[ENTREVISTA] Pop y folclor latinoamericano a cargo de Esteman

Mientras cursaba sus años universitarios Esteman decidió decantarse por la música, pero de un modo que le permitiese abarcar diferentes expresiones artísticas tales como el baile, la actuación, el performance y el video. Es así que inició una trayectoria profesional donde a la fecha han mezclado corrientes, géneros e influencias de diferentes épocas y enfocadas a la creación de melodías pop con marcadas referencias al folclor latinoamericano, entre otros elementos.

Curiosamente, el despegue de Esteman ocurrió como fenómeno viral en internet cuando se popularizó su primer sencillo “No te metas a mi Facebook”, mismo que sentó las bases de una propuesta que en estos momentos ya forma parte del cartel del festival Vive Latino 2017.

Dicho lo cual es que se abrió el espacio de conversación para conocer las características de esta propuesta proveniente de Colombia.

 
 
Ubiquémonos en el tiempo, ya que al consultar información se destaca que tienes experiencia en actuación y teatro. ¿Cómo es entonces que la música se convierte en prioridad?
Ha sido un proceso muy bonito, de mucho crecimiento, e inicia desde mi infancia desde que era el niño no me gustaba jugar a las cosas convencionales, sino que todo el día me la pasaba disfrazándome, actuando y escribiendo.
Crecí en un ambiente donde mi familia me fomentó el lado artístico. Mi papá también canta, mi mamá es artista y mi abuela siempre me fomentó el canto y el baile.
 
Conforme pasaron los años tomé de cursos de teatro, canto, particularmente de teatro musical, y en la universidad decidí estudiar arte, que me permitió encontré mi camino hacia la música. Fue ahí donde nació Esteman, como proyecto donde podía conjuntar diferentes manifestaciones artísticas, no solamente música y canto, sino que también abarcase la puesta escena donde pudiese incluir aspectos teatrales, además de baile, aspecto muy importante para mí. Se trata entonces de un proyecto conceptual, porque Esteman es un personaje, un alter ego con múltiples personalidades, pero que con el tiempo se ha convertido en algo más cercano a lo que soy como persona. Ha llegado a un nivel más íntimo.
 
El origen de tu nombre artístico: ¿Proviene de la contracción de  Esteban Mateus Williamson, tu nombre real? 
Esteman está ligado claramente a mi nombre, pero sobre todo se trata de la utilización del lenguaje urbano en Colombia. Así como en México se utiliza mucho la palabra ‘buey’ para referirse de manera coloquial a una persona, los colombianos cuando nos referirnos a alguien decimos ‘Este man’. Es decir, el nombre vino de utilizar una expresión para convertirla en nombre artístico.
 
Considerando que eres un artista con una carrera relativamente corta, resulta que desde el inicio has contado con varias colaboraciones, ahí están Andrea Echeverri, Catalina García (Monsieur Periné), Natalia Lafourcade, Li Saumet (Bomba Estereo) y Carla Morrison. 
¿Cómo se ocurrieron estos contactos? Particularmente los del primer disco, 1er Acto (2012) que es cuando apenas comenzabas dándote a conocer.
Una ocasión Andrea Echeverri y Héctor Buitrago, que son las cabezas de Aterciopelados, nos vieron tocar en vivo y nos comentaron que les había gustado mucho la presentación, seis meses después de eso tuve lista la canción “Aquí estoy yo” y desde el inicio la intención fue proponérsela a Andrea. Así, con mi equipo de trabajo le escribimos y ella directamente nos contestó diciendo que le encantaba la idea, de inmediato se dio la conexión y fue muy padre porque ella es un ídolo, un referente en Colombia de quien se obtuvo respuesta directa, sencilla y bonita. Fue algo increíble y a partir de ese momento se convirtió en una especie de madrina. También tuvimos oportunidad de hacer una versión de su canción “Florecita rockera”, la cual le gusto mucho. Todo esto me marcó mucho.
El resto de las colaboraciones se dieron de manera natural y espontánea, de ninguna fue por convenio entre disqueras y managers que se ponen de acuerdo para poner a colaborar artistas entre sí. En mi caso todo se dio a partir de conocerme con estas artistas, mujeres en su mayoría y con las que siempre hubo una química muy fuerte. A todas ellas las considero como grandes influencias mías.
Las cantantes siempre han sido muy importantes para mí, ya que le han aportado mucho a mi voz a mi voz, por eso han sido un complemento importante en mi música. Yo empecé teniendo un grupo de tres coristas y eran clave con sus armonías. Cuando pensé en las colaboraciones de inmediato consideré las voces femeninas por la personalidad que contienen y porque rompen esquemas. No son voces comerciales o genéricas, sino que son voces auténticas con una identidad muy marcada e incluso contestataria. Eso me gusta mucho, porque coincide  con la forma que tengo de ver el mundo, me considero feminista en varios aspectos. Me molesta mucho el machismo en el que vivimos y la desigualdad de género. 

 
¿Qué características definen los discos con los que cuentas actualmente?
Tanto 1er Acto como Caótica Belleza (2015) han sido discos eclécticos con influencia de folclor latinoamericano. Lo que une a estos discos es la forma de escribir las canciones y de cantar, pero referente a la cantidad de estilos musicales no ha habido un límite, si te fijas, en Caótica Belleza hay música andina, influencia de música antillana y caribeña, ritmos muy fuertes en Colombia, también hay bolero, música disco.
Y en cuanto a diferencias de cada material puedo distinguir que el primero siempre suele ser el más genuino, ya que cuando uno lo escribe no se tiene el parámetro de pensar cómo la gente lo recibirá. En cambio, el segundo disco tiene que ser más pensado, además que se abre la posibilidad de hablar de temas que en el primero uno no se atrevió a hacerlo, por eso es un disco más maduro y que incluye la experiencia de haber tocado en festivales y colaborado con artistas.
 
¿Y que referentes destacas de los que han acompañado ambos trabajos?
Desde que inicié he tenido muy presente la música que escuchaban mis papás y mis abuelos. Así pues, está presente la música de los años 60 y 70, tanto de cantantes anglo como Simon & Garfunkel, Mamas and the Papas, Joan Baez, Cat Stevens. A ello se suman los videos Michael Jackson, David Bowie, quien es para mí un gran referente a nivel de escenario y artístico por medio de crear un personaje. Igual sucede con Talking Heads.
Obviamente están los boleros, porque era lo que escuchaban mis abuelos, además de cantautores como Mercedes Sosa, que le gustaba a mí mamá.
Y en el colegio había cosas que me gustaban como Julieta Venegas, Café Tacuba, Aterciopelados, Babasónicos, Natalia Lafourcade. También la canción francesa siempre me ha encantado por el modo en que se expresan y lo teatral, ahí está Edith Piaf.
 
¿Qué forma de trabajo tienes y que historias destacas de algunas de tus canciones?
Para mí el trabajo en equipo ha sido fundamental, ya que construyo mis canciones de muchas formas, algunas de ellas han salido en espacios más cotidianos donde de inmediato escribimos la melodía. Por eso la colaboración es tan importante.
Cuando comencé, uno de mis conflictos fueron las temáticas porque mis primeras canciones estaban muy enfocadas a los temas sarcásticos hacía el mundo del pop, pero posteriormente fue saliendo el lado romántico que permite hacer cuestionamientos acerca de distintos temas como es el caso de la memoria y, en particular, de la pérdida de la memoria o incluso preguntarse acerca de la muerte. 
En Acústica Belleza hay un tema, “El pasado”, que habla acerca de la pérdida de la memoria y tiene mucho folclor latinoamericano y andino, ‘la papá con yuca’, que es como denominamos al ritmo en Colombia. Ésta es una canción que escribÍ junto con mi hermano después de que nuestro abuelo murió tras un proceso de seis meses donde padeció demencia senil. Es una canción que habla acerca una pareja donde una de ellas empieza a perder la memoria y le dice a la otra que le cante todos los días porque la música es lo único que le hace recordar lo que vivieron juntos.
En otra canción, “El tiempo pasa” he hablado acerca de lo que representa mudarse, de soltar cosas, cuestión que justo lo estoy viviendo en estos momentos, porque me vine a vivir a México.
 ¿Cómo es actualmente la escena musical en Colombia? Y aprovecho para preguntarte acerca del motivo de venir a vivir a México.
Colombia actualmente es una escena inquieta y que ha dado mucho de qué hablar a nivel latinoamericano. Se  trata de propuestas alternativas, pero con ideas acerca de lo que puede ser el pop: pegajoso, pero con contenido. En general existe hermandad fuerte entre los artistas. Hay ganas de decir cosas y que con ello la escena crezca más junto con el público por medio romper esquemas.
Y la razón por la que me vine a vivir acá en realidad son muchas. Primero es algo ya había planeado desde hace dos años, porque muchas personas me hablaron de lo bueno de los espacios, además que previamente había venido a presentarme.
Y, por otro lado, aquí está mi disquera, además que he podido construir relaciones muy importantes con otros artistas. Siento que aquí hay un público que me entiende y me aporta cosas muy bonitas. También quería salirme de mi zona de confort. Yo estaba muy bien en Colombia, muy cómodo en muchos sentidos, pero por lo mismo era el momento correcto para salir y es algo que estoy viviendo con mucha tranquilidad.
 
Viendo tus vídeos parece que es algo que te gusta hacer, ¿es esto así o lo ves como parte del trabajo necesario para poder difundir la música?
En cuanto a los vídeos soy un ‘control Freak’, es una de las partes que no puedo soltar, siempre estoy presente. La persona que entra a dirigir un video mío debe saber qué será a ser un proceso de co-dirección, porque es un tema que me importa mucho, porque con él cual nací como artista. Hago vídeos desde la universidad, incluso lo hacía como instalación, es decir, la mezcla de música con la parte audiovisual y escénica. 
Desde la universidad dirigí y edité mis vídeos,  pero siempre he procurado juntarme con directores con los cuales ya exista química o haya algo que me llame la atención. Pero sí les advierto que voy a estar metido en todo y si están dispuestos a ceder está perfecto, pero si no mejor no lo hacemos.
Y todo esto sucede porque desde que escribo una canción ya tengo visualizado el video. Tanto en Primer Acto como en Caótica Belleza hay muchos videos, por lo regular un artista saca por dos o tres videos por disco. En mi caso, para Primer Acto saqué cinco vídeos y del nuevo disco ya hay cuatro.
 
¿Qué te representa el momento actual de la industria musical donde la venta de discos no es el ingreso fundamental de los artistas, sin embargo la música se difunde en plataformas digitales donde el dinero que se genera no necesariamente va al artista sino al sitio que aloja los discos?
Yo empecé dentro del cambio de la industria, yo no he sabido lo que realmente representa vender discos como en la época de Aterciopelados, Shakira o artistas que hasta los años noventa sí tuvieron como elemento importante la venta de discos.
Yo más bien te crecido con la mentalidad que la música en las plataformas digitales se comparte libremente y siempre he entendido que el principal ingreso proviene de las presentaciones en vivo. Po eso, de esta época, aprovechó las plataformas para mostrar mi música y subir mis videos. Eso es algo que en cierto modo le debo a YouTube, pero también llega a ser algo desequilibrado, porque cuando piensas en lo que has logrado en la actualidad y lo comparas con lo que quizás habrías conseguido antes, pues esos son ingresos que nunca alcanzas a materializar.
Actualmente el tema es Spotify, pero quizá en 10 años, no, en 3 años, las cosas las cosas podrían cambiar, porque ahora todo se mueve más rápido y debe ser inmediato.
Lo que sí no me gusta es que con el consumo inmediato, debido a las redes sociales y las plataformas digitales, las nuevas generaciones ya se han acostumbrado a lo instantáneo, a lo que entra por un oído y sale por el otro y donde. Ya no nos damos el tiempo de digerir los discos, más bien ahora salen canciones sueltas. Eso al artista le causa conflicto porque se empeña en sacar un disco entero, que tenga un orden, un sentido, y eso no aplica en el mundo de YouTube.
 
¿Todavía consumes discos? ¿Es importante todavía preocuparse por sacar discos completos y con un concepto de por medio? 
Sí soy consumidor de discos físicos, pero ya no de la misma manera que hacía antes, ahora cuando compró uno tiene que ser de algo que adore, sienta que falta en mi colección y deba tenerlo en mis manos. Mi hermano y yo tenemos una muy buena colección de CDs. La colección de mi hermana es impresionante.
Así pues, con mis artistas preferidos o con alguien que me ha llamado la atención, sí me tomo todo el tiempo para escuchar el disco de principio a fin, cosa que ha cambiado con las plataformas digitales. E modo aleatorio ha cambiado la forma de escuchar los discos, incluso uno mismo inconscientemente entra en ese modus operandi de escuchar canciones sueltas, porque es muy fácil pasar de un artista a otro y armar listas.
Pero nunca he dejado de ser consciente del significado de los discos completos y de la etapa por la cual atravesaron los artistas para hacerlos. Un CD refleja un momento, un mundo del artista que quiere sacar en una serie de canciones que juntas hablan de un tema, pero que solas de alguna manera quedan cojas. Ése es el valor que todavía veo en los discos físicos, que van en orden y hablan de una época.
 
¿Que te representa trasladan las canciones del disco a las versiones que se presentan ante el público?
Es un proceso muy rico y que me gusta mucho hacer, es decir, tomar las canciones y volverlas a hacer. Por ejemplo, en Caótica Belleza hay canciones que llevan hasta 15 cuerdas, y eso es imposible llevarlo a la presentación en vivo, considerando que somos una banda de cinco personas. Pero la idea siempre ha sido que con lo que tenemos podemos hacer algo que suene igual de grande para que la gente disfrute. La idea es que las canciones conserven su esencia, pero que en vivo se proyecten de forma potente. Si van a un show mío, verán algo muy enérgico, porque se busca tener interacción fuerte con el público. También se abre espacio para que cada quien en mi banda, Los Esteman, tenga sus momentos contundentes.
Al respecto, en el Vive Latino vamos a aprovechar el tiempo disponible de 40 minutos para presentar canciones tanto de Primer Acto como de Caótica Belleza. Y tendremos dos invitadas Daniela Spalla, de Argentina, y Ximena Sariñana. Eso es lo que buscamos en vivo, que los arreglos musicales sean únicos, por eso a la gente le digo que si escucha mi música o ve mis videos, también necesita verme en vivo, porque es el momento en el cual me siento más lleno.
¿Y ya te encuentras trabajando en el nuevo disco?
Sí, ya estoy en la creación del siguiente disco, he escrito varias canciones que no necesariamente son las que van a quedar, pero todas están en el proceso de encontrar identidad, de entender hacia dónde quiero ir, esto lo estoy viviendo de una manera muy íntima de hablar un poco más acerca de mí, y a través de ello externar las cosas. 
Creo que va hacer un disco con una unidad más marcada. Por el momento es todo lo que puedo decir (risas).
 
Para concluir: Hemos platicado acerca de aspectos musicales, pero que otro tipo de obra se relaciona con tu trabajo ya sea directa o indirectamente. Esto para dotarle de más elementos a la gente que apenas te conoce o bien a quien ya lo hace, pero no conoce otras facetas tuyas.
 
Esa pregunta no es fácil, hay muchas cosas que forman parte de mis gustos, pero no necesariamente se reflejan en mi trabajo. Pero de lo que sí reflejo, debido a los estudios de arte que tengo, son referentes de artistas conceptuales, entre esos Laurie Anderson, gran ‘performer’ (artista/ejecutante) de los años 60, que con su canción de “Superman”, de 8 minutos fue un hit en el MTV de la época, pero ahora sería muy difícil que eso sucediera porque la gente se aburriría y la quitaría. Me encantaba lo que ella hacía, porque era cantante, performer, artista, creaba sus instrumentos, hacia teatro. 
También me gusta el trabajo de Cindy Sherman, otra gran artista performer, fotógrafa, por otro lado. Me encanta el cine de Almodóvar, siento que la picardía que hay detrás de sus historias es única, junto con sus personajes. Me gusta mucho Woody Allen, porque pongo mucha atención en los libretos, me gustan mucho los personajes auténticos y complejos, ahí está el caso de sus primeras películas o lo que logró recientemente con Blue Jazmine. 
Igualmente me gusta mucho Wes Anderson, su estética. Moonrise Kingdom es una película que aunque no está entre mis favoritas, a nivel estético es impresionante, tiene escenas que se te quedan grabadas y han sido referentes para mí al momento de escribir canciones.
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