Chetes vuelve para hipnotizar a las masas con Hipnosis, un trabajo lleno de texturas
donde el rock es el protagonista. A propósito de este lanzamiento, platicamos con él.

Por Alejandro Mancilla

¿Tuviste que ver con el diseño de la portada?
Es una foto improvisada que me tomó mi esposa y me gustó. Ella tiene una lente especial en su cámara y me enfocó el ojo. Hicimos una prueba y me gustó cómo quedó, no tiene mucha calidad porque fue un accidente que se ve bien. Siempre he estado involucrado en mis portadas, pero esto fue más privado, más casero…

Como la grabación de tu nuevo disco, que se hizo en tu casa.
Sí, todo lo hice en mi estudio y yo toqué todos los instrumentos, menos la batería. También trabajé con Antonio Farias, un arreglista de Monterrey que para mí es un genio y, bueno, en su estudio metimos arreglos de orquesta.

¿Y dónde consigues tu equipo tan vintage?
Hay equipos muy buenos que la gente no está apreciando tanto, porque son costosos. Una consola se la compré al papá de Enrique González, baterista de la mayor parte de las canciones del disco (y ex Jumbo). Grabé todo análogo y luego lo baje a pro tools, lo que le dio al disco una textura que hace que quede unido.

Dices que hay un encuentro entre lo análogo y lo digital. ¿La participación de Alejandro Rosso le dio el toque electrónico del que hablas?
Él tocó algunos órganos, porque yo quería que todo el disco fuera de verdad, sin emuladores, ya que he aprendido que con el paso de los años esos sonidos caducan y que en 100 años nada va a sonar mejor que un piano real. Pero esa influencia de la música electrónica tiene que ver más con que trabajé con un programa llamado Ableton Live, con el cual se puede componer sin estructura y con bloques.

Entonces, más que el sonido, lo electrónico fue la herramienta.
Exacto, con lo digital tuve la libertad de hacer las cosas como quería y al momento, sin necesidad de preguntarle a nadie. Por ejemplo, con “Arena”, pude jugar con eso. Esa canción ha jalado mucho con la gente, porque antes sentía que estaba desfasado, siempre me decían: “Me gusta más lo de Zurdok o el disco anterior”.

¿Y cómo son los comentarios ahora?
Muy positivos. Me siento más en sincronía con la gente, a pesar de que es un disco más complicado, en términos de los arreglos. En este disco, que es más personal, siento que la gente me entiende más.

¿Te molestan las comparaciones, como cuando decían que El Hombre Sintetizador, de Zurdok, sonaba a ELO?
No. Yo comencé a escuchar a ELO a raíz de que decían que el disco se parecía y vi que igual tenían razón, por el vocoder y eso, pero en realidad yo quería sonar a Blur y no a Electric Light Orchestra.

Volviendo a este disco, noto que hay una búsqueda y un cuestionamiento casi místico en lo que cantas.
Pues sí, la idea de que no hay una definición exacta de las cosas, como definir el amor, por ejemplo. Por eso le puse al disco Hipnosis y todas las canciones tienen que ver con esa parte de psicología. Y bueno, casi todas las letras son bien personales, quizá con excepción de “Arena”, que habla de una relación dramática en la que no puedes conseguir reemplazar a alguien, es más ficción; es una canción de amor oscura. Hay unas que son más de conciencia (…), y claro, hay canciones menos clavadas, como “Memoria”.

¿Qué te deja este disco como artista?
Es mi aventura de aprendizaje más grande. Te cuento: Me fui a Nueva York a mezclar el disco y no me gustó nada como quedó… Perdí mucho dinero. Fue muy triste porque regresé sin nada, así que acabé en mi estudio mezclando casi todo el disco yo solo, y aprendí muchas cosas. Me quité candados como el de decir: “Este micro no suena bien, porque no es el que usaron los Beatles” y que con un equipo menos sofisticado y sin irme a Nueva York, sonó mejor. Este disco es mi mayor aprendizaje, ¡estuve metido en todo!

Chetes
Hipnosis
mum / EMI, 2010

Un sorpresivo regreso al rock y una cachetada con guante blanco para quienes juraban que el cantante apostaría por el pop. Desde el primer tema, “Espera tu turno”, se nota que no es un disco fácil y que Chetes hizo lo que podría haber sido la continuación de su trabajo con Zurdok, con momentos brillantes e inspirados. Además del primer sencillo (“Arena”), destacan también “Ecos y ruidos”, “Eres lo que piensas” y “Memoria”.