Increíble pero obvio: Adan Jodorowsky dejó el cabaret para meterse de lleno a la introspección. También abandonó la juerga melódica en su nuevo trabajo, para centrar notas y ritmos en el área del halo rosa del amor. De eso y más nos cuenta en esta charla.

Háblanos de tu nuevo personaje.
Se llama Amador y es un romántico oscuro, místico, obsesionado con el amor. Aunque al mismo tiempo es cruel: Habla de una mujer a la que le dice “Nunca te amé… Si te perdí, nunca te vi…”

Parece un disco nostálgico.
Sí, totalmente. Ahí está la canción “Me siento solo”, que habla del sentimiento que todos tenemos de estar acompañados pero sintiéndonos muy solos. Quise hablar de eso y que alguien se reconociera ahí. Hice este disco sin concesiones. No tenía disquera y pensé que nadie iba a editarlo porque está en español. Lo produje con mi poco dinero, pensando en que no iba a salir, por lo que quedó una obra totalmente personal.

¿De plano?
Lo hice solo, yo toqué todos los instrumentos porque Rob (Phoenix) me obligó a hacerlo. Él me dijo: “Toca todo, porque va a ser un disco mucho más personal; haz como Paul McCartney”. Yo le dije: “No soy Paul McCartney”, pero me obligó y tuvo razón.

¿Tú compusiste todas las canciones del álbum?
Todas, menos una que hice con Devendra Banhart.

¿Cómo se dio el acercamiento con él?
Le escribí diciéndole: “Devendra, te admiro; te mando dos canciones que no están terminadas, no tengo disquera todavía, pero quiero hacer algo contigo”. Y él me contestó: “Me encantan tus canciones, son muy bellas. Quiero hacer algo contigo, cuando vengas a Los Ángeles nos vemos y lo hacemos”. Así que llegué con una idea que él completó y listo.

Grabaste estas canciones en español y luego en inglés. ¿Y tu lengua natal?
No estoy grabando en francés, porque lo francés se queda en Francia. Y yo quiero viajar, prefiero tocar en Colombia, Cuba, Argentina, Chile y México, que ir a tocar a la provincia de Francia.

Bueno, Alizée –con quien trabajaste recientemente– canta en francés y no se queda en Francia.
Pero Alizée es otro estilo de música, no tiene nada que ver con lo que hago. Cítame otro francés que cante en francés, aparte de Manu Chao, porque él canta en español también. No hay otro. Lo de Alizée es un milagro. No sé cómo pegó aquí cantando en francés, es tan raro.

Porque explotaba otros atributos.
Sí, porque era sexy y todo eso. Yo la conocí por Rob. Él fue quien me dijo: “¿Por qué no le das una canción en español a Alizée? Yo pensé “¿Lo hago o no?” Pero me acordé de Gainsbourg, que escribió para muchas cantantes, y dije “Si él lo hizo, por qué yo no?” Así que escribí la canción y la grabamos, era muy simpática. Pero bueno, eso es otra historia.

¿Te gusta escribir para otros?
Sí, me gusta mucho. Tengo que ganar mi vida también (risas). Si pudiera, escribiría para cualquiera.

Aunque tus discos sean interpretados por personajes, es evidente que llevan mucho de ti. ¿Algún día grabarás un disco como Adan Jodorowsky?
No sé todavía, porque como dije que haría una trilogía, me tengo que concentrar en eso y ya después veremos. Quizá en un disco sea un trasvesti (risas). No sé lo que voy a hacer. Trato de aprovechar el presente a fondo, de no proyectarme a futuro.

Ahora que ya no tienes al mismo grupo como soporte, ¿Cómo serán tus shows?
Me he planteado eso, porque no pensé en el escenario cuando hice el disco, pero lo solucionaré con un guitarrista que toca melotrón, guitarra eléctrica y hace coros. Suena como a The Beatles en la etapa de Get Back; estamos tratando de ir hacia ese sonido sucio, crunchy…

Grabaste una versión de un tema de los años 40, “Déjame llorar…
Sí, es una vieja canción que estaba en una película de mi padre (Santa Sangre); siempre la canté y la encontraba tan bella que quise hacer una versión.

“Niña roja”, ¿tiene algo que ver con Devendra?
Tiene que ver con que a los 18 años me enamoré de una mujer que siempre vestía de rojo; para mí era una niña roja. Pero también con el disco Niño Rojo, de Devendra. Quise homenajearlos a ambos con esa canción.

Me llamó la atención “J’aime tes genoux“, quizá porque destaca del resto del disco
Es cierto. Me gusta mucho esa canción. Yo canté todos los coros, como si mucha gente hubiera cantando. Fue muy divertido hacer ese tema. Qué raro… Bueno, cada quien tiene su favorita y ésta es genial.

¿Algo más?
Sólo que este disco se hizo en la felicidad total, sin pretensión y sin concesiones, ni nada.


Adanowsky
Amador
EMI Music, 2010

Por David Meléndez

Éste no es un artefacto de melosidad, sino un cántaro repleto de mieles suaves y matizadas que tomaron forma gracias a la producción de Rob (sí, el tecladista de Phoenix) y la participación del camaleón del revival folk Devendra Banhart en un par de cortes.

Trece canciones a un paso de la oración (salvo la coqueta y pegajosa “J’aime tes genoux”), ajenas a cualquier onda hertziana comercial y con un dejo de espiritualidad donde se retuercen de lo lindo el desamor, la angustia y la desolación del sentimiento humano.