Es complicado hablar de la música africana sin abordar la poesía, y más propiamente, la palabra en sí misma. La gente del continente africano suele atribuir a la palabra significados religiosos y místicos, pues en muchos pueblos pervive la creencia de que Dios creó al mundo a partir de la Palabra, mientras que la música fue el instrumento divino que dotó de alma a los seres y la naturaleza.

A manera de muro el desierto del Sahara parte en dos al continente africano, y también lo hace con sus costumbres y mitología, motivo por el cual en la región hay incontables instrumentos musicales y, por consiguiente, un basto espectro de ritmos con cualidades específicas donde interactúan música, narraciones y poesía para dar cuenta de sucesos importantes de la vida cotidiana.

Hay que acotar que a la musicalidad del lenguaje hablado, el africano, por igual, le ha sumado herramientas corporales tales como las palmas de las manos que anteceden al uso de los tambores y los palos.

Por su parte, los tonos de las voces tienen estrecha relación con los sucesos abordados: la voz es apenas audible si se canta en torno a algo que debería permanecer en silencio, pero se colma de volumen y sonoridad al relatar eventos heroicos. Asimismo, las voces suenan dolorosas ante la muerte y es emotiva frente a la vida.

Tocante a la ejecución de los instrumentos, éstos requieren de maestros en vista de la variedad de ritmos y golpes. La transmisión es oral y el discípulo aprende día a día, porque cada lección merece su propia canción y celebración en vista de las experiencias compartidas.

Al respecto, entre los occidentales se han vuelto celebres instrumentos como el djembé o el Tam Tam (percusiones), los cuales son representativos en la tradición de los griots (juglares) donde el sonido producido es considerado sagrado. Para dar un vistazo a lo descrito hasta este punto citemos la música del pueblo Yoruba donde la característica más peculiar es la reiteración de frases e instrumentos: la voz líder emite una frase y el coro contesta. Este patrón se repite constantemente entre frases cortas y golpes de tambor. Básicamente se trata de un diálogo en el cual interactúan todos los participantes.

Valga este primer acercamiento musical al continente donde todo se originó.

COMPLEMENTO:

  • Las músicas africanas se exportan bien. Entre quienes han destacado en la escena europea yacen los marfileños Tiken Jah Fakoly y Magic System, gracias a su reggae de temática sociopolítica. Igualmente sobresalen desde Mali, Amadou y Mariam, Rokia Traoré y Cesaria Evora, la reina de la morna de Cabo Verde. A su vez, está la sabia veterana de Sudáfrica, Miriam Makeba y el cantante marfileño de reggae, Alpha Blondy.
  • Junto a ellos se localizan personalidades como el rey del m’balax (Senegal) Youssou N’Dour, o Koffi Olomidé, Papa Wemba, JB Mpiana y Werrason. Figura también la voz del angolés Bonga, Oliver Mtukudzi de Zimbabwe; Ismäel Lô y Baba Maal (Senegal), Lokua Kanza (República Democrática de Congo) o Richard Bona (Camerún).

Y ésta es sólo una vista superficial de la inmensidad que hay.

Por: J. Alejandro Rojas Luna