Himnos contemporáneos: Seven Nation Army

¿Jack White es un genio? Se pregunta esto porque “Seven Nation Army”, canción que salió al mercado como parte del disco Elephant (2003), es reconocida más allá de su ámbito natural al haber rebasado el contexto musical, consiguiendo con ello ser coreada en lugares y por personas que incluso no tienen idea de cuál es el nombre de la canción, de donde salió y quién diablos es Jack White.

Más curioso aún, porque quienes no están familiarizados con el tema sí lo están por medio de su coro que así se entona a máximo pulmón: “lo lorolo lorolo, lo lorolo lorolo, lo lorolo lorolo, lo lorolo lorolo”. Y ya, eso es Seven Nation Army, uno de los mayores himnos de lo que va del siglo XXI.

Cuenta la leyenda que la expansión de este sencillo ocurrió cuando un grupo de seguidores belgas del equipo de fútbol Brujas, que se quedó sin entradas para un partido, tuvo que conformarse yéndose a un bar cerca del estadio, lugar donde la canción de The White Stripes sonó justo antes de pitar el inicio del juego. Aquellos aficionados se quedaron con la tonada en la cabeza y la repitieron, eufóricos, cuando el delantero peruano Andrés Mendoza marcó el gol de la victoria.

Otros dicen que la canción se propagó cuando el delantero Franchesco Totti la hizo sonar en Estadio Olímpico de Roma durante la concentración de la selección italiana para el Mundial de Alemania 2006. Hay quienes afirman que la selección acuñó la pieza por la primera estrofa que justo dice: “voy a luchar contra todos / ni un ejército de siete naciones me podrá parar”. Al respecto, tras siete partidos contra siete ejércitos futbolísticos, Italia proclamó campeón el 9 de julio de 2006. Aquella tarde resonaron de nuevo los acordes de ‘Seven Nation Army’, aunque con un estribillo ligeramente distinto: “Siamo i campioni del mondo” (somos los campeones del mundo, en italiano).

Más sorprendente aún es la versión de periodistas egipcios que la señalan como parte emotiva de la banda sonora que se escuchaba en las manifestaciones de los participantes en la revolución de su país a principios del 2011.

¿Y musicalmente qué tiene Seven Nation Army que tanto llama la atención?

Para comenzar, es una canción carente de línea de bajo, porque la guitarra de Jack suena como si lo fuera ese instrumento, aunque sólo se trata de un pedal.

Así, la base de la canción se compone de un riff técnicamente muy fácil y una batería simple. Luego se añade como ingrediente una la voz aguda y una letra con coros y versos ambiguos. Y finalmente el título es un juego de palabras basándose en la manera que Jack pronunciaba “Salvation Army” (rama del cristianismo protestante en que fue educado u alusión al Ejército de Salvación estadounidense) cuando era un niño.

Éste es el resultado:

Voy a luchar contra todos ellos/ni un ejército de siete naciones me podrá parar/Ellos van a arrancar/Tomándose su tiempo justo atrás de mi espalda/Y yo me hablo a mi mismo en la noche/Porque no puedo olvidar/Va de aquí para allá en mi mente/Detrás de un cigarrillo/Y el mensaje llega a mis ojos/Me dice “déjalo en paz”/No quiero oír hablar de eso/Cada persona tiene una historia que contar

Todos saben de eso/Desde la reina de Inglaterra hasta los perros de caza del infierno/Y si lo descubro regresando por mi camino/Voy a servírtelo/Y eso no es lo que quieres escuchar/Pero eso es lo que haré/Y la sensación que me llega a los huesos/Me dice “encuentra un hogar”/Voy a ir Wichita/Lejos de esta ópera para siempre/Voy a trabajar la paja/Voy a hacer que el sudor goteé/Y estoy sangrando, y estoy sangrando, estoy sangrando/Justo ante el señor/Todas las palabras sangrarán de mí/y yo ya no pensaré más/Y las manchas que salen de mi sangre/Me dicen “vuelve a casa”.
A lo largo de la historia un incontable número de compositores ha intentado lograr lo aquí descrito devanándose los sesos, siendo originales o imitando, pero nunca lo han conseguido, pero paradójicamente Seven Nation Army lo logró sin ser compleja y apostándole a la sencillez.

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