Acerca de la música existen infinitas descripciones, una que es científicamente comprobable es que se encarga de liberar dopamina. Asimismo, la serie de estímulos que los sonidos armónicos y melódicos generan dependen del denominado circuito cerebral subcortical ubicado en el sistema límbico, es decir, ese sistema formado por estructuras cerebrales que adminisitran respuestas fisiológicas ante estímulos emocionales; en concreto, el núcleo caudado y el núcleo accumbens y sus conexiones con el área pre-frontal.

“Las áreas claves que se ven involucradas son las del control y la ejecución de movimientos. Una de las hipótesis postula que esta es la razón por la que se desarrolló la música: para ayudarnos a todos a movernos juntos”

El citado comentario pertenece a Robert Zatorre, científico fundador del laboratorio de investigación Brain, Music and Sound (Cerebro, Música y Sonido], en Canadá. Zatorre explica qué son los mecanismos neuronales de percepción musical: una vez que los sonidos impactan en el oído, se transmiten al tronco cerebral y de ahí a la corteza auditiva primaria; estos impulsos viajan a redes distribuidas del cerebro importantes para la percepción musical, pero también para el almacenamiento de la música ya escuchada; la respuesta cerebral a los sonidos está condicionada por lo que se ha escuchado anteriormente, dado que el cerebro tiene una base de datos almacenada y proporcionada por todas las melodías conocidas.

Paralelo a estás investigaciones está también otro trabajo, pero realizada en este caso por Agustín Ibáñez y Lucía Amoruso, quien desde el Instituto de Neurociencias Cognitivas (INECO), en Argentina, ha analizado los mecanismos cerebrales que permiten anticipar acciones, lo cual se traduce en que nuestro cerebro constantemente intente anticipar qué va a suceder, puesto que las personas contamos con circuitos en la corteza cerebral que participan en la percepción, codificación, almacenamiento y construcción de los esquemas abstractos que representan nuestras experiencias musicales previas.

 

La comunión de la música con el lenguaje es objeto de estudio por igual. Al respecto, se ha determinado que el procesamiento del lenguaje es una función más inclinada al lado izquierdo del cerebro que al lado derecho, esto en personas cuya mano dominante es la derecha; no obstante, hay que aclarar, a la fecha las funciones ejecutadas por los dos lados del cerebro en el procesamiento de diferentes características del lenguaje todavía no están del todo confirmados.
Ejemplo de lo anterior es que la música es procesada por ambos hemisferios del cerebro. Análisis recientes sugieren un procesamiento compartido entre el lenguaje y la música a nivel conceptual, pero la diferencia radica en que al parecer la música cuenta con métodos de comunicación apegados a emociones en lugar del significado tal y como como se entiende y expresa a través de los signos lingüísticos.
Simplifiquemos: La activación simultánea de diversos circuitos cerebrales a causa de la música ocasiona que la gente en lugar de facilitar un diálogo en gran medida semántico, como sucede con el lenguaje, en su lugar la melodía trabaja con base en un diálogo de tipo emocional.
                                                                                                                                               Continuará…