, entre las décadas del 50 y del 70, cuando el cine y la música popular dejan un poco a los charros para integrar en sus temas al habitante de la ciudad, urbe de contrastes donde los niveles socioeconómicos altos (y parte de la farándula) fueron adoptados por el consumidor de medios como substitutos de una realeza que vivía casi el paraíso, y se erigían como emblemas del éxito social y cultural (no que todos lo fueran).

Es así, con un debido análisis situacional, que la obra de Magaña no puede ser encasillada como fotografía de vedettes ni con la cobertura de espectáculos, que se dedican a presentar objetos (el cuerpo humano mismo) y productos de consumo masivo disfrazados de color y noticias.

De Magaña se muestran diferentes etapas a lo largo de su carrera (alguna forzada por cuestiones de salud que no aparece en la exposición), pero entiende que las figuras ante su lente se deben a ciertos ambientes, a ciertos caracteres, ya sean propios o creados por una industria; estilos de vida (¿moda?), la sexualidad revelada, la piel y la luz; no sobra decirlo, en una época donde todo esto no se acostumbraba e incluso levantaba las cejas pintadas de las buenas conciencias.

La exposición se encuentra abierta hasta el 29 de octubre en la Galería José María Velasco, en Peralvillo #55, Col. Morelos, Ciudad de México, de martes a domingo, 9 a 17 hrs. Entrada libre. (Exposición realizada por la GJMV, la Secretaría de Cultura del Gobierno Federal y el INBA, con el apoyo de Cineteca Nacional y FotoMéxico).

Texto y fotos: Víctor De Lucio @elipsigrafo

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