Bienvenidos a 7/11, una sucursal de La Miscelánea.

Pilar Ortega

Veamos, tú los odias y yo los odio. ¿De qué hablo? De la gente que en los conciertos mantiene sus brazos arriba, tomando fotos o video con sus celulares.

Por fortuna, no estamos solos. Los músicos han comenzado a tomar acciones. Por ejemplo, Jack White manda fotografiar cada concierto que da y al otro día sube las fotos a su página. Pero hay quien comienza a molestarse más. Hace unos días, los Yeah Yeah Yeahs pusieron un anuncio antes de un show que decía:

camerasandphones

¿Por qué los odiamos? Bueno, hay un fotógrafo profesional que ha escrito una carta por demás elocuente en su página que me permito traducir y reproducir parcialmente:

Queridos asistentes a conciertos,

Por favor, bajen sus celulares y dejen de tomar fotos borrosas y malos videos en los conciertos. Mi nombre es Todd Owyoung. Soy fotógrafo profesional especializado en música.

Éste es un amable recordatorio para decir: No se preocupen por fotografiar el concierto con su teléfono. De hecho, lo tengo cubierto para ustedes. Es mi trabajo y les juro, soy muy bueno en esto. Y también lo son mis amigos.

Seamos honestos –sus teléfonos toman fotos mediocres en un buen día. Y además, nadie detrás de ustedes quiere tener que ver sus brazos levantados.

Yo tengo un telefoto, un gran angular, incluso el ultra gran angular. Pero sobre todo, voy a hacer que sus bandas se vean geniales.

Voy a captar el brinco, el stage-dive y la parte donde el cantante grita y puedes ver la saliva saliendo disparada de su boca, incluso si algo de ella cae en mi cámara o vuela hasta mi boca –lo prometo.

Después de todo, lo hago por ustedes, los fans. Mi trabajo es tomar las imágenes que aman de las bandas que aman, incluso si eso significa que ustedes se las robarán. Pero hagan lo que hagan, por favor, bajen su celular. Quizás disfruten el concierto un poco más.

steve-aoki-atmosphere-76834

Al compositor clásico Sir Peter Maxwell Davies no le preocupa la gente que toma fotos (porque eso no sucede en los conciertos de música clásica), pero sí aquellos que reciben llamadas o se ponen a chatear: “La idea de que el mundo voltea a verlos cuando leen sus mensajes es ridícula, afirma“.

La verdad es que las nuevas tecnologías han llegado sin códigos de cortesía, y las redes sociales están mucho más enfocadas al lucimiento personal que a un verdadero diálogo, por lo que a veces parece más importante presumir que disfrutar. Mi peor experiencia reciente ocurrió durante el concierto de The xx, donde la mayor parte de la audiencia se mostró ajena a la música, todos muy ocupados investigando si había ido alguien y dónde estaba, tomándose fotos con el grupo de fondo (lo que significaba darle la espalda) y chateando acerca de lo emocionante que era estar ahí.

Aunque el fenómeno no se limita a la música. Hace poco estuve en el museo de Louvre y la gente hacía lo mismo frente a la Mona Lisa: le tomaban fotos o se ponían frente a ella para tomarse una foto, de manera que nadie se tomaba la molestia de verla con sus propios ojos.

Supongo que esto es un signo de los tiempos, pero es una pena que perdamos el gusto de disfrutar en aras de demostrar que experimentamos algo que en realidad no experimentamos.

Como dijera Rob Zombie en una reciente presentación (citado por el fotógrafo en cuestión): Bajen su celular y guárdenlo en su bolsillo. Después pueden ver videos malísimos de esto en YouTube cada vez que quieran. Y yo agregaría: “Y déjenos disfrutar”.

zp8497586rq