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Ser o no ser una banda para las masas

Artículos - 9 junio, 2011 - 0 Comments

Hay bandas a las que no se les permite hacer algo fuera de su universo musical. Y otras, como Radiohead, a las que se les prohíbe repetirse. 

Por Pedro Escobar

Por eso cada producción suya cumple con la imperiosa necesidad de mutar el concepto de su música y de paso cambiar la forma en que sus discos se relacionan con la gente.

The King of Limbs, la octava placa de los de Oxford, confirma la condición que los separa del mainstream: Radiohead no es una banda para las masas. No podría serlo luego de más de quince años de navegar por rutas marginales entre la electrónica y el rock conceptual, de innovar posibilidades de comercialización a través de internet y de convertirse en una de las agrupaciones menos predecibles de la escena. Sabedores de que la difusión de su obra a través de internet es más beneficiosa que nociva, Thom Yorke y compañía liberaron su material en formato digital desde febrero, pero al mismo tiempo anunciaron las ediciones físicas (CD, vinilo y la denominada “Newspaper Album”, que contiene dos vinilos de diez pulgadas, un CD y un periódico diseñado por Stanley Donwood).

El arte de portada, de Zachariah Wildwood y Donald Twain, es una extensión de la estrategia de marketing viral que dio origen a The Universal Sight, un tabloide con temáticas ambientalistas que la banda regaló en 61 ciudades del mundo. El material impreso guarda relación con la campaña “Save Our Forests”, en la que el grupo participa activamente y de la cual surgió el título del disco, que rinde homenaje al mítico “King of Limbs”, un roble de más de mil años en Wiltshire, Inglaterra, que se ha convertido en el estandarte de varias causas ambientalistas alrededor del mundo. The King… es un disco atmosférico, concebido a medio camino entre la electrónica y el rock, con claros guiños a placas como Amnesiac y Kid A. Su manufactura a base de síncopas y contrapuntos sintéticos fusiona cajas de ritmos con acordes minimalistas de guitarra, bajo y percusiones en canciones donde la voz deYorke brinda la denominación de origen a un material claramente ecléctico.

Aunque por momentos el disco puede parecer repetitivo, se advierte la maestría de la banda para manipular vertientes rítmicas de jazz en función de composiciones enfocadas a explorar nuestro lado más oscuro.

La impecable producción de Nigel Godrich explota la voz deYorke y le da un toque humano a un disco plagado de instrumentaciones, voces fantasmales y detalles sonoros que se disfrutan mucho mejor sin compresión digital.

El formato es un signo de estos tiempos: Ocho canciones que no rebasan los 40 minutos en conjunto y que obedecen a la limitada atención que el público está dispuesto a brindar a un disco en estos días. Sólo ocho temas, que dejarán con ganas de más a los fans y que parecerán una eternidad para sus detractores, confirmando la condición de Radiohead como banda de culto para una élite dispuesta a esperar lo inesperado en cada disco.

Radiohead
The King of Limbs
XL Recordings, 2011

El disco abre con el aporte rítmico de Phil Selway en “Bloom”, tema donde la voz flota en varias dimensiones. En “Morning Mr. Pie”, el acento acústico de la guitarra da pie a un tema con inicio minimalista y desenlace elaborado. Por su parte, “Little by little” y “Feral” recuerdan la etapa Amnesiac, por sus melodías hilvanadas con bases rítmicas compactas que transmiten estados emocionales intensos.

Luego, la abstracción electrónica da paso a la belleza acústica de la genial “Give up the ghost”, construida sobre sampleos de la voz de Yorke. La joya del disco es la deslumbrante y progresiva “Separator”, soportada por una base rítmica de jazz y un bajo minimalista que mutan en una melodía con varias capas de guitarras y arreglos de piano que ofrecen un rayo de luz al final del disco.

La edición en vinilo brinda la posibilidad de disfrutar las líneas rítmicas de bajo y batería en una dimensión diferente a la que puede ofrecer el disco compacto, además de que se pueden apreciar con mayor detalle las ilustraciones firmadas por Zachariah Wildwood y Donald Twain (presumiblemente heterónimos de Stanley Donwood y Thom Yorke).

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