Marzo 11, 2:00 AM. Mientras hago zapping en la TV, me encuentro con imágenes en tiempo real del tsunami que devastó a Japón. Marzo 11, 9:00 AM.Tomo el nuevo disco de Cut Copy, Zonoscope, y me aterra su portada que, como siempre en estos casos, parece una premonición.

Marzo 11, 10:00 AM.Tim Hoey, guitarrista de la banda australiana, descuelga el teléfono en alguna parte del mundo para hablarme precisamente de este nuevo álbum, que volverá a llevarlo de gira por medio mundo, junto con sus compañeros, Dan Whitford, Ben Browning y Mitchell Scott.

Por Alex Castro

Sorprendido por lo sucedido –como todos en ese momento–comienza a hablarme con la resignación de quien sabe que, mientras sea posible, el show debe continuar. Tim aún tiene su base de operaciones en la ciudad australiana de Melbourne, y recuerda las primeras veces que estuvieron en países de culturas diferentes a la suya, especialmente sus presentaciones en México, Colombia y Chile, las cuales ha visto como oportunidades para saber cómo se comportan otras audiencias. Entonces, se hace inevitable el cliché…

¿Cómo recuerdas sus visitas a México?
Fue muy divertido cuando estuvimos en el festival MX (Beat) y la pasamos muy bien, tanto en la ciudad de México como en Monterrey y Guadalajara… Me parece que es una audiencia muy leal y que se divierte mucho, por eso ya queremos regresar; ¡tenemos un nuevo álbum y muchas canciones nuevas que queremos tocar!

Supe que recientemente rechazaron algunas invitaciones para abrir shows de Lady Gaga, Nine Inch Nails y Coldplay.
Sí, bueno… Fue porque además de algunos compromisos, la banda estuvo ocupada terminando de grabar el disco.

¿Es cierto que Zonoscope es su disco más ambicioso o sólo es una frase hecha?
Bueno, hacemos cada disco con la misma entrega y dedicación; realmente nos lo tomamos muy en serio y por eso tiene cierto sentido… No sé si sea el más ambicioso, pero te puedo decir que está hecho con mucha dedicación.

En el “Making of” de Zonoscope salen ustedes escuchando algunos discos, entre ellos uno de The KLF, lo cual llamó gratamente mi atención.
Sí, The KLF fue un gran ejemplo de lo que es una banda conceptual; ya sabes, el modo en que se incorporaron a la música, el concepto visual de sus presentaciones… Supongo que han sido una inspiración para nosotros, más allá de lo musical, por lo que significaron en un momento de la música.

¿Crees que algún día regresen?
Quién sabe; sé que han estado trabajando en otros proyectos artísticos, no sólo de música, pero sé también que no se quieren comprometer demasiado con lo que significaría un regreso.

Ustedes fundaron su propio sello, Cutters Records… ¿Cómo va el negocio?
Sí, lo empezamos como una especie de pasatiempo y porque teníamos amigos que estaban haciendo música fantástica, como K.I.M, Midnight Juggernauts y más recientemente lo de Knightlife. Nos gusta la idea de ayudar a difundir esa música que va saliendo y que creemos que vale mucho la pena.

Tim, ¿cómo ves a la industria musical en 10 años?
Hombre, ¡qué difícil decirlo, porque no sabemos ni cómo estará en un par de meses! Nadie está comprando discos y muchos sellos la tienen muy difícil; nadie sabe realmente qué va a pasar y cómo terminará esta aparente transición de lo físico a lo digital… Es muy difícil adivinarlo aún.

Cut Copy
Zonoscope
Modular Recordings / Universal, 2011

Por Enrique Blanc
Su título es, de entrada, sensacional: Zonoscopio. Si con Bright Like Neon Love se dieron a conocer en 2004 y con In Ghost Colours se volvieron populares en 2008, con éste, su tercer disco — hecho con la filosofía de: “Despacito y con buena letra”—, el grupo exhibe el sano aprendizaje del camino andado. Lo suyo fluctúa entre el rock de buen gusto, las refinadas melodías y la electrónica pop. “Need you know” es un refinado track de galopantes beats y lúdicos juegos sonoros, concebido lo mismo para funcionar en el bar que en la pista de baile.

“Where I’m going” se conecta más bien con sonidos rockeros y evoca a grupos ingleses como Doves, sin por ello perder el poderío rítmico que caracteriza a Cut Copy. Y “Blink and you’ll miss a revolution”, otro gran título, conecta al escucha con el synth-pop emblemático de los ochenta.

Un álbum polivalente, pulcro y muy bien logrado.