Algunas estrellas pop tienen algo en común con los nuevos ricos. Ellas quieren algo que no viene con el oro y el platino de sus ventas de discos: El reconocimiento de la crítica y de la opinión pública.

Por Maximiliano Torres

A sus 26, Alizée lo tiene casi todo en términos de carrera artística: Buenas ventas, una comunidad leal de fans y una imagen inconfundible. ¿Qué seguiría para ella entonces? Lo más urgente, sacudirse el cliché del que era rehén. Un año más como lolita del pop y Navokob se hubiera levantado de la tumba para pedir que “liberaran” a Alizée (no sin antes invitarle un trago y dedicarle una novela).

Así que, siguiendo con el síndrome de nuevo rico, el regreso de Alizée debe ser observado con ojo fashionista. En el cambio de personalidad que ha tenido la francesa, las marcas y etiquetas son importantes. Está el toque de Château Marmont en la producción de los temas y de Institubes (casa de reputados artistas como Surkin y Para One) como sello discográfico, e incluso la casa productora Partizan, comisionada para hacer el video de su primer single, “Les colines”… “Si vinieron por el escote, ahora quédense por el cerebro”.

Hablando de Château Marmont, ésta es también la historia de los gurús musicales que ahora le producen discos a las musas que tal vez no se pudieron ligar en la prepa. Es una atracción entre cantante y productor que se resuelve en un disco y se repite a lo largo de la historia (Serge Gainsburg e Isabel Adjani, David Sitek y Scarlett Johansson, Louis Bertignac y Carla Bruni).

Lo más interesante de esta transformación es que Alizée ha encontrado otra manera de darse a desear: Ausentándose. En el video de “Les colines” sólo la vemos en medium shots o close ups y su expresión facial no concede ni una sonrisa o guiño; su MySpace (al menos hasta hace unos días) no tiene canciones y su blog tiene posts que consisten en apenas dos renglones. Así que quienes antes jugaban a desnudarla con la mirada tendrán incluso que jugar a “¿Dónde está Alizée?”.

La idea de renovarse es inquietante para quienes sabían de ella por el iPod de terceras personas; sin embargo, será una prueba de fidelidad para los admiradores que la han cultivado como mito sensual.

Durante una ronda de entrevistas de promoción de este nuevo álbum, realizada en París, Alizée dio una respuesta interesante al reconocer que lo suyo en México es simplemente un golpe de suerte, así que es el momento de demostrar que merece ese éxito.

Alizée

Une Enfant Du Siècle

Institubes / Sony Music, 2010

Un álbum para quienes no éramos fans de Alizée. Capas de sonido, matices y una mujer que ya no es objeto de deseo, sino de inspiración. La cantante ha dicho que ésta es una colección de canciones con el espíritu de aquellas musas de Andy Warhol.

Así fueran las musas de Sergio Andrade, el cambio le sienta bastante bien; el sólo hecho de partir del cliché sin regresar a él es lo que produce un nuevo interés al oído. Si bien el resultado está muy en la zona de confort de lo que los franceses saben hacer con una mujer en un estudio de grabación y su voz sigue en la modalidad de “te dejé un mensaje en la contestadora”, Alizée, como muchas mujeres importantes del pop, demuestra su madurez en la elección de los colaboradores. El sonido de “Les colines” “Limelight” y “Grand central” puede ser el que la haga pasar del playlist “Placeres Culpables” (en el iPod) a un exigente DJ set.

Si fue el remix de “Fifty sixty” lo que le dio la inquietud por ir en otra dirección, ahora con el apoyo de unas remezclas, Une Enfant… podría colocarse bien en el gusto de los fans, nuevos y de antaño.

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