A principios de los ochenta, una canción descubierta en una reunión llamó mi atención. El título recordaba una frase que muchos escuchamos en nuestra niñez: “Boys don’t cry”. Era una tonada de medio tiempo, con guitarras y una historia que narra la desesperación de un tipo al que se le fue su amor y piensa lo que hubiese podido hacer para hacerla regresar mientras repite “Los hombres no lloran”, pese a que él lo hace.

El grupo se llamaba The Cure. Les seguí la pista. Después me encontré con la canción “Killing an arab” y sus sonoridades medio punk-islámicas me convencieron de su versatilidad. El aspecto de su líder Robert Smith y de sus compañeros era de llamar la atención: ropa oscura, pelos parados, sombras negras en los ojos y maquillaje. Eran emos, décadas antes de que se acuñara el término. Su influencia fue tan grande que pronto veríamos réplicas de su imagen en grupos como Soda Stereo o Caifanes.

A pesar de que siempre se les identificó con el rock gótico y se calificó a Smith como “el príncipe de la melancolía”, la verdad es que su música era diversa y a veces hasta alegre, como en el caso de “Friday I´m in love”. La cosa es que al interior del grupo surgieron todo tipo de fricciones que dejaron, a finales de aquella década, a Robert Smith como el único miembro original de la banda.

Libre de ataduras, este personaje tensa las riendas creativas, recorre el camino oscuro y da a conocer
en 1989 el que es quizá uno de sus mejores trabajos: Disintegration. Este gran álbum posee una enorme diversidad que va de la fuerza atmosférica de “Lullaby” y “Fascination street”, pasando por el pop machacón de “Lovesong” o la intensidad de “Pictures of you”.

El disco es un oscuro tour de force que me voló la cabeza y lo sigue haciendo. Y la buena noticia es que sale a la venta una edición de lujo de esta grabación, incluyendo el repertorio original remasterizado, pero con la adición de un disco lleno de tomas alternas, ensayos en el estudio y demos.
Pero eso no es todo: Hay un tercer CD que presenta una actuación en directo del álbum completo, grabada durante tres noches de 1989 en la Wembley Arena de Londres. Se acompaña este material con un librito de 20 páginas lleno de fotos inéditas, las letras de las canciones y una perspectiva de ese período, por parte del mismísimo Robert Smith. ¿Se puede pedir algo más? Yo creo que no.

The Cure

Disintegration

Edition Fiction, Records, 2010


Por Jorge R. Soto