[ARTíCULO] Bosquejo de aquello global llamado World Music

Los puntos de confluencia de diferencias culturales suelen estimular la creación de sonidos distintivos. En ello juega un papel destacado la migración, la diversidad de la población y la infraestructura del lugar.

Desde mediados de la década de los noventa el 50% de los ingresos de los grandes sellos discográficos proviene de las sucursales/ramas donde operan tales compañías, es decir, de países como el nuestro y no de la distribución local de Estados Unidos y Gran Bretaña, quienes hace treinta años se bastaban de su consumo interno. La dinámica ha cambiado.

Al respecto, a principios de la última década del siglo XX se afianzó la utilización de la etiqueta World Music, misma a la que se le dio respaldo para consolidarla como estandarte de la “diversidad cultural”.

La novedad de la world music consistía en grabaciones que evocaban lugares o comunidades del denominado Tercer Mundo, no obstante, la calidad del sonido era producto de los estudios de grabación del Primer Mundo, dado que era allí adonde los artistas acudían a grabar.

Desde entonces es común que artistas de Latinoamérica, África o Asía, viajen a ciudades como Londres, Nueva York o Los Angeles para grabar su material bajo el contrato de discográficas trasnacionales.

Hay quienes denominan a esta tendencia: “modo industrial de explotación musical”, otros: “intercambio cultural”.

Debate abierto.

SALTO AL PASADO

En la época colonial fue notoria la migración y proliferación de los sonidos hechos por trovadores oriundos de diversas regiones de Europa, y del mismo

modo lo fueron los fenómenos de las modas pasajeras, tal es el caso de la música etiope en los salones de conciertos del Reino Unido o la aceptación que alcanzó un grupo de instrumentistas de Europa Oriental.

Durante este periodo también se celebraron en las principales ciudades europeas espectáculos, exhibiciones y festivales que difundían los inusuales y ‘exóticos’ descubrimientos del nuevo mundo.

No obstante, la interacción musical entre los países potencia, los emergentes y los subdesarrollados carecía de equilibrio, ya que curiosamente la música occidental demoró en llegar a las naciones periféricas, cosa que ocurrió a partir de la difusión masiva a través de la radio y los discos de vinilo, elementos que derivaron en la consolidación de géneros como el jazz y el blues (de raíces africanas). De tal suerte se afianzó, ahora sí, el interés por el intercambio de musical, sobresaliendo en primera instancia las áreas africanas de donde vinieron los ancestros negros que habían sido llevados como esclavos al continente americano.

MIGRACIÓN

La migración ha facilitado que los músicos se desplacen de una tradición a otra. Así, en la geografía mundial de la música, hay lugares que funcionan a manera de centros de creatividad y transformación, otros asimilan y adaptan las nuevas tradiciones, mientras que otros procuran permanecer aislados de cualquier intercambio.

 

Asimismo, a raíz de acontecimientos sociopolíticos específicos algunas músicas han logrado salir de su área y han pasado al consumo internacional. Con base en lo anterior es que los productos musicales han asumido matices simbólicos dentro del marco de los conflictos sociales, funcionado como instrumentos de reivindicación cultural al reflejar que en un país hay más expresiones más allá de los conflictos u estereotipos.

Resumiendo: el contenido cultural de la música popular (en cualquier rama y corriente) en los países desarrollados creció a partir del intercambio con la periferia y viceversa.

… Y estos aspectos se abordarán gradualmente en este espacio.

 

Epílogo:

– El término migración humana es un concepto vago. La gente piensa por lo general en el tránsito permanente de personas de un hogar a otro; no obstante, la migración se refiere a todas las formas -desde el desplazamiento estacional de los trabajadores agrícolas dentro de un mismo país hasta el traslado de refugiados de un país a otro- en que la gente por distintos motivos debe dejar su lugar de residencia.

“Immigrant song” es canción abridora de la tercera producción de Led Zeppelin(1970). La letra está dedicada a Leif Ericson, el explorador vikingo, y es cantada desde la perspectiva de los vikingos remando al oeste de Escandinavia en busca de nuevas tierras que conquistar.

 

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