[CONCIERTO] OMD / 2 de agosto / Ciudad de México / Pepsi Center

Hacia finales de los años setenta e inicios de los ochenta la tecnología electrónica y la música pop bailable consiguieron masificarse y conectar mejor con el público bajo las etiquetas synth pop o techno-pop, estilos cuya fuente primigenia fue Kraftwerk, pero donde gradualmente se optó por los sonidos electrónicos dirigidos al baile y en balance con las estructuras clásicas del pop. 

Dentro de este contexto y transición es que apareció Orchestral Manoeuvres in The Dark (OMD), banda fundada por Paul Humphreys (voy y bajo) y Andy McCluskey (voz y sintetizadores), misma que siempre ha contado con el complemento de compañeros itinerantes e identificados con el proyecto como los representados esta ocasión por  Martin Cooper (teclados) y Stuart Kershaw (batería)

De este modo, con trece discos de estudio en su trayectoria y dos visitas previas a la Ciudad de México, OMD regresó el pasado 2 de agosto para confirmar que aquí hay un publico que mantiene vigente su música y con el que por igual se puede compartir el presente al mostrar piezas de su repertorio reciente. 

Probablemente OMD no tenga la misma relevancia en otros países, pero durante su presentación en el Pepsi Center fue palpable que el conjunto tiene fuerte arraigo en esta zona del planeta, ya que aquí nunca importaron los periodos en los cuales Humpreys y McCluskey separaron sus caminos para volver a reunirse tiempo después.

Así, las Maniobras Orquestales en la Obscuridad dieron todo de sí desde las primeras notas de la pieza experimental “Dazzle Ships” (1983), misma que fue la introducción para “Messages”, canción proveniente del disco debut y homónimo de 1980. Acto seguido sonó “Tesla Girls”, fiel representante del periodo donde el proyecto se volvió más melódico y pegadizo, aspecto en aquel entonces conseguido por Brian Tench (productor e ingeniero de algunos sus discos anteriores) en combinación con Tony Visconti, quienes participaron en el disco Junk Culture (1984)

“History of Modern (Part 1)”, canción incluida en History of Modern (2010) fue la siguiente en ser ejecutada para demostrar que OMD es competitivo en la época actual, puesto que no desmerece ante propuestas más jóvenes. Ello dio la pauta para ligarse a “Pandora’s Box” del disco Sugar Tax (1991) y después ocurrió un gran salto al presente por medio de la ejecución de “The Punishment of Luxury” (2017).

Cabe destacar que a lo largo de este concierto Andy McCluskey nunca dejó de bailar, siendo sus brazos las extremidades con las que mayores evoluciones realizaba al cruzarlos entre sí a cada momento. De ello se beneficiaron piezas como “(Forever) Live and Die” (The Pacific Age,1986)” e “If You Leave”, canción esta última evocadora de las imágenes de la película Pretty In Pink (1986) donde OMD participó en la banda sonora. 

“Isotype” (The Punishment of Luxury, 2017) fue otra demostración de OMD adaptándose a la actualidad, pero en este concierto ligándolo de inmediato con el pasado, esto a partir de “Souvenir”, “Joan Of Arc” y “Maid of Orleans”, canciones todas ellas habitantes del disco Architecture & Morality (1981), las cales cedieron el paso a “Talking Loud and Clear” (Junk Culture, 1984), “Walking on the Milky Way” (Universal, 1996), “Metroland” (English Electric, 2013) y “So in Love” (Crush, 1986), “Locomotion” (Junk Culture) y “Dreaming” (Orchestral Manoeuvres in the Dark, 1988). 

El punto de destacar las piezas citadas de corrido es darle relieve al modo en que OMD no hizo interrupciones en su presentación salvo para agradecer a la gente entre canción y canción. Fue un concierto interpretado sin elementos artificiales ni ningún tipo de escenografía, a excepción de seis pantallas laterales que tampoco eran indispensables. Básicamente eran cuatro músicos vestidos de negro, colocándose en la misma frecuencia que su público.

Situarse como público en el segundo nivel del recinto amplió la posibilidad de observar que la gente en sus asientos se movía al ritmo de cada una de las canciones interpretadas, y a las cuales se les aplaudió conforme llegaban a su finalización, situación que se modificó cuando comenzó a sonar “Sailing on the Seven Seas” (Sugar Tax), pieza que hizo levantarse de los lugares y alcanzar el clímax cuando retumbó “Enola Gay” (Organisation, 1980), la pieza angular de la popularidad de OMD, y que aquí sirvió para ser el preámbulo del final del viaje por la historia de la banda.

Así, el encore ocurrió con la presencia de “Secret” (1985), canción que, acorde con McCluskey, antes no habían identificado que era tan popular.
 
Y el inminente final ocurrió con “Electricity”, pieza que cuenta con el antecedente de haber sido el primer sencillo con el cual OMD se dio a conocer a los oídos de Tony Wilson, el fundador del sello Factor Records, quien los contactó en mayo de 1979 para grabar en sus estudios … Y como se suele decir, el resto es historia.
Por: J. Alejandro Rojas Luna
@jarl1101
Fotos: INSTAGRAM @jetzaro / TWITTER @cherrybug
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