Marcos Hassan @Kiddieriot

Ritmos fuertes pero bailables, guitarras que desafían los ritmos cuadrados y melodías que te provocan cantar a todo volumen. Ellos son Foals, y también tienen canciones reflexivas que suben de intensidad conforme avanzan para llegar a una explosión de sonido sin parecer cliché. Los oriundos de Oxford han sabido colocarse en el gusto del público gracias a sus increíbles canciones y estilo particular.

Platicamos con Jack Bevan (batería) y Edwin Congreave (teclados) en su visita a México, cuando tocaron dos noches completamente abarrotadas en El Plaza Condesa, promocionando su tercer disco, Holy Fire.

Algo que resalta de Holy Fire es que sus arreglos están muy bien trabajados.

Jack: Algunos de los arreglos tienden a salir naturalmente, mientras que otros los tenemos que trabajar más. Por ejemplo, hay una sección en “Inhaler” que eran dos cosas diferentes que teníamos desde hace mucho y decidimos juntarlas para que funcionaran; eso ocurrió en las últimas dos semanas de grabación. Si queremos hacer una especie de clímax, entonces buscamos una manera de aproximar eso, y hay canciones que son un poco más planas en las que aprovechamos los espacios. Si tuviéramos que graficarlas, ese tipo de canciones serían así (hace pequeñas ondas con el dedo), mientras que canciones como “Late Night” son (hace una curva hacia arriba con el dedo).

Su música es agresiva pero melódica al mismo tiempo.

Jack: A diferente medida, nos gusta la música pop, pero muchos de nosotros crecimos escuchando música pesada. Siento que es algo natural. Muchas de nuestras primeras bandas eran pesadas y es muy divertido tocar ese estilo. Pienso que creamos un Frankenstein al juntar ambas cosas. Aunque escribiéramos pop puro, no nos gustaría tocarlo “como se debe”.

¿De allí viene la influencia matemática?

Jack: Yannis (Philippakis, voz y guitarra) y yo solíamos tocar en una banda muy técnica de rock instrumental y creo que es excitante escuchar las texturas que se crean con las guitarras. Nos gusta la música polirrítmica, pero siento que es más difícil, para nosotros, escribir algo simple. Creo que, la principio de nuestra carrera, nos escondíamos mucho en nuestra habilidad técnica, y ahora siento que con Holy Fire las canciones resaltan por sí mismas. Podemos ser más directos en la producción.

Ustedes son una banda que sabe usar muy bien las redes sociales.

Edwin: Creo que nuestro manager no estaría de acuerdo con esa declaración. Quieren que las usemos más. (risas)

Hace mucho teníamos una página de MySpace y nos conectábamos mucho con los fans, respondíamos personalmente a cada uno de los mensajes que nos mandaban. Es difícil crear un balance entre estar en contacto con la gente y poner un poco de distancia, porque sentimos que, hoy en día, las bandas dan demasiada información.

¿Cómo le hacen para tener influencias sin sonar demasiado a ellas?

Somos grandes fans de la música y todos tenemos gustos muy amplios; así vamos expandiendo nuestro gusto. Por ejemplo, yo no era muy fan del techno pero era algo que (Edwin) andaba escuchando mucho, entonces hizo que me gustara. Yannis me recomendó muchas cosas de math rock. Siento que es importante hacer música que no se defina por su tiempo, para que no envejezca tan pronto. Mucha música de los 80 suena completamente de esa época, y hay muchas bandas que tratan de sonar a eso y, en un par de años cuando ya no sea “cool” sonar a los 80, estarán pasados de moda.

Hay un culto muy grande por los sonidos retro, no se le presta mucha atención a los que se oyen actuales.

Jack: Pero es más fácil definir a las bandas grandes de los 90. Hoy en día, es mucho más fácil grabar y sacar tu música, por lo que hay mucha más competencia. Tampoco hay tanto dinero en la industria, las ventas de discos no van bien. Pienso que, en ese entonces, la publicidad de boca en boca y la prensa jugaban un papel mucho más importante que hoy en día, entonces esto representa una cápsula del tiempo de cierta época. Y tampoco hay muchas bandas que puedan reemplazar a los grupos viejos. ¿Quiénes están? Mumford and Sons, Arctic Monkeys, Muse, Biffy Clyro, son los únicos que podrían encabezar los festivales. Con fortuna, habrá nuevas bandas que podrán tomar ese lugar.

¿Quién es un artista que piensan está haciendo cosas buenas, hoy en día?

Jack: A mí me gusta Kurt Vile.

Edwin: …que no creo que vaya a estar encabezando festivales.

Jack: No, no estará encabezando festivales.

¿Cuál es su película favorita?

Jack: Me encanta The Shining, el trabajo de Stanley Kubrick es fantástico. Darren Aronofsky hizo una película llamada The Fountainhead que tuvo reseñas extremadamente dispersas y yo pienso que es una de las mejores película que he visto. En términos de cinematografía es maravillosa. Debería leer las reseñas porque no entiendo por qué no le puede gustar a la gente.

Edwin: Mi favorita es West Side Story (ríe). No me gustan los musicales, pero amo esa película. Crecí con ella y me sé todas las canciones.

¿Sus libros favoritos?

Edwin: Soy muy malo para leer porque tiendo a olvidar las cosas, pero leí Los Versos Satánicos (de Salman Rushdie) en la universidad. No creo haberle entendido mucho, pero me gusta que podías leer cada una de las páginas y era como leer poesía. Es increíble.

Jack: También soy muy malo para leer libros, tenía un caso grave de síndrome de deficiencia de atención cuando era niño. Estudié fotografía en la universidad, así que la mayoría de los libros que he leído son de fotografía. No es de fotografía, pero hay un libro que se llama Illuminations, de Walter Benjamin, y es uno de los que más me marcaron.

¿Les gustan los videojuegos?

Edwin: Ya no tanto. Pasé mi adolescencia jugando videojuegos.

Jack: También pasaba todo mi tiempo en casa jugando. Jugué Skyrim de principio a fin el año pasado. Lo amé, absolutamente. También juego mucho FIFA. Tengo un PSP que me llevo de gira.

Edwin: Yo desarrollé una especie de culpa al jugar videojuegos. Siento que perdí años de mi vida que pude usar en otra cosa. Me sucedía que cada que me sentaba a jugar, sentía que estaba perdiendo mi tiempo. Es lo que escucho en mi cabeza y es horrendo.

Cuéntennos de un disco que los haya marcado en su vida.

Edwin: Closer, de Joy Division. De hecho, lo volví a escuchar hace unos pocos años y lo redescubrí. Sentía que era un disco muy raro, que no tenía puntos de referencia. Es como música extraterrestre. Me costó mucho trabajo poder meterme de lleno y , ahora, entre más lo escucho, más me doy cuenta de lo visionario que fue. Desafía cualquier estereotipo que puedas tener de Joy Division.

Jack: El disco que cambió la manera en la que pienso de la música fue Nevermind, de Nirvana. Lo escuché cuando tenía 15 o 16. Desde el principio hasta el final es un disco muy sólido. No hay momento malo. Es música perfecta para mí porque era perfecto para la adolescencia pero está increíblemente bien hecho. Cada que vuelvo a escuchar cosas que escuchaba de joven, entiendo por qué ya no lo escucho, pero eso no ocurre con Nirvana.