Por Marcos Hassan

En los años 70 reinaba, pero una década después y hasta nuestros días, sólo un círculo selecto de músicos y escuchas aprecia los sonidos complicados y finos del rock progresivo; el público en general, prácticamente lo ha olvidado. Uno de los pocos defensores del género ha sido Steven Wilson, quien al frente de Porcupine Tree ha llevado el prog a un nivel que, respetando sus raíces, lo actualiza para nuestros días. Platicamos con Steven sobre su nuevo DVD, Get All You Deserve, grabado en en el Teatro Metropólitan del D.F. en abril de este año.

¿Por qué grabar un DVD en vivo y cómo fue esa noche?
La idea de lanzar este DVD y Blu-ray fue documentar lo que fue un paso importante para mí, de irme de gira bajo mi propio nombre, con mi propia banda por primera vez en mi carrera de 20 años como músico profesional. Fue un paso muy grande y estoy muy orgulloso del show que armamos y de la banda que tengo. Antes de seguir adelante con el siguiente disco que saldrá el año que entra, quise documentar esta primer gira con mi banda, porque fue algo mucho mejor de lo que cualquiera esperábamos, incluyéndome. Fue algo muy especial. Desde el principio de la gira, decidimos grabar uno de los conciertos y fue muy claro para mí que México sería el mejor lugar para hacerlo, porque tengo una conexión muy importante allí; tengo muchos amigos y, por supuesto, grabé parte de mi primer disco allí. El público es muy apasionado.

Ese día fue muy exhaustivo porque grabamos dos shows, uno sin público en la tarde y el show mismo. Estuvimos tocando por cinco o seis horas, así que nos cansamos mucho. Pero la idea era obtener cuanto más material filmado fuera posible para tener muchas opciones a la hora de la edición. El público se portó fantástico y nos ayudó a seguir adelante con el show. Nos la pasamos increíble.

¿Fue un reto adaptar las canciones a una banda, tomando en cuenta que prácticamente las grabaste tú solo?
Fue un reto pero, gracias a los músicos que he tenido la fortuna de tener en mi banda…son tan buenos que…llegué al primer día de ensayos cuando comenzamos y ellos se sabían mejor las canciones que yo [ríe]. Son muy buenos y muy profesionales. De hecho, fue más fácil de lo que esperaba y, para regresar un poco a tu primer pregunta, una de las razones por la que quisimos documentar la gira fue porque estaba muy sorprendido de lo bien que salió todo. Esta música se adaptó muy al ámbito en vivo y eso se debe a lo buenos que son los músicos de la banda.

Definitivamente, evolucionó de una manera que yo nunca esperaba, pero eso es lo que pasa cuando tienes a un grupo de músicos interactuando y trabajando juntos. No obtienes ese sentimiento de interacción en un estudio. Tienes más control sobre la música en un estudio pero pierdes algo espiritual que obtienes de tener a músicos interactuando juntos. Lo que ahora estoy haciendo con mi próximo disco –que ya está escrito- es grabarlo en vivo en el estudio, tocando juntos como una banda de seis elementos para capturar eso que no pude en los dos primeros. Aunque me encantan mis dos primeros discos, estoy muy orgulloso de ellos. Pero ya hay algo extra que se debe capturar. Definitivamente ya hay más carne y sangre con la cual trabajar.

Has colaborado con muchas leyendas del progresivo. ¿Cómo han sido esas experiencias para ti?
Definitivamente ha sido una experiencia muy educativa para mí porque yo soy fan, particularmente, de la música de los 70 y de los sonidos de esa música. Me gusta mucho la música moderna pero no me gusta como suena; en términos de producción, se me hace un poco áspera. Hay algo en la música grabada en los 70 que tienen cualidades muy cálidas y orgánicas. Cuando trabajo en esos discos de ese periodo [cuando hago trabajo de remasterización], me pregunto cómo grabaron esos álbumes; cómo eran las técnicas y la aproximación era diferente. Trabajar con Alan [Parsons], quien fue ingeniero en el que, para mí, es el disco que mejor suena de todos los tiempos. Puede que no sea el mejor disco de todos los tiempos –aunque ciertamente es uno de ellos –pero, para mí, es el que mejor suena. Hablo por supuesto de Dark Side of the Moon. Es el disco que mejor suena que he escuchado. Todo se oye tan cálido, orgánico y hermoso. Trabajar con alguien como él, espero, va a ser una experiencia educativa y ha sido así con todas estas personas. Trabajar con Robert Fripp en las reediciones de los discos de King Crimson o con Ian Anderson con el catálogo de Jethro Tull y ahora estoy trabajando en el catálogo de otra banda pero no puedo hablar de ello aún. Les ayudo, de alguna manera, a traer su música al siglo 21 pero, al mismo tiempo, yo aprendo mucho. Es una experiencia de dos sentidos y también es como un sueño hecho realidad, trabajar en la música con la que crecí, la que me inspiró a ser músico. Es increíble.

¿Cómo encuentras tiempo para hacer tantas cosas?
Trabajo mucho y muy rápido. Me toma como una semana remezclar uno de estos discos en Stereo Surround Sound. No es un compromiso tan grande. Mi disco solista es un compromiso aún más grande; estamos hablando de tres o cuatro meses para hacer todo. Soy prolífico y trabajo rápido pero no se me hace como “trabajo” la mayor parte del tiempo porque es divertido y siempre aprendo algo. La gente tal vez tenga la impresión que soy un workaholic sin tiempo para relajarme y sin divertirme. Me divierto mucho en las giras, grabando, conociendo a estos músicos increíbles que son mis grandes influencias. Digo que “no” a algunas cosas, tuve que dar un paso para atrás con Blackfield, ya no estoy tan asociado con ese proyecto, y no he hecho nada con Porcupine Tree en dos años. Debo negarme a hacer cosas porque tengo que darle prioridad a las que se me hacen más interesantes en estos momento, los cuales son definitivamente mi banda solista y los remixes de discos clásicos. Son las cosas que disfruto más.

Una de las razones por las que trabajo muy duro es porque lo disfruto mucho. No siento que tengo que ir de 9 a 5 a trabajar. Trabajo hasta que ya no quiero y eso a veces es hasta las dos o tres de la mañana porque me la estoy pasando muy bien y el tiempo se me va volando. Pienso que poder decir eso de tu trabajo es fantástico. Es lo que haría de cualquier forma. Si vendiera coches, regresaría a mi casa y me metería al estudio por diversión. Estoy en una posición muy afortunada en la que no tengo que trabajar en otra cosa y también disfruto mucho viajar.

¿Se te ha ocurrido hacer un proyecto en el que puedas integrar todos los sonidos que te gustan?
De alguna manera, es lo que he tratado de hacer con mi proyecto solista, porque el primer disco que hice, Insurgentes, traté de juntar todas las cosas que me gustan: Rock progresivo, psicodélico, música electrónica, drone, noise, krautrock, jazz. Me estuve moviendo para llegar a esta posición a través de los años y, finalmente, sentí que ésta es la música que siempre he querido hacer. Pienso que el proyecto solista me va a dar la posibilidad de hacer esto, aunque en algunos discos me enfocaré en ciertos aspectos de mi personalidad. El nuevo, en el que estoy trabajando, va a ser más como de progre de los 70 pero eso no quiere decir que el próximo disco sea más electrónico o basado en la música drone. ¿Quién sabe? Pienso que es lo bello de tener un proyecto solista.

Uno de los problemas con tener una banda –y también es de las cosas buenas de estar en una banda– es que tienes un área muy limitada en la que todos están de acuerdo y eso delimita tu sonido. No es fácil ir más allá de ese sonido porque todos tienen que estar de acuerdo a donde se quiere mover. Por ejemplo, no puedo llegar con los de Porcupine Tree y decirles “Oigan, muchachos; hagamos un disco de drone o de jazz fusión”, porque me van a decir “no me gusta eso” y eso no tiene nada de malo. Con un proyecto solista, no tienes ese problema y, por eso mismo, pienso que es un paso importante para mí, no ponerme limitaciones.

¿Cómo determinas ese límite? ¿Cuándo se vuelve demasiado indulgente?
No pienso demasiado en eso. Tengo un proyecto llamado Bass Communion y es música que muchos consideran “inescuchable” [rie]. Porque es música sin melodía ni ritmo, es música drone pura. Si quiero hacer música en esa área, tengo ese proyecto con el cual expresarme. Con este proyecto solista, estoy interesado en hacer discos que funcionen de muchos métodos: Melódicos, armónicos, rítmicos y que sea una experiencia auditiva muy satisfactoria. Pero no pienso mucho en eso, confío en mis instintos para no ser muy rebuscado. Algunas personas me acusarán de ir muy lejos. El problema es que no puedes complacer a todos y la única persona que puedes complacer es a ti misma. A estas alturas de mi carrera, no importa lo que haga, decepcionaré a algunos de mis fans y complaceré a otros, y eso es algo que aceptas una vez que eres un artista con una carrera larga y con fans tan dedicados. Hay algunos que les encantaría que me quedara haciendo metal progresivo y, personalmente, estoy un poco aburrido con eso y quiero alejarme de eso un poco y eso, inevitablemente, decepcionará a algunas personas, pero debo ser honesto con mis instintos creativos y eso es lo que trato de hacer.

¿Cómo mantienes actualizado el sonido del progresivo?
Una de las cosas más importantes es que pienso que, he hecho esto por tanto tiempo, que ya confío en mi para no sonar anticuado cuando hago música. Porque crecí en los 80 y 90 y con música de hoy en día, es parte de mi personalidad. Aunque haga música que, en la superficie, parezca estar basada en la nostalgia, porque el hecho de crecer en épocas más recientes, se escuchará un poco más contemporáneo, aunque no lo intente. En segunda, una de las claves para no caer en eso es seguir escuchando música nueva. Aunque no me guste mucha música nueva, puedo aprender de ella. Por ejemplo, tal vez no sea muy fan de Muse pero les tengo mucha admiración y lo que hacen es muy bueno, puedo aprender de escuchar a ellos o a Radiohead y todo lo que está sucediendo. Es importante seguir escuchando.

¿Qué sigue para ti?
Quiero ir de gira lo más que pueda y desarrollar el lado visual más porque se me hace algo muy importante y quiero llevarlo al siguiente nivel.