CINE/TODDAO CINEMA NOVEL Baby Driver: acción a toda velocidad… pero con ruedas de protección

Baby: el aprendiz del crimen (Baby Driver)

Director: Edgar Wright (RU, EUA, 2017)

Guion: Edgar Wright.

Fotografía: Bill Pope.

Actores: Ansel Elgort, Lily James, Kevin Spacey

Cuenta la historia de Baby (Ansel Elgort), un jovenzuelo que lleva una doble vida: por un lado, conduce el vehículo de escape para un grupo de criminales cuyo líder planifica meticulosamente cada golpe; por otro lado, vive al día con su senil padre adoptivo y compone tracks con ritmos, melodías y los sonidos que capta al caminar por la calle, en espera que algo pase.

Baby participa de los crímenes sin aspirar a obtener grandes ganancias y sin querer involucrarse en ese mundo; no es un “aprendiz del crimen”, es un sujeto en busca de su lugar en el mundo y que está siendo extorsionado para dar el servicio de conductor, el cual realiza de forma extraordinaria.

Baby permanece dentro del vehículo mientras el resto del grupo realiza los atracos, calcula el tiempo de cada operación y su respectivo escape mediante canciones preseleccionadas en su reproductor de MP3; la primera secuencia del filme vibra con “Bellbottoms” de The Jon Spencer Blues Explosion, el resto de las persecuciones tendrá la misma plantilla de videoclip musical bajo una diversidad de exponentes: The Beach Boys, Carla Thomas, Kashmere Stage Band, The Dave Brubeck Quartet, The Damned, T.Rex, Blur, Barry White, Queen, Simon & Garfunkel, entre muchos otros.

Toda proporción guardada, hace más de 26 años Hudson Hwak (Lehmann, 1991) ya usaba canciones para cronometrar sus robos y escapes de forma divertida. También en Drive (Winding Refn, 2011), las secuencias de persecución resultan en una especie de juego tiempo-música, sólo que, a diferencia posudo de Driver, Baby logra no sólo sus escapes, sino su ligue cumbre.

Baby Driver es muy entretenida, con personajes que van de lo hilarante a lo temible, pero su director y escritor, Edgar Wright (el mismo que destrozó a Scott Pilgrim) no evitará que su película se salga de carril para estamparse contra el camión de lo complaciente, pues en lugar de dejar que su personaje conduzca un muscle-car por la carretera de la congruencia hasta tocar con pared, le pone una bicicleta con ruedas de entrenamiento para que llegue a una parada feliz y sin bajarse de la banqueta.

Por: Víctor De Lucio @elipsigrafo

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