[ENTREVISTA] El Sedán Rojo, la ópera prima de Josué Flores

El Sedán Rojo es la novela debut del escritor Josué Flores, quien esgrime su pluma para narrar la historia de cuatro personajes, tres mujeres y un hombre, que cuentan con una amistad que se remonta hasta el periodo en que juntos cursaron la preparatoria, aspecto que haría suponer que se trata de un núcleo de personas con sólidas bases en su relación, sin embargo, la realidad contrasta de forma rotunda con su presente, uno donde ahora atraviesan la tercera década de su existencia.

De este modo, Círculo Mixup contó con la oportunidad de hablar el autor acerca de esta obra y temas relacionados.

Aquí la conversación:

Pregunta: ¿Cuándo comenzó a cobrar forma tanto la idea de ser escritor como la de posteriormente trasladar esa inquietud a la escritura de un libro?

Respuesta: El mero principio fue curioso, yo viví varios años en Buenos Aires, ahí realicé la segunda parte de mi carrera, al estar allá me hice de un grupo de amigos y la percepción que tenían del mexicano era que bailamos bonito, hablamos cantadito y somos buenos para las bromas. Eso me picó un poco la cresta para querer demostrar que somos más que eso.

Por otro lado, justamente en Buenos Aires, la gente es muy asidua a leer, tienen el hábito de agarrar un libro y eso hacen a lo largo del año.
Cuando me integro a este grupo de personas era muy distinto a lo que sucedía con mi grupo en México, donde lo usual era platicar acerca de cosas como el futbol, en cambio, con estos otros amigos nunca olvidaré que uno de ellos abrió una conversación preguntando: “A mí me gustaría saber por qué Nietzsche lloró”. Ahí me empezó a dar pena cultural.
Así me fui acercando a la lectura hasta que la fomenté.
Y acerca de por qué ser escritor me cuestioné: “Y por qué no?” Algún día debo decidir si soy bueno o soy malo.
Ahí empecé a escribir ensayos, en Buenos Aires tomé curso de taller de literatura y algunas personas clave me dijeron que tenía buena mano, y que si lo pulía, me aplicaba y era constante, entonces llegaría a la meta. Así fue que comencé a escribir y escribir. Descubrí que la escritura se me daba y podía darme a entender.
P: ¿Y cuál fue tu trayecto para conseguir que tu libro fuese considerado por una editorial para ser publicado? Se pregunta esto, porque las editoriales grandes suelen ser opciones complicadas para que le den cabida a jóvenes escritores y por ello las editoriales mas pequeñas como opciones más accesibles? 
R: Cabe destacar que El Sedán Rojo es un libro muy noble, desde que lo terminé de escribir no tuve un solo problema. A mí una amiga me conectó con la editorial y a los pocos días ya teníamos una cita de trabajo en Sanborns de Eje 5 para platicar acerca del texto donde entregué una copia del texto y ahí mismo se fijaron fechas para impresión, publicación y presentación.
Posteriormente el proceso que seguí fue reunirme con amigos y comenzamos a probar la promoción en redes sociales, abordando el tema con la seriedad de un negocio. El parteaguas entonces fue el plano creativo de la escritura y después estudiamos cómo promover el libro para que se diera a conocer.
Actualmente estamos en la parte del negocio. Por el momento no he recibido ninguna mala critica o premio alguno. Eso como autor independiente me deja buen sabor de boca.
Claro, para los nuevos escritores es complicado y algunos pasan por procesos negativos, pero en ocasiones entran en introspección y analizan sus escritos. Asimismo, hay medios de comunicación, como ustedes, que están abiertos a conocer, platicar, eso es un aliciente para las personas que apenas comenzamos.
P: Cuéntame por favor acerca de tu relación con la editorial que trabajas y la agencia que labora contigo para promover El Sedán Rojo, ya que este aspecto podría orientar a escritores en ciernes que apanas van aprendiendo de opciones para promover su trabajo.
En mi experiencia considero que hay muchas puertas allá afuera, mucha gente accesible. Lo único que yo podría recomendar a la gente es “hacerlo”, porque muchas personas se quedan varadas y se cobijan en decir “no sé qué hacer” o “tengo miedo”.
Yo vi que en el medio hay mucha gente disponible que quiere ayudar y se quiere involucrar. No hay pretextos para un escritor ni el tipo de obra, no hay pretexto para que ninguna obra se quede perdida. Hay muchas oportunidades, yo lo noté, no tuve necesidad de rogar ni pedir una oportunidad y pude llegar a un buen acuerdo.
Desde el comienzo el trato que tuve con Fides Ediciones fue increíble, coincidió que había amigos de por medio, son personas que trabajan bien y son amables, que guían a personas primerizas, tienen paciencia para mostrar el comienzo del trabajo, terminar un proceso y después moverse a otro punto. Ademas te pintan el panorama desde el primer momento. Con Barullo Digital, agencia de marketing y publicidad, ocurre lo mismo, ya que se ha respetado el conocimiento que cada quien tiene acerca de como hacer las cosas y los procesos los procesos que se deben seguir a mediano y largo plazo.
Ellos son los que conocen el área digital y los medios. Yo me dejo llevar, su conocimiento es el que manda. Somos un equipo.
P: Es interesante que tu novela haya conseguido estar en librerías como El Sótano y Porrúa. ¿Cómo ocurrió ese paso?
R: Por medio de la editorial me conectaron con el representante de Distribución Liber, el Sr. Ángel Brito, y él me lo pintó claro.  Dijo: “yo tengo este alcance, esta es la vitrina que vas a tener y todo dependerá de la fortaleza que tenga tu obra. Sí habrá gente que lea tu historia”.
Aquí participan varios procesos, entre ellos que aquí entra tu personalidad de negociación, cuando me llegó el primer e-mail del Sr. Brito, después nos reunimos para comer y me solicitó entre 25 y 50 libros para exhibirlos, regalar algunos y ver como les iba.
Posteriormente, de una semana a otra, me mandó otro email donde me solicitó 350 libros, los lleve, platicamos y también me lo dijo claro: “el libro está en el ambiente editorial, está teniendo buena aceptación, pero toda no eres nadie, eres Josue flores, alguien que va empezando, así que agarra los puntos positivos, el libro ya esta corriendo. Si realmente te comprometes a formalizar tu obra, tener más escritos y a crear un renombre entonces podrás establecerte”.
Eso fue toda una experiencia porque después se me informó que había habido algunas ventas y a la fecha tampoco me han regresado ningún libro. Fines también circuló el libro a otra estados como Oaxaca.
P: Entrando a terrenos propiamente de escritura ¿qué elementos fueron el punto de partida para darle estructura a al texto?
La base de los primeros autores que tomé como referencia fue Sartré, por este juego de los alter egos y los propios pensamientos enfocados no hacia lo positivo sino a lo podrido y negativo, la laceración, los malos pensamientos con los que todos convivimos día a día y en donde nadie se salva. Ese tipo de asuntos están plasmados en mi libro, donde son cuatro personajes que representan una amistad supuestamente sólida desde la preparatoria, pero se dan cuenta que siempre vivieron en esa dualidad, se dan cuenta que quedaron muchas cosas volando, desamores, envidias, mentiras, traiciones, siempre mostrando una careta. Por un lado la amistad y por otro la puñalada a todo lo que da.
Yo busque potenciar esos sentimientos a un máximo nivel de planos destructivos. Cuando un hombre sufre un desamor y ve a la mujer de la cual esta enamorado besando a otro hombre, es algo uno opta por no contar, pero en la soledad hay lamento por todo lo que se hizo por esa persona.
Pero también en esta obra abordo el conflicto con los padres, desde la infancia hasta la juventud. Uno puede llegar a odiar a un padre, una madre y se puede convivir con eso toda la vida. Un párrafo del libro lo cierro diciendo: “te amo papá con toda el alma, pero espero el día que te mueras”.
Entonces en El Sedán Rojo paso por envidias, autoengaño, personajes que pretenden vivir una vida que realmente no es y solo adornan su camino para quedar bien con los demás, aunque en realidad son unos buenos para nada y el problema surge cuando ellos mismos llegan a la autocrítica, cuando pasan a su cuarto, a sus cuatro paredes y hacen introspección de ver que tienen treinta y tantos años y no saben nada.
Aquí esta el caso de un personaje fisicamente muy atractivo, que ha tomado la vida de glamour, pro resulta ser la que más se lamenta y se autodenominado con su máscara de puta. Ella misma lo dice saliendo del baño, sintiéndose una basura a la que no le queda mas que quedarse encerrada.
Estos planos de máscara  personal, pena, lástima, son los que llegan a empujar esta historia siempre en tonalidades altas. Las primeras ocho páginas son tranquilias, pero después subo los decibeles y así me mantengo toda la historia. Son sentimientos fuertes.
También describo la muerte de un hijo, pero en tercera persona, donde la madre habla de lo que puede llegara a sentirse con esa perdida.
Realmente trato de pasar por muchas emociones para que todos se puedan identificar en algún nivel o momento. Toco planos muy generales por donde todas las personas pasamos diario, pero pocos nos animamos a contar nuestra pena.
P: ¿Te fue difícil interpretar y reflejar las emociones y acciones de tus personajes femeninos? Ya que de los cuatro principales tres son mujeres.
Coincidió que cuando me fui a vivir a Buenos Aires estas cuatro personas en realidad existen y me sirvieron de inspiración.
Me decidi por tres mujeres, porque me daban mucho más material que los hombres. Si lo hubiera hecho con hombres, a modo de broma, todo hubiera acabado en “vamos por una cervezas” y ahí se hubiera acabado el libro.
Pero en serio, con este grupo de personas que menciono puede decirse que yo estaba detrás de cámaras y veía como se peleaban entre ellas, hablaban mal una de otra, se comían, se cenaban y desayunaban, pero al verse sonreían y se abrazaban. Era impresionante y en algún momento lo pase al papel. Realmente no me costó trabajo, porque lo vi, era una película que yo estaba viendo,
En todo caso el reto fue localizar la experiencia a un nivel que pudiese contar una historia y fue así que la mujer me dio más material para desarrollar. Particularmente en la parte final.
P: ¿Y por que seleccionaste el periodo de la preparatoria como aquel que es fundamental para todos los personajes?
A mí me tocó detectar que la preparatoria es donde vives para la pose, la aceptación, para pertenecer y adaptarte a una subcultura o un montoncito de personas y vas viendo a cual entras.
Las personas ahi te pueden sepultar o catapultar como un pseudo ganador o un pseudo perdedor. Ahí te tomas las cosas demasiado en serio, porque todavía estás blandengue en cuanto a carácter.
Es la época que más te puede marcar, por eso elegí la preparatoria, porque es donde pueden quedar varados los sentimientos. Un ejemplo, me apoyé mucho en un amigo casado, ahora tiene dos hijos, y en todas las borracheras que se pone a la fecha saca que todavía ama a su novia de de la preparatoria… Ya pasaron 15 años.
Sí puedo confiar que hay personas que arrastran esos procesos hasta hoy, y entiendo que un desamor puede marcar a una persona, pero quien rechaza no entiende el proceso de un hombre que tuvo que armarse de valor, cuánto tiempo invirtió en pensar en ella o sentó en el espejo a ensayar sus diálogos, buscó el dialogo perfecto, la postura, la caballerosidad, y todo para que al final le dijeran: “llégale”. Ahí es donde te puedes desmoronar.
Justamente por eso lo situé ahí, porque el plano de aceptación en esa etapa es muy importante y te define.
P: ¿Cómo es tu forma de trabajo para irle dando forma a lo que escribes?
En mi vida cotidiana soy muy cuadrado, siempre tengo los mismos horarios, no me gusta moverme salvo en los viajes, no obstante, diario, en el trabajo, donde me dedico al comercio y soy empresario, de 5 a 6 de la tarde, llueve o truene, yo leo, siempre traigo un libro conmigo. Y después, de 6 a 7:30 PM, escribo diario. Eso me pasó con El Sedan Rojo y ahora me pasa con Soledad, mi nueva novela.
Ahora bien, los planos descriptivos yo comencé a adorarlos en Saramago, en Ensayo sobre la ceguera fue donde realmente consideré como él agarraba a las personas y las ubicaba en el manicomio. La parte donde yo me fui de espaldas es cuando él comenzaba a a describir la violación de la chica de los lentes obscuros. No solo describió maleantes metidos en un cuarto apilando colchones y que violaron a una mujer, sino que fue un plano detallado que como lector te lleva a enojarte. A mí me llego a indignar, sentí dolor por ella y el sufrimiento en el que quedó cautiva después cuando pudo salir del cuarto.
Ahí es donde yo empecé a probarme, no puedo decir que copié, porque El Sedán Rojo no tiene que ver con Ensayo sobre la ceguera, pero sí me considero una persona humilde, que se dijo “quiero aprender” de alguien como Saramago.
Por ejemplo, hasta Soledad, el libro que ahora escribo, siempre estuve acostumbrado a manejar un lenguaje mesurado, donde aunque manejo emociones fuertes nunca había ido a la grosería, aunque estuviese justificada, como que no me gustaba. Pero después de leer el libro de Enrique Serna, El miedo a los animales, noté que no pasaba nada si uno se expresa fuerte. Ejemplo, el comandante que dice “eres un pendejo, pocos huevos”. Y se entiende eso porque son judiciales que se mueven en tugurios, con putas, y quien sabe cuánta cocaína han consumido. Así que no se pueden expresar con propiedad. Actualmente estoy agarrando una doble personalidad y es como funciono en mis escritos, voy adaptándome y moviéndome sobre el camino. Y si encuentro autores que me puedan aportar, y de los que pueda aprender, ahí es donde voy modificando mi texto.
P: Sobresale el tema del doble discurso que se existe dentro de este grupo de personas con varios años de amistad. ¿Por qué abordarlo?
Siempre he tenido un conflicto con la cultura centroamericana, es de las más sensibles, porque no nos gusta trabajar y criticamos mucho. No nos gusta que la gente suba, somos envidiosos en ese sentido, eso está muy arraigado y es muy difícil encontrar personas que no caigan en ello. Ese fue el parteaguas de todo, la doble moral que tenemos y la necesidad de aleccionar sin poner los pies sobre la tierra. Hablamos de fidelidad, respeto, puntualidad, pero no lo aplicamos en nosotros mismos y si somos buenos para señalar.
Eso fue lo que quise plasmar en la novela y justo al final hay una solución de todo, le doy la oportunidad a los padres de defenderse, meter las manos por igual y llegar a planos donde se cuestiona: ¿tú qué sabes de mi vida? ¿tú qué sabes de donde vengo? ¿Cómo fui educado? ¿tú cómo sabes que no estoy haciendo todo lo posible por llevar la fiesta en paz? ¿cómo sabes que no le estoy echando ganas? ¿Cómo sabes que no te quiero? Y también se afirma: Tú estás sacando suposiciones y a partir de ellas me estás juzgando, y además lo haces mal, porque ni siquiera directamente me preguntas o me encaras para que recibas una respuesta concreta.
Así, no saber la realidad de las personas y tampoco preguntar por ella es lo que expongo, es decir, ese plano social donde es mas fácil herir, atacar, envidiar y sacar todo lo negativo en vez de afrontarlo.
En el libro está el caso de Salvador, a quien se le hubiera facilitado todo si desde la prepa le hubiese dicho y preguntado a su amor: me gustas, ¿quieres salir?”. Y se hubiera quitado una duda de 15 años. 15 años de ese sentimiento, de estar stalkeando y obsesionado con un amor varado que no sabía si tenia futuro, mientras que ella se aprovechó totalmente de la situación convirtiéndolo en el clásico chofer, el cajero automático, guía de turistas, a sabiendas que él estaba enamorado. Me fui por ahi, por el conflicto que alguna vez tuve en ese plano social.
P: Describe el perfil y características de tus personajes con objeto que la gente los conozca.
R: Salvador es este personaje que no se acepta, que tiene un problema bastante fuerte con sus padres y su plano de defensa fue ser una persona inteligente y capaz, pero incomprendida por el mundo. Es de las personas que le da miedo acercarse a los demas, las mujeres, pero que al mundo se vende como Luis Miguel, que se saca cuatro mujeres de la bolsa porque todas quieren con él.
Es esta inseguridad que manejamos algunas personas, porque como no estamos conformes con nosotros mismos, pues tenemos que inventarnos. Lo malo es que Salvador no sabe que todos los demás se burlan de él, porque lo conocen desde hace muchos años, y cuando el cuenta su historia, lejos de llegar a un plano de admiración, pues entra en uno plano de lastima. Aquí entra el plano triste del personaje.
Lucia es la chica despampanante, pero lo único que ha hecho y potenciado durante toda su vida ha sido sacarle provecho a otro personaje llamado Carmen, además nunca se preocupó por encaminarse a un plano intelectual, cultural, sentimental, sino que se dedicó solo a sacar provecho hasta donde llegue el cuerpo. Ella cómodamente ahí la lleva porque tiene donde vivir, donde comer, pasea en los mejores lugares. Eso genera la admiración de todas las personas, pero cuando se pone en introspección se da unas arrastradas ella misma, porque no puede ser que a sus más de treinta y tantos años de edad lo único que sepa hacer es abrir las piernas.
Hay una parte del libro donde ella lo único que quiere hacer es recibir amor, lo que más desea es la llamada del día siguiente después de encamarse con alguien, quisiera salir al cine, hacer algo más porque se quiere estar con ella, recibir una caricia en la mejilla, un abrazo.
Cuando ella termina las relaciones sexuales en su cuarto y va al baño, abre la llave del agua y se empieza a lavar la vagina, sentada en el inodoro y empieza a tener todos esos pensamientos, pero después jala aire porque debe a regresar y al hacerlo ve al cuate con el que está atendiendo su celular, es cuando ella ve su triste realidad.
Esa es la realidad que manejo con este personaje, por un lado la admiración de las mujeres que quieren ser como ella y los hombres que quieren tenerla.
Luego esta Valentina, una chica lesbiana enamorada de Lucia, y que viene de una  familia muy adinerada. No se ha dedicado a nada más que fumar mota, criticar a la gente y es una persona que se la pasa odiando al mundo. Siempre tiene la critica perfecta, todos están mal, ella está bien. Resulta desagradable. Ella siempre maneja una bandera de feminismo absurdo, porque quiere hacer revoluciones, pero sin dirección ni camino, por eso al mundo le resulta difícil lidiar con ella. Es la defensora numero uno de Lucía, es como su ángel, pero tiene conflictos existenciales tanto con Lucía y sus padres.
Al final del libro hay una sorpresita interesante con ella.
Y al último viene Jimena, que es esta persona doctora y que todavía vive en casa de su mama, es la hija perfecta, la mujer perfecta, pero ella misma desata infiernos al estar tan apegada a su madre y ni siquiera tener novio. Ella decidió entregar su vida a su madre al preferir estar con ella y querer contar con su aceptación. Pero la historia llega al punto de decirse “ya no puedo más”, y ella no sabe que su mamá está igual deseando decirle “‘ya llégale de la casa, no quiero que estés aquí, déjame hacer mi vida”.
Ellas no saben que tienen el mismo sentir, pero por falta de comunicación una piensa que si se va la otra se derrumbará, porque el papá la abandonó y entonces quedará solita. Y la otra piensa que si la corre de la casa no le quedara nada, y pues pobrecita de mi hija, se va a derrumbar.
En la novela hay una pelea muy fuerte entre ellas donde tienen la oportunidad de encararse, es algo que durante muchos años estuvo reprimido, y cuando Jimena tiene oportunidad de sacar su sentimiento es donde le explota la cabeza con argumentos destructivos que la pueden marcar.
P: Al inicio del libro se cuestiona a las redes sociales, ¿cómo es tu relación con ellas?
A mí las redes sociales me complementan, las uso, pero sí puedo repudiarlas cuando salgo de ellas. Cuando escribí de ellas en el libro así me sentía y por eso lo manifieste a través de Salvador. Por eso lo pude escribir de manera fluida. Todo lo que se menciona lo he sentido.
En el libro mas adelante Valentina te lo esclarece diciéndote que las redes sociales en realidad son un espejo muy banal, porque cuando conocemos a alguien pocas personas se presentan como son, de lo contrario las relaciones se desmoronarían. Siempre todo lo bonito es lo que s muestra, pero se ocultan los defectos. Cuando sale el cobre es cuando hay decepciones provocadas por uno mismo, ya que uno idealizó a la otra persona.
P: ¿Este es un libro completamente de ficción o hay pasajes auto biográficos?
Es completamente ficción, como tal no lo puedo describir autobiográfico, aunque sea mi percepción. Hay puntos donde debí recordar como me sentí para escribir determinadas escenas, tal es el caso de la tristeza. En los planos descriptivos si soy yo, no son inventados ni me dije “voy a imaginar como se enoja alguien, como se puede deprimir, o sentir desesperación”.
Cuando chavo pasé por el proceso cuando te deja la novia y me acordé como daba vueltas en la cama, me fumaba dos cajetillas al día, y en realidad ni siquiera fumo, imagínate.
Y me enojaba y me decía, “¿por qué”. Agarraba el celular y me le queda viendo, ya tenia el numero listo para marcarle, pero lo aventaba al sillón, y después lo volvía a agarrar, etc.
Fueron cosas que sí pase, como sentirse de la fregada, y no he sido el único, de hecho haríamos un ejército. Todos hemos pasado por lo mismo, simplemente fue cuestión de llegar al punto de empatía para que el lector se identificara y sintiera que no estaba forzado. me interesa que el lector se sienta cómodo y sienta que es un trabajo sincero ante todo.
P: Ahora tienes una nueva obra por salir y cuyo nombre es Soledad. ¿Qué abordas en ella?
Pasó algo muy curioso al principio con este nuevo libro, cometí el error de ponerlo a competir con El Sedán Rojo. Desde que empecé quise que fuera un mejor libro, con mejor lenguaje, mejor remate. Los puse como gallos de palenque, pero cuando llegué a las páginas entre 30 y 40, me di cuenta que esto debía ser similar a los hijos donde debes solarlos para que cada quien se eduque (hablo al tanteo, porque no tengo hijos). Al darme cuenta de eso me aflojé y todo fluyó. Ya estoy terminándolo, le calculo dos semanas, máximo, y la verdad es que me eché en un mes porque ya tenía muy masticada la historia.
En esta historia vuelvo a lo mismo, porque son pocos personajes, son seis personas y dos de ellas solo aparecen como referencia.
Es una historia que se mueve en jueves, viernes y sábado. Es todo. Gira en torno a Mariana, una persona exitosa, de clase, buena familia, educada, pero que se enamora de alguien que la utiliza, y en la debacle de no reconocerlo hace cosas como con una bruja, o a que le lean el tarot… ese es el lado amable, porque el lado no amable es la enfermedad que ella realmente tiene y la hace mal interpretar las cosas.
Los encerronas que se dá, las conversaciones que tiene en un plano de loquera, los pasones de droga, los abusos de alcohol, de no comer o no dormir son síntomas que hablan de una enfermedad como tal, y aquí lo que se hizo fue hacer planos descriptivos de todo lo que tiene que pasar para que ella consiga meterse a un hotel sin nadie sepa donde está y hace cosas como consumir cocaína, desnudarse ante el espejo y después regresar a lo mismo. Realmente hay cosas desastrosas.
Por ahi aparecen los papas, un psicologo y la contraparte que es Benjamín, una persona que comparte esos problemas. Así, ambos se destrozan la vida, los dos quedan tocados y cicatrizados de por vida, ambos saben que no volverán a ser los mismos tras esa relación que destructiva, absorbente y humillante, quedan ciscados y marcados por el resto de su vida.
Al igual que en El Sedán Rojo el final revela todo. Hay cosas que nunca existieron y forman parte de la imaginación, por ahí va Soledad.
Es un libro que siento más maduro, completo, siento que he progresado en cuestión de lenguaje y expesiones, me siento más calmado, relajado, ya no me siento con la inseguridad de meter palabras como ‘pendejo’. Me siento con la seguridad de poder armar un argumento para poder utilizar ese lenguaje y no sólo porque quiera llamar la atención, me siento más estructurado y siento que puedo sorprender con esta obra a la que se le estan dando los últimos toques.
P: ¿Y cuáles son tus planes tanto inmediatos como a mediano plazo respecto a tu trabajo y su respectiva promoción?
Estamos trabajando en la pagina web josuefloresofficial.com, donde va a haber ensayos que he escrito. Son textos desde el año 2011 y son temas que van desde las redes sociales, porque en ellas la gente hace catarsis, es decir, ya no necesitas conocer a nadie fisicamente, entras a su perfil y puedes saber cuándo alguien acaba de cortar, si es desdichado u está enamorado o  es solitario. Es muy fácil. El tema de la soledad noto que es un estado repetitivo, es lo que más falta, porque se puede convertir en algo mal llevado. Puedes manejar peleas con amigos, días malos, pero la soledad es lo más grande.
Voy destacando estas realidades en planos irónicos fuertes. Me voy sobre las emociones, hay ensayos de amor, la humanidad, en algunos casos me voy hacia la luz.
P: ¿Y con qué idea te quieres despedir de esta plática?
Las ganas son el motor de todo, como dice Jodorowski, todos tenemos talento natural, intelectual, emocional, sentimental. Todos somos buenos para algo, pero lo abandonamos. Si cada quien pudiera encontrar su talento y potenciarlo, entonces este plano seria más normal. La gente debe dejarse llevar y arriesgarse más, debe apostar por lo que quiere y no por lo que debe, así habrá gente menos frustrada y enojada con la vida.
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